Bajo la senda de la volatilidad

El nerviosismo influenció la jornada de ayer, a medida que se comprueba que la economía de EE.UU. sigue presentando problemas.

El anuncio de Ben Bernanke, presidente de la Fed, sobre el fin de su plan de estímulo, causó la caída más profunda en el precio del oro desde 2010. / EFE
El anuncio de Ben Bernanke, presidente de la Fed, sobre el fin de su plan de estímulo, causó la caída más profunda en el precio del oro desde 2010. / EFE

En menos de 24 horas, Ben Bernanke volvió a dejar su huella en los mercados bursátiles del mundo. Las palabras del presidente de la Fed sobre el estado de la economía estadounidense en el mediano plazo y la posibilidad de que el banco central que dirige cese en 2014 su estímulo económico, profundizaron aún más las tendencias de las últimas semanas y desencadenaron una caída pronunciada en la cotización del oro, una nueva depresión en el mercado de bonos soberanos y, al menos en Colombia, un impulso a la apreciación del peso.

Y todo eso sucedió antes del mediodía de ayer. Los primeros en sentirlo fueron los inversionistas asiáticos, quienes también se vieron afectados por un crecimiento más tímido de la industria en China, lo cual hizo que los índices bursátiles retrocedieran desde Sídney (cayó 2,02%), pasando por Tokio (-1,74%), hasta Seúl (-2%).

Los siguientes en unirse a la propagación de los números rojos fueron los inversionistas que unos años atrás, luego de la crisis económica de 2008, se refugiaron en el oro. Pero ayer vieron cómo su precio se cotizó por debajo del límite de US$1.300, algo que no se veía desde septiembre de 2010, al alcanzar la onza troy (su medida del mercado) los US$1.281,47.

“Esa caída fue detenida por el alza en la petición de subsidios de desempleo. Los analistas esperaban que 340.000 personas los solicitaran, pero el Gobierno informó que ese número ascendió a 354.000, un indicativo de que la generación de trabajo no es tan fuerte como la Fed pensaba”, explicó Miguel Pérez-Santalla, vicepresidente de la firma neoyorquina Bullion Vault en diálogo con El Espectador. Para el mediano plazo, su previsión es que las acciones de la Fed corregirán el rumbo: “En los próximos dos años, cuando culmine su plan de compras, la liquidez del dólar bajará, la inflación en EE.UU. subirá y el oro volverá a atraer inversionistas”.

Pero mientras llega ese futuro, los mercados siguen siendo víctimas de la volatilidad.

Una prueba de ello ha sido la cotización del dólar frente al peso colombiano, cuyo precio se mantuvo durante toda la jornada por encima de los $1.920 (ver gráfico). “La tasa de cambio sigue comportándose al ritmo de los informes de crecimiento en EE.UU. Los retrocesos de las últimas semanas son correcciones ante las expectativas que habían generado los planes de la Fed, pero siguen en la tendencia histórica de subidas del peso en el primer trimestre y caídas en el segundo. Por lo pronto, seguiremos viendo entradas y salidas de capitales en los meses venideros”, señala Jorge Cardozo, analista de renta fija de la firma Corredores Asociados.

Otra víctima de esta volatilidad fue, nuevamente, el mercado de los bonos estatales, cuyas tasas de interés se ubicaron por encima del 6%. “Se está viviendo una iliquidez muy fuerte, producto de una mala reacción a los anuncios de Bernanke. Estamos hablando de una caída de los TES mayor, de 60 puntos básicos, frente a los bonos del Tesoro estadounidenses, que bajaron 20 puntos. Lo más probable es que esta volatilidad se prolongue hasta septiembre, por las vacaciones de verano”, advierte Catalina Tobón, gerenta de estrategia de Skandia.

La jornada de ayer confirmó que, a pesar de su mal momento económico, el país del norte sigue siendo fiel al dicho: cuando estornuda, el mundo se enferma.

Temas relacionados