Batista saldrá de su negocio de gas

La venta del negocio de gas natural OGX era el anuncio que temían quienes invirtieron en la atribulada compañía de petróleo de Eike Batista.

Eike Batista era considerado hasta hace menos de tres meses el hombre más rico de Brasil. / AFP

Los bancos acreedores del magnate brasileño llegaron a un acuerdo privado para vender el negocio de gas natural. El acuerdo amenaza con dejar a otros acreedores y accionistas con poco más que nada si OGX se declara en bancarrota. Es una maniobra que se creía podría hacerse en una fecha tan temprana como ayer, luego de que la compañía dijera que habían colapsado las conversaciones para una reestructuración con los portadores de US$3.600 millones en bonos.

Aunque pequeño, el negocio de gas es el único activo de producción confiable de la compañía. “Esto es un robo a todos los demás acreedores y accionistas”, dijo Aurélio Valporto, que lidera al grupo de inversionistas que planean demandar a Batista. OGX no respondió a las solicitudes de que hiciera un comentario.

La controversia que emerge con respecto a la venta de la compañía de gas es tan sólo una pequeña prueba de la complejidad del tema y de las posibles vías jurídicas que aguardan a quienes invirtieron en OGX, a medida que el antiguo imperio de petróleo y minería de Batista se prepara para entrar al mundo arcano de las leyes de bancarrota de Brasil.

Los procedimientos de bancarrota del país han mejorado sustancialmente desde 2005, cuando se lanzó una nueva ley que permite procedimientos similares al Capítulo 11 de Estados Unidos y que les permite a las compañías que no son solventes reestructurarse para que puedan seguir, para beneficio de los acreedores y los empleados.

No obstante, la ley es tan compleja que en ocho años tan sólo han concluido pocos casos.

“Mientras que el país ha visto cómo más de 10.000 compañías inician liquidación o procedimientos de reestructuración bajo la nueva legislación, de hecho pocos casos han salido de la bancarrota, lo cual hace más difícil evaluar la eficacia de la ley”, dijo en un informe Moody’s Investors Service.

Los acreedores de OGX, que incluyen grandes fondos de bonos como Pimco y Black Rock, hallarán importantes diferencias entre la ley de Brasil y el Capítulo 11 en los Estados Unidos.

Estas diferencias incluyen una cláusula según la cual los antiguos accionistas que controlaban la empresa lideran la reorganización de la compañía en bancarrota, distinto a lo que sucede en Estados Unidos, donde una vez una compañía se considera en bancarrota, las acciones se eliminan y los acreedores asumen el control de la organización.