Ayudas al café, ¿en veremos?

Los cafeteros que tienen menos de dos hectáreas y que no cuentan con cédula cafetera, señalan que no han recibido los subsidios de $145.000 por carga acordados el mes pasado.

Algunos cafeteros, como los que protestaron el mes pasado en Gigante (Huila), sostienen que las ayudas están llegando a medias.  / Andrés Torres
Algunos cafeteros, como los que protestaron el mes pasado en Gigante (Huila), sostienen que las ayudas están llegando a medias. / Andrés Torres

Luego de que se disolviera el paro cafetero y se lograra un acuerdo el mes pasado para que el Gobierno diera un subsidio de $145.000 por carga de café a los productores, algunos agricultores que tienen en sus fincas menos de 1.500 palos de café señalan que hasta el momento las ayudas no se han hecho efectivas. De acuerdo con el senador Carlos Baena, el hecho de que muchos de ellos no cuenten con la cédula cafetera, ha sido una de las barreras.

Según se acordó entre productores y Gobierno, el apoyo debe llegar directamente a los agricultores a través de “cédula o tarjeta cafetera, transferencia bancaria al productor en cuentas de cualquier entidad financiera, cheque de gerencia en cualquier sucursal de Davivienda o con pago directo en todos los comités municipales y departamentales de cafeteros”. Sin embargo, Lorenzo Pizo —caficultor huilense—, asegura que en municipios como Garzón (Huila) se escucha que a los cultivadores más pequeños no les están llegando los subsidios acordados.

Mario Gómez Estrada, exdirigente cafetero de Caldas, advirtió que hay personas falsificando facturas o que se las compran a los productores para reclamar los subsidios. “Quienes no tienen cédula pueden acudir a los comités cafeteros municipales. Además, tienen que llevar las facturas de venta”.

Aunque en departamentos como Risaralda algunos cultivadores están guardando su café a la espera de que los precios se recuperen (la carga del grano está en $515.000), James Maya —representante por ese departamento ante el Comité Nacional de Cafeteros— sostiene que son pocos. “En este momento el grano que cogemos tenemos que venderlo”. En cuanto a los subsidios, reiteró que quienes no porten su cédula cafetera pueden recibir el auxilio en efectivo a través de los comités departamentales, siempre y cuando cuenten con la factura para evitar irregularidades.

Los cálculos de Maya indican que de 550.000 productores aproximadamente, cerca de 500.000 portan la cédula cafetera, una tarjeta de chip que no sólo identifica al agricultor, sino que permite hacer transacciones financieras. Sin embargo, Óscar Gutiérrez Reyes, representante del Movimiento por la Dignidad Cafetera, sostiene que sólo cuentan con este sistema 340.000 campesinos.

“El hecho de que los subsidios no lleguen a los productores, es uno de los problemas. Además, el Sistema de Información Cafetera (Sica) —que registra todas las fincas y el número de arrobas que vende cada una— tiene inconsistencias. También, hay cafeteros que no quieren sacar cédulas”, comentó Gutiérrez.

¿Contrabando subsidiado?

Óscar Gutiérrez Reyes denunció que los contrabandistas están ingresando café ecuatoriano al país. “Por cada carga que comercializan, ellos están ganándose $145.000 de utilidad. Eso no lo pueden controlar los cafeteros, quienes no son inspectores de aduanas. La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y el Ministerio de Hacienda deben hacerlo”. 

Asimismo, advirtió que si el Gobierno no cumple con los compromisos acordados por los productores, las manifestaciones regresarán a las principales carreteras, como sucedió entre febrero y marzo.

Recientemente, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega, advirtió que “los contrabandistas pueden tratar de aprovechar la coyuntura para apropiarse indebidamente de las ayudas a través del ingreso de café a nuestro territorio, haciéndolo pasar como producido en el país mediante facturas de compraventa ficticias”. Además, invitó a los cultivadores a “evitar la tentación de prestar su cédula cafetera a terceros.