Buscan limitar la burocracia en China

Con la iniciativa se tratará de renovar el poder del Gobierno y controlar su desbordado gasto.

Li Keqiang, primer ministro de China.  /EFE
Li Keqiang, primer ministro de China. /EFE

El nuevo primer ministro de China ha prometido limitar el poder de los burócratas, controlar el gasto del Gobierno y proveer un campo de juego más equilibrado para la empresa privada en la segunda economía más grande del mundo.

Li Keqiang dijo que prohibirá el uso de fondos públicos para construir nuevas oficinas y casas de gobierno o casas de huéspedes, reducirá el tamaño de la enorme burocracia de China y recortará el gasto en los viajes oficiales, la hospitalidad y los vehículos.

Dado el tamaño de los gastos que se permitía el gobierno de China, las restricciones probablemente tengan un impacto sobre las ventas para muchas compañías domésticas e internacionales.

“La reforma trata de limitar el poder del Gobierno. Es una revolución autoimpuesta. Requerirá de verdaderos sacrificios y será dolorosa”, dijo Li durante una rueda de prensa dada con motivo del cierre del parlamento ceremonial de China el día domingo, dos días después de que comenzara a reemplazar a Wen Jiabao como primer ministro.

Li, que se espera lidere el gobierno de China durante la próxima década, también dijo que dentro de cinco años limitaría el control de Pekín sobre la economía y la sociedad eliminando la necesidad de aprobación para la tercera parte de los 1.700 productos que hoy requieren de aprobación gubernamental.

“Cuando visito comunidades locales, la gente a menudo se queja de que necesita la aprobación de varias decenas de departamentos de gobierno para que algo se haga o para iniciar un negocio, y esto la frustra mucho”, dijo. “Una situación así no es buena para la eficiencia del Gobierno. Podría generar oportunidades para la corrupción o el comportamiento rentista, lo cual afecta la imagen gubernamental”.

El gasto en contratación pública se incrementó por diez entre 2002 y 2011, hasta llegar a más de 1,1 billones de yuanes renminbi, y una parte significativa se gastó en carros, computadores y otros productos que vendían compañías globales, las cuales probablemente vean caer sus ingresos cuando se recorten los gastos.

Sin embargo, la promesa del primer ministro de reformar el oneroso y a menudo corrupto sistema de aprobaciones del gobierno de China beneficia tanto a los inversionistas privados como a las empresas chinas.

Personas familiarizadas con las discusiones internas dijeron que Li esperaba implementar reformas más amplias, pero que la poderosa burocracia y los miembros más conservadores del Partido Comunista se opusieron.

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