'Cae el terror de Medellín'

Director de la Policía dijo que el capo tenía aterrorizadas las comunas 8 y 13.

A ‘Carlos Pesebre’ se le señala de ser el sucesor de ‘Sebastián’.  / Archivo
A ‘Carlos Pesebre’ se le señala de ser el sucesor de ‘Sebastián’. / Archivo

A sus 39 años, 15 de ellos en la criminalidad, Fryener Alfonso Ramírez, alias Carlos Pesebre, era uno de los mayores “generadores de terror y violencia en Medellín” y responsable de desplazamientos, extorsiones, narcotráfico y asesinatos en esa ciudad. Así lo dijo ayer el director de la Policía, general José Roberto León Riaño, al presentar la captura de uno de los hombres más buscados en Medellín y Antioquia.

Carlos Pesebre fue capturado ayer en la madrugada en la finca Río Manso del municipio de Urrao (Antioquia), a 157 kilómetros de Medellín. Treinta hombres, expertos en seguirles la pista a jefes de bandas criminales —que también siguieron a Daniel El Loco Barrera—, lo encontraron con cuatro compañeros más. Estaba con alias Maicol —su segundo a bordo y presunto cabecilla del combo La Agonía— con alias Tatoo y alias Andresito.

Su aspecto era tan diferente al de las imágenes que se conocían de él, que fue necesario analizar sus huellas dactiloscópicas para comprobar su identidad. “Estaba más gordo y al parecer se había cambiado el aspecto físico”, dijo el general León Riaño. Carlos Pesebre es señalado de ser uno de los sucesores de Erickson Vargas —alias Sebastián—, de estar a cargo de unos 500 hombres y de dirigir la extorsión, especialmente en las comunas 7, 8 y 13 (San Javier, Robledo y Villa Hermosa).

Fernando Quijano, presidente de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades), es un analista de la violencia urbana en Medellín que conoce sobre Carlos Pesebre. Quijano dijo que la importancia de su captura es que el detenido viene del grupo de Los Pepes (Perseguidos Por Pablo Escobar). También colaboró con la Fuerza Pública en la cuestionado Operación Orión, con la que el Ejército, al parecer ayudado por los paramilitares, se apoderó de la Comuna 13 de Medellín.

Además, lo señala como autor intelectual de la muerte del líder social de la Comuna 13 Háider Ramírez (asesinado el 24 de agosto de 2006), de Judith Adriana Vergara, lideresa social y miembro de Corpades (asesinada el 23 de abril de 2007) y el también investigador de Corpades Víctor Hugo Gallego Arboleda (asesinado el 31 de diciembre de 2007). “Si la justicia fuera seria, también tendría que investigarle a Pesebre la responsabilidad que le cabe por los 300 desaparecidos de La Escombrera, en la Comuna 13”, asegura Quijano.

Pese a sus estrechas relaciones con el exjefe ‘para’ Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, y la Oficina de Envigado, y pese a tener un grupo propio de unos 500 hombres, Carlos Pesebre no tenía orden de captura hasta el pasado viernes 15 de febrero, cuando la expidió un fiscal antibacrim. Ahora la Fiscalía lo acusa de los delitos de homicidio, narcotráfico, extorsión y desplazamiento intraurbano.

Aníbal Gaviria Correa, alcalde de Medellín, agradeció a las autoridades policiacas y también destacó el golpe a la Oficina. Dijo que la detención demuestra los buenos resultados que da el trabajo integrado entre la Alcaldía, la Policía, la Fiscalía y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI). Se refirió al Gaula (Grupo Antisecuestro y Antiextorsión) Metropolitano, que comenzó a funcionar el pasado lunes por orden del presidente Juan Manuel Santos, con la presencia de 1.200 nuevos agentes en la ciudad y la coordinación de siete altos generales de la Policía, entre ellos León Riaño.

La captura se da justo cuando Medellín pasa por un grave momento en materia de seguridad. Prueba de eso es que los homicidios aumentaron en los primeros meses de 2013. Según reportes de Medicina Legal, hasta el 28 de febrero había un registro de 189 asesinatos, 33 casos más que en el mismo período de 2012.

El asesinato del bicicrosista José Daniel Buitrago, de 18 años, el pasado domingo 17 de marzo, presuntamente a causa de una bala perdida, y el descuartizamiento de dos niños de 11 años, a finales de febrero, han sido casos ampliamente difundidos de las recientes olas de homicidios en la capital de Antioquia. El general Riaño también declaró, con motivo de la captura, que Carlos Pesebre sería presunto coautor de la masacre de nueve personas en una finca de Envigado, en la madrugada del 31 de diciembre de 2012, y que alias Sebastián habría pedido su cabeza en la disputa por el poder dentro de la Oficina.

Se trataría entonces de un hombre con un extenso prontuario y según Quijano su captura fue “un golpe fuerte, que demuestra que cuando hay voluntad política sí se puede”. Pero el optimismo tendría que ser moderado, pues para Quijano, hay indicios de que detrás de Carlos Pesebre estaría listo para sustituirlo alias Camilo A. “Él es quien viene dando las órdenes en Los Pesebreros en las últimas dos semanas. Y la captura de Carlos Pesebre se debe a que, además de estar escondido, estaría afianzando su relación con Los Urabeños”.

Gracias a las negociaciones que Carlos Pesebre estaría haciendo con Los Urabeños, es posible que éstos lleguen para hacer presencia y controlar los negocios de drogas y extorsiones en las zonas occidentales de Medellín, que comunican con los corredores regionales hacia el Urabá, y que vienen siendo dominadas por Los Pesebreros en la Comuna 13, San Javier; la Comuna 7, Robledo, y los corregimientos de San Cristóbal y San Antonio de Prado.

Carlos Arcila, miembro de la Mesa de Derechos Humanos de Medellín, coincide con la importancia de esta captura, pero dice que hay que avanzar en la persecución de las estructuras de las organizaciones criminales, “sus bases sociales, su estructura económica y armada, porque fácilmente se captura al jefe, pero las estructuras siguen ahí y por eso de inmediato le ponen el reemplazo”.

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