La batalla que afectó a Estados Unidos

El crecimiento en el sector de manufacturas de Estados Unidos se desaceleró este mes durante el cierre del gobierno, al tiempo que el jueves surgieron nuevas pruebas con respecto al impacto que tuvo sobre la economía mundial la lucha en el Capitolio.

El Índice de Compras de Gerencia para las manufacturas cayó en octubre a 51,1, con respecto al 52,8 de septiembre, que es el punto más bajo en un año. Esto reflejó tan sólo un crecimiento modesto en el sector que representa el 12% de la economía. Los economistas habían esperado pocos cambios en el índice.

La producción, un subíndice del informe, cayó por primera vez en más de cuatro años y el crecimiento en pedidos nuevos fue el más débil en seis meses.

El impasse con respecto a las finanzas del gobierno de los Estados Unidos generó preocupación desde China hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI), que lanzó la advertencia de que no aumentar el techo de la deuda tendría efectos en cadena sobre la economía mundial.

Los economistas de S&P han estimado que el cierre de dos semanas redujo el crecimiento anualizado para el cuarto trimestre por, al menos, 0,6%, que representa US$24.000 millones de la economía.

Aunque se evitó una crisis fiscal a principios de este mes, Chris Williamson, principal economista de Markit, culpó el cierre del gobierno federal por la desaceleración en el crecimiento, al decir que “las disrupciones y la incertidumbre generados por la crisis golpearon duro a las compañías”.

Los efectos del gobierno también se sintieron en la Eurozona, donde el crecimiento en los sectores de servicios y manufacturas cayó.

El Índice Compuesto de Compras de Gerencia Markit para la Eurozona, que combina los sectores de manufacturas y de servicios, cayó a 51,5, en una lectura rápida para octubre, con respecto a septiembre, el punto más alto en 27 meses, cuando fue de 52,2. Cualquier lectura superior a 50 implica un crecimiento general. La cifra fue sustancialmente más baja que las predicciones de los economistas, que eran de 52,4.

La batalla fiscal probablemente también afectó la actividad en la Eurozona, según Marie Diron, asesora económica para Ernst & Young. Señaló que algunos de los datos fueron recogidos poco antes del cierre del gobierno en los Estados Unidos.

“Puede ser que las compañías de la Eurozona prefirieron esperar hasta que tuvieran más visibilidad con respecto al futuro de la economía estadounidense, antes de realizar pedidos”, dijo.