Bachelet viene cargada de impuestos

Equivalen a un 3% del PIB, los pagarán las grandes empresas y serán usados en las reformas educativas.

Michelle Bachelet, la pediatra de 62 años, quien estaba dirigiendo la Organización de Naciones Unidas para las Mujeres, volvería al poder con estas elecciones. / EFE

Se espera que las elecciones presidenciales en Chile impliquen de nuevo un giro hacia la izquierda, con un retorno de la presidenta Michelle Bachelet al poder, luego de que Sebastián Piñera intentase satisfacer las exigencias cada vez mayores a favor de más igualdad.

Las urnas enfrentan a la popular Bachelet, una pediatra de 62 años que dejó la presidencia para dirigir la Organización de Naciones Unidas para las Mujeres, contra Evelyn Matthei, la ministra de Trabajo de 60 años que trabajó en el gobierno de Piñera.

Aunque la economía de Chile floreció bajo Piñera y tuvo un desempleo que está en su cifra histórica más baja, al tiempo que se fortaleció la macroeconomía, su vocera, Cecilia Pérez, admite que sera difícil que Matthei gane, a causa de las muchas protestas, en especial por parte de los estudiantes, que aquejaron a la presidencia de Piñera.

No es claro si el gobierno de centro-izquierda de Bachelet ganará una amplia mayoría, evitando un voto de desempate el 15 de diciembre; pero se espera que su victoria prepare el camino para un impuesto más alto sobre las empresas, en un país rico en recursos naturales y que tiene uno de los índices de mayor desigualdad en la región.

Ambas competidoras son hijas de generales de la Fuerza Aérea, aunque el padre de Bachelet se opuso al golpe de Estado de 1973 por parte del general Augusto Pinochet, mientras que el padre de Matthei fue miembro de la junta militar.

Ahora que Chile conmemora el aniversario 40 del golpe militar de septiembre, muchos esperan que el legado de Pinochet juegue en contra de Matthei, que incluso Piñera criticó por apoyar al dictador en un plebiscito de 1988 que desencadenó la caída del régimen.

Pérez dice que la alianza de derecha del gobierno “enfrenta un escenario complejo”, luego de que dos candidatos salieran de la carrera presidencial. Uno a causa de un escándalo de corrupción y otro por razones de salud. Entretanto, los chilenos son cada vez más exigentes y están cada vez más decepcionados de la clase política.

Una cantidad sin precedentes de siete candidatos también se están presentando para las elecciones. Esto refleja una insatisfacción cada vez mayor con los partidos políticos tradicionales de Chile. Los analistas dicen que la carismática Bachelet ha logrado trascender esta coyuntura.
“Es una especie de Eva Perón chilena”, dijo Tomás Mosciatti, un analista político que dirige la estación de radio Bio-Bio. “Es fácil de querer. La gente se identifica con ella porque es como ellos. Hasta la forma como habla y lo que le gusta comer”.

Según una encuesta realizada por el respetado Centro de Estudios Políticos, Bachelet está muy por delante de sus competidores, con un apoyo de aproximadamente 47% de la población, que es potencialmente suficiente para ganar si se cuentan los votos en blanco y los votos nulos. Matthei está muy atrás, con sólo el 14%, y los dos candidatos independientes tienen aproximadamente la misma votación. Sin embargo, una encuesta distinta hecha por Ipsos arrojó unas elecciones mucho más competidas, con un 35% a favor de Bachelet, en comparación con un 22% a favor de Matthei. Esto sugiere que es más probable una segunda vuelta.

Sin embargo, una victoria por parte de Bachelet, una madre soltera de tres hijos, es todo menos un hecho dado que logre un retorno al poder de la coalición de centro-izquierda que gobernó a Chile desde el fin de la dictadura de Pinochet en 1990, luego de una breve interrupción de cuatro años.

Bachelet ha basado su campaña en tres amplias promesas: una reforma a la constitución que introdujo Pinochet, una reforma al sistema educativo que incluye acceso gratis a la universidad para todos y aumentos en los impuestos que equivalen a un 3% del PIB y que financiarían las reformas que exigen los estudiantes.

“Se avecina un fuerte giro a la izquierda, aunque no están bien definidos los contornos. Hay mucha ambigüedad”, dijo Luis Larraín, el director ejecutivo del centro de pensamiento Libertad y Desarrollo, que añade que Bachelet no ha sido más específica con respecto a sus propuestas de política para mantener junta una coalición diversa que va de los demócratas cristianos al partido comunista de Chile.

Aunque las propuestas de reforma de Bachelet han generado preocupación entre el empresariado, pues planea aumentar el impuesto a las empresas de 20% a 25% en cuatro años y obligar a las compañías a pagar por ganancias reinvertidas, los analistas se preguntan si esto necesariamente afectaría el crecimiento y la inversión.

“Hay espacio para el crecimiento dentro de los impuestos”, dijo Klaus Schmidt-Hebbel, presidente del consejo fiscal de Chile. “Mejorar la calidad de la educación, la salud y la infraestructura son áreas en las que un mayor gasto podría arrojar un mayor retorno”. Quizás una preocupación mayor es si Bachelet cumplirá las promesas que le hace a la población cada vez más descontenta de Chile, que es una de las más desiguales de la región y que acusa al multimillonario Piñera de gobernar a favor de los ricos.

“Si no hay cambio, esto podría llevar a más inestabilidad. Habrá más frustración, más descontento social y la gente volverá a la calle para protestar”, dijo Carlos Ominami, un exsenador socialista. “Chile ya no es un país aburrido”.

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