A buscar otros mercados

Estados Unidos se convertirá en un superproductor y los países exportadores deberán armar nuevas estrategias para la comercialización de sus excedentes. Ecuador y Venezuela anunciaron la construcción de la Refinería del Pacífico.

Ante el crecimiento de la producción de petróleo de esquistos en EE.UU., la región deberá transformar el crudo ante la imposibilidad de exportarlo. / 123rf
Ante el crecimiento de la producción de petróleo de esquistos en EE.UU., la región deberá transformar el crudo ante la imposibilidad de exportarlo. / 123rf

Tal como hemos comentado en escritos anteriores, la revolución del gas natural en esquistos (shale gas) en Estados Unidos se inició en Texas, en los esquistos de Barnett; luego migró rápidamente a Arkansas, Oklahoma, Virginia, Virginia Occidental y Pensilvania, y finalmente dio un salto hacia Dakota del Norte, donde en los inmensos esquistos de Bakken comenzó a aplicarse la nueva tecnología para producir shale gas en la explotación del shale oil.

Aunque existen algunas diferencias importantes entre ambas, específicamente relativas a condiciones geológico-estratigráficas, de presión, temperatura y migración de petróleo en el subsuelo, el resultado final de la explotación ha sido similar, un rotundo éxito.

Es así como vemos que en Dakota del Norte la producción ha aumentado de 20.000 barriles por día (bpd) en 2005 a 800.000 actualmente, convirtiéndose en el segundo estado más productor, solamente superado por Texas.

La producción petrolera en EE.UU. ha aumentado en casi 2 millones de bpd. Además, los billones de barriles de nuevas reservas petrolíferas en esquistos y el crecimiento planificado de su producción, no solamente en los esquistos de Bakken sino en los igualmente cuantiosos de Eagle Ford en Texas, permiten anticipar que el país va en camino a convertirse para 2020 en autosuficiente en cuanto a sus necesidades de petróleo. Esta situación implica que países exportadores de petróleo, como México, Venezuela, Colombia y Ecuador, entre otros, se verían en la necesidad de buscar otros mercados para sus exportaciones petroleras.

Conviene apuntar que el impacto del aumento de producción en EE.UU. ya se está sintiendo en una reducción de sus importaciones, así como también en sus cuentas económicas. Adicionalmente debe tenerse presente que el mercado petrolero es global y las anteriores consideraciones no se limitan a nuestro hemisferio, sino que también están siendo analizadas en el resto del mundo, muy especialmente en Oriente Medio.

Contra ese telón de fondo, ¿cuáles serían las acciones a considerar por los países exportadores de la región?

Venezuela tiene ventajas inmediatas en Estados Unidos para enfrentar la nueva situación. En primer lugar, PDVSA es propietaria de dos grandes refinerías en EE.UU., a las cuales envía una parte de su producción, y tiene capacidad para aumentar allí sus colocaciones.

Adicionalmente, desde hace más de una década ha diversificado sus exportaciones petroleras hacia el Lejano Oriente y actualmente tiene importantes vínculos petroleros con China, a donde van cerca de 400.000 bpd. Sin embargo, teniendo en cuenta los ambiciosos planes de expansión de producción que se han venido anunciando y que están en marcha, Venezuela tendrá que analizar las realidades comerciales de esa expansión, en especial cuando se toma en cuenta que la gran mayoría corresponde a crudos extrapesados.

Hace pocos días los medios internacionales recogieron la noticia de que el gobierno de Ecuador firmó un acuerdo con la estatal China National Petroleum Corporation (CNPC), con miras a la construcción de una nueva refinería en territorio ecuatoriano.

La Refinería del Pacífico se viene anunciando desde 2007, pero recibirá un nuevo impulso y habrá de tener 300.000 bpd de capacidad. La nueva instalación tiene como objetivo impulsar exportaciones de derivados petroleros hacia China y otros países asiáticos. Su propiedad será compartida por PetroEcuador (51%) y PDVSA (49%), y sin duda representa un gran paso en la dirección apropiada.

Otros importantes exportadores petroleros latinoamericanos, como Colombia y México, también se verán afectados por el aumento de producción en EE.UU. Colombia adelanta el importante paso de modernización de sus dos refinerías, pero de continuar su aumento de producción, tal como se espera, tendrán que sumarse consideraciones relativas a la colocación de los crecientes volúmenes.

México tiene ventajas naturales por su frontera con EE.UU., además de la propiedad de la refinería de Deer Park. Pero ante la reforma hacia una apertura petrolera que está cobrando fuerza bajo el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, la cual conduciría a un importante aumento de producción para revertir la declinación de los últimos años, el reto y los riesgos que enfrenta ese país no son muy diferentes de los que enfrentan los otros productores latinoamericanos.

 

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