Así va la bancarización durante la pandemia

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En el mundo de antes del COVID-19, la banca virtual mostraba un caminar lento, pero aceleró su accionar cuando la pandemia hizo su aparición con toda su fuerza destructora sobre la economía.

El efectivo era el rey, pero para huir del impuesto a las transacciones financieras comenzó a debilitarse tras el repunte de los pagos en línea y las operaciones digitales. Sin embargo, la destrucción de muchos negocios obligó a restringir el uso de los terminales de punto de venta (TPV) o datáfonos.

La pandemia y los subsidios que el Gobierno ha entregado a la población de menores ingresos, impulsados por la devolución del IVA, además de ayudas en las regiones, han obligado a que un número mayor de colombianos se vinculen al sistema financiero con un producto activo. Según la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras (Asobancaria), esos beneficios han hecho que el 85,6 % de los adultos tengan acceso a un producto financiero. “Hemos logrado la meta que nos habíamos propuesto para 2022”, señaló un vocero del gremio de los banqueros.

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Al cierre del año pasado, la oferta de productos y servicios financieros se ubicó en 82,5 %, lo que significó que cerca de 29,5 millones de adultos contaban con un producto de ahorro o de crédito. Los adultos con un producto financiero activo eran del 66 %.

En materia de productos financieros activos, la meta probablemente pasará del 66 % actual a una cifra cercana al 69 % y no se descarta que se acerque al 77 %, que estaba proyectada para 2022 en el Plan Nacional de Desarrollo de la administración Duque.

“El crecimiento en acceso al sector financiero formal mantuvo la consistencia de los últimos años, siendo los corresponsales bancarios y los productos digitales los mejores aliados en este propósito”, dijo Freddy Castro, director de Banca de las Oportunidades, quien considera que el futuro “es más esperanzador debido a la expedición de normas sobre corresponsalía digital y depósitos y créditos de bajo monto”.

Hasta diciembre del año pasado, los productos de crédito llegaron a trece millones de adultos; de estos, 8,4 millones disponían de una tarjeta de crédito, 6,9 millones responden por un crédito de consumo y 2,5 millones, por un microcrédito. De acuerdo con la Superintendencia Financiera, el producto con menor penetración fue el crédito de vivienda, con 1,1 millones de personas.

Dentro de los nuevos productos, la cuenta de ahorro tradicional es la más utilizada. Por lo menos 26,7 millones de adultos tenían al menos una cuenta de ahorro al cierre de 2019, año en el cual se reportaron en el país 67 millones de cuentas; es decir, 7,7 % más frente a lo registrado en 2018.

Banca móvil e internet, un mayor uso

En cuanto al uso de canales, la pandemia ha obligado a un mayor manejo de la banca móvil e internet. En el caso de internet, la cifra supera el 160 % y para banca móvil llega al 290 %. “Cuando comparamos un día de la pandemia entre abril y mayo contra un día normal del año pasado, esto evidencia que los canales digitales han tenido un incremento significativo, comportamiento que sería bueno capitalizar de cara a elevar la inclusión financiera del país en los próximos años”, según Asobancaria.

Cifras de la Superfinanciera muestran cómo se encuentran los hábitos de uso de los servicios de las entidades del sistema durante la pandemia. Tomemos, por ejemplo, el 4 de agosto para ilustrar este escenario. En esa fecha, las entidades de crédito reportaron 11,2 millones de transacciones monetarias, por un valor de $20,69 billones. Banca móvil e internet presentan mayor porcentaje de operación comparados con un día normal.

Ese día, por cajero automático se contabilizaron 2,3 millones de operaciones por $887.426 millones; por internet se hicieron 2,1 millones de operaciones monetarias por $12 billones. Usando el datáfono se realizaron 1,3 millones de transacciones, por cerca de $195.000 millones, en las oficinas se realizaron un millón de operaciones por un poco más de $6 billones, en tanto que en banca móvil se movilizaron $718.000 millones en dos millones de negocios.

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En la mayoría de entidades financieras se ha visto el repunte del uso de los canales digitales. Por ejemplo, el banco español BBVA reportó que, durante el primer semestre de 2020, el uso de los canales digitales por parte de los clientes del banco aumentó en más del 80 %.

Entre enero y junio de este año, la realización de transacciones a través de la página web del banco creció por encima del 90 %, mientras que el uso de la aplicación en el celular aumentó en más de un 80 %. Esto se da en contraste con una reducción de cerca del 50 % de las operaciones realizadas en la red de oficinas del banco, dice un documento de la entidad bancaria.

También ha habido movimiento en el ramo de cuentas de ahorro simplificado; es decir, que no tienen cuota de manejo ni costo por transacciones y se pueden abrir desde un dispositivo móvil. Este producto muestra un repunte del 146,8 % entre enero y junio de este año, en comparación con el mismo período de 2019.

El año pasado, el número de este tipo de productos ascendía a 2,9 millones y un año después, con pandemia a bordo, se elevó a un poco más de 7,2 millones, de acuerdo con la Superfinanciera. Según la entidad, justo antes del comienzo de la pandemia, se contabilizan 4,8 millones de este tipo de productos activos; en otras palabras, entre marzo y junio, se crearon 2,4 millones de nuevas cuentas de ahorro simplificado.

De fondo, ¿qué dicen estos avances del sistema financiero? Hay dos mensajes que pueden considerarse positivos. El primero es que el hecho de que haya más personas en el sistema financiero también abre nuevos caminos para desplegar, o mantener, ayudas estatales en el contexto pospandemia. El trabajo para desarrollar los canales de llegada a los usuarios se simplifica, de cierta forma, una vez estos están en el radar de las entidades financieras.

El otro beneficio colateral, que igual hay que mirar con reserva, es que más usuarios bancarizados pueden representar un potencial motor para la adopción masiva del comercio electrónico, cuya relevancia en la dinámica de miles de negocios ha crecido por cuenta de la pandemia.

En el país, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el 90 % de los comercios no puede vender por vía electrónica. La razón de esto obedece a una serie de factores, entre los que se cuenta también la demanda de los consumidores por servicios y productos a través de estos canales (algo que arranca, en primer lugar, por estar bancarizado).

Pese al repunte de las operaciones financieras por internet y banca móvil, el uso del dinero efectivo sigue siendo significativo en el país.

A pesar del riesgo latente de la propagación del coronavirus con los billetes, muchos usuarios buscan evitar el cobro del cuatro por mil. Y en esta ecuación también hay que tener en cuenta que la economía informal se alimenta principalmente de operaciones en efectivo y sigue siendo una frontera lejana para el alcance del sistema financiero.

Para finalizar, vale la pena recordar que las actividades financiera y de seguros fueron uno de los tres renglones que registraron un crecimiento positivo durante el segundo trimestre de este año, cuando la economía registró una caída histórica de -15,7 %, según datos del DANE.

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