Bancos chinos huyen de supervisión inglesa

Los bancos chinos más grandes, que son propiedad del Estado, están trasladando buena parte de sus negocios europeos a Luxemburgo, pues buscan escapar de la dura supervisión en la City de Londres.

En una carta reciente enviada al Tesoro británico, los bancos de China se quejaron amargamente de que la supervisión desigual y las reglas de liquidez “rigurosamente demandantes”, les habían obligado a transferir sus negocios e incluso la administración de sus operaciones europeas fuera de Londres.

“Están hallando dificultades cada vez mayores para operar en el Reino Unido bajo el actual ambiente de supervisión”, decía la carta enviada por la Asociación de Bancos Extranjeros en representación de los bancos, que están entre los más valiosos del mundo por valor comercial.

La maniobra le propina un duro golpe a la esperanza del gobierno del Reino Unido para que Londres se convierta en un importante centro de banca china. Los bancos del Estado, como el Banco Comercial e Industrial de China, el Banco de Construcción de China y el Banco Agrícola de China, han abierto espacios en Londres desde el fin de la crisis financiera.

Sin embargo, la carta dice que uno de estos bancos chinos ya realiza tres veces más negocios a través de Luxemburgo que de Londres.

El principal problema de los bancos chinos es que la Autoridad de Servicios Financieros (ASF) les prohíbe abrir ramas en Londres. La entidad de supervisión británica, que se negó a dar comentarios, ha permitido muchas menos ramas desde el 2008, en especial cuando hay casos donde no está satisfecha por los niveles de supervisión, transparencia o control que tienen los bancos en su país de origen.

Una subsidiaria está supervisada de la misma forma que un banco local, con duros estándares de transparencia, colchones de capital o liquidez; mientras que las ramas son un brazo extendido de los bancos internacionales, sobre los que la ASF tiene muy poco control.

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