Banca divide a Unión Europea

Durante la crisis del mercado cuando el prospecto de quiebras bancarias en España y Grecia era real, los líderes de la Eurozona diseñaron un plan de unión bancaria.

Sin embargo, ha sido difícil poner los principios en práctica. El primer paso, y el más fácil, fue darle responsabilidades de supervisión al Banco Central Europeo (BCE). La fecha límite inicial para el acuerdo fue el fin de año. Sin embargo, incluso un paso tan pequeño representaba una pérdida de control nacional que algunos países se esforzaban por aceptar.

Aún podría haber un acuerdo político para el fin de año, pero las probabilidades son cada vez más bajas. Hay otra reunión la próxima semana y una cumbre de líderes de la Unión Europea, pero los estados de la UE todavía discuten los fundamentos: ¿debe el BCE hacer labores de supervisión? ¿Cómo tomará decisiones? ¿Deben todos los bancos estar cubiertos? Y ¿qué sucede con los derechos de los países que no hacen parte de la Eurozona?

Incluso si se llega a un acuerdo, tomará varios meses ganar la aprobación formal por parte del parlamento europeo y el Bundestag de Alemania.

La unión bancaria es fundamental para que la Eurozona recupere la credibilidad del mercado. Vitor Constáncio, vicepresidente del BCE, dijo que la reacción de los inversionistas podría ser “negativa”. Una demora aplazaría la opción de capitalizar directamente los bancos españoles desde los fondos de rescate de la UE.

Este fue un paso tentativo hacia una barrera financiera común para ayudar a romper la relación entre los bancos débiles y los bonos soberanos débiles, que ahora están llenos de inhabilidades para ayudar a rescatar a los bancos. Incluso antes del impasse del martes, Constáncio dijo que las recapitalizaciones directas tendrían que esperar hasta 2014, por lo menos.

Ahora la Eurozona debe enfrentar obstáculos que podrían ser imposibles de superar. Alemania, Suecia y Austria presentaron objeciones que sólo podrían ser solucionadas mediante la reescritura de los tratados de la UE: un proceso difícil que tomará años, no semanas.

El problema legal es que las reglas de votación del BCE no pueden cambiarse según ciertos tratados. Esto quiere decir que el concejo de gobierno único de la Eurozona debe asumir finalmente todas las decisiones monetarias y de supervisión. Esto genera dudas sobre la independencia de la política monetaria y la igualdad en el trato con los países que no son de la Eurozona.