En busca de la formalización

En Colombia existen cerca de 90 mil pequeñas y medianas empresas que aportan el 40% al PIB nacional, pero muchas están en la informalidad. ¿Qué pasaría si todas las anónimas se vuelven formales?

Parece difícil de creer que la economía de un país de 47’121.089 habitantes esté apalancada, con cifras en manos, por un grupo conformado por más de 24 mil microempresas. Difícil pero no imposible, pues esa es la realidad que vive Colombia, en donde, según iNNpulsa Mipyme, hay cerca de 90 mil pequeñas y medianas compañías que aportan el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y generan el 80% de empleo, mayormente, en sectores como industria, comercio y servicios.

Un segmento empresarial al que iNNpulsa, el programa especial de Bancoldex, el banco de comercio exterior de Colombia, le ha asignado más de $80 mil millones para respaldar proyectos de innovación, modernización y fortalecimiento. Y que además ha contado con un apoyo económico por parte de entidades privadas que alcanza los $35 mil millones para los mismos fines.

Aunque las mipymes, como son conocidas estas empresas, existen desde hace varios años, sólo desde los últimos dos han mostrado la fuerza con la que están hechas. Hoy su mercado abarca todo el territorio nacional, según lo dejó ver Beatriz Daza, gerente de iNNpulsa Mipyme, mientras daba el balance de la entidad: “Más de 24 mil pequeñas y medianas empresas se han visto beneficiadas en todo el país, y ya existen microempresarios incluso en lugares escondidos como Amazonas y Arauca”.

Sin embargo, en medio del positivo panorama, este aparato productivo tiene un enemigo llamado informalidad, el mismo que le ha impedido crecer aceleradamente y que ya está plenamente identificado por el Gobierno Nacional. Por eso, dentro de los planes estatales está que todas las pymes que hoy generan ingresos en Colombia entren al mundo formal y a todas las garantías que eso trae.

Para Daza, “es lo mejor que le puede pasar a Colombia, eso inmediatamente impacta en términos de productividad y competitividad. De las que tenemos registradas, el 99% son formales. Es muy difícil que haya una empresa grande informal, generalmente son pequeñas, pero si éstas se anotan a la formalidad les pegarían un empujón impresionante a la economía nacional y al desarrollo del país”. A lo que se refiere es que el espectro de empresas es más amplio, pero no lo han podido contabilizar con exactitud porque precisamente están en la informalidad.

Argumentos estos que sustenta Santiago Rojas, ministro de Comercio, Industria y Turismo, cuando detalla que “la formalización ayuda a las empresas. Una compañía al ser formal se conecta con la economía formal y le va a ir mejor, por eso los incentivos del Gobierno para que se empiecen los trámites. Los resultados que hemos tenido han sido muy buenos, desde que empezó la ley de formalización en 2010 ha aumentado en un 91% el número de compañías que renuevan, que son formales, sin embargo falta visibilisar a otras”.
Y aunque aún no tienen el cálculo de cuánto tiempo podría tardar ese proceso, sí tienen claro que los beneficios se verían traducidos en “un mayor número de empresas que van a aportar más al país, contribuyen a la generación de empleo y aportan a la calidad de vida del empresario y el trabajador, sin contar las ventajas competitivas en el mercado”, agregó Rojas. Y que las desventajas se hacen notorias en la “dificultad para acceder a créditos, las pocas posibilidades de participar en las convocatorias del Gobierno y la enorme brecha para venderles a las grandes superficies, porque cuando les piden los papeles no saben qué decir”.

Así, por ejemplo, de hacerse visibles todas las pymes anónimas que existen en el país, el grupo de 30 que integró la delegación de microempresarios que fueron a la feria de turismo Fitur 2014, en Madrid, España, aumentaría quizás al doble; los 442 emprendedores que en 2013 contaron con microcrédito, según el banco de finanzas Bancamía, pasarían a ser más y el Foro Mesoamericano de la Pequeña y Mediana Empresa, que el año pasado se realizó en Colombia como escenario para el fortalecimiento de los empresarios, tendría un mayor efecto en el nicho nacional.