Café en cápsulas: un pequeño gran mercado

Este negocio empezó a moverse en Colombia hace cerca de dos años. Café Quindío, el más reciente competidor.

El impacto ambiental de las cápsulas de café es uno de los factores que más preocupan de esta creciente industria. / Bloomberg
El impacto ambiental de las cápsulas de café es uno de los factores que más preocupan de esta creciente industria. / Bloomberg

El mercado de café encapsulado tiene por lo menos 30 años de historia, pero en países como Colombia apenas está despegando. En 1986, Nestlé, la compañía suiza de 150 años de trayectoria, fundó Nespresso, con el fin de que cualquier consumidor, desde su casa, pudiera hacer un espresso como un profesional, con un sistema innovador en ese momento, basado en máquinas procesadoras de pequeñas porciones encapsuladas de café.

De acuerdo con el Wall Street Journal, tres décadas después, este es un mercado de más de US$13.000 millones, con Nestlé aún a la cabeza. Quizá paradójicamente, la competencia ha intentado sacar provecho de la ventaja que tiene la compañía suiza, haciendo cápsulas de otros fabricantes pero adecuadas a las máquinas Nespresso. Eso ha sido posible por la pérdida de protección a la patente de Nestlé, que empezó a darse desde los años noventa. La suiza lanzó también la línea Dolce Gusto, para hacer más accesible, versátil y hasta más económico el consumo de café en cápsulas.

Este sistema ha sido descrito como una forma más eficiente de hacer café, al evitar que queden residuos sin consumir, como ocurre en el proceso tradicional de filtrado. Sin embargo, medios como Bloomberg han reportado que el auge de las cápsulas está disminuyendo la demanda de café, por lo menos en Estados Unidos, en donde el mercado está desarrollado. Se calcula que alrededor del 27 % de los consumidores en ese país tienen en su casa una máquina procesadora de dosis individuales de la bebida. “El mercado del café perdió a su mejor consumidor: la pileta de la cocina”, le dijo a ese medio norteamericano Hernando de la Roche, vicepresidente de INTL FCStone Inc. “Los tostadores nos dicen que el café para taza individual viene reduciendo la demanda”.

En el mercado colombiano, Nespresso aterrizó hace cerca de dos años y, según la más reciente información compartida por la compañía, tiene cinco boutiques en el país, tres en Bogotá y dos en Medellín, además de una tienda en línea. La Federación Nacional de Cafeteros también lanzó su máquina de "pods", y el gigante nacional del sector de alimentos, Nutresa, no quiso quedarse al margen. Este año incursionó en el segmento con máquinas -de tecnologías italiana- y cápsulas propias, y no sólo para café sino para otros de sus reconocidos productos, como el chocolate caliente.

El más reciente competidor en esta carrera es la compañía Café Quindío, que en los últimos años ha diversificado su portafolio, al punto de tener desde café molido, galletas, arequipe y mermeladas hasta tiendas propias, para participar en un negocio en el que son reconocidas marcas como Oma, Juan Valdez y Starbucks. La empresa de Armenia lanzó sus cápsulas, que atajan de frente uno de los principales reparos que se les han hecho a los industriales: el impacto en el medio ambiente de cada envase que se desecha por taza preparada.

Café Quindío asegura que su producto, disponible por ahora en sus tiendas físicas y en línea, es biodegradable y compostable. Es un problema que Nespresso también ha querido enfrentar, al disponer puntos de reciclaje de las cápsulas metálicas que emplea. De acuerdo con Miguel Moreno, presidente del Negocio de Café de Grupo Nutresa, la única solución no es que la cápsula sea biodegradable. El grupo iniciará una campaña de educación al consumidor para que sepa cómo reciclar las cápsulas y para que pueda ponerse en contacto con aliados que recogerán a domicilio esos residuos en algunas ciudades del país. La idea es convertirlos en mobiliario, como sillas y mesas escolares. Asimismo, dispondrá puntos de acopio en almacenes de cadena.

Jaime Andrés Moreno, gerente de Café Quindío, asegura que esta categoría es la que más rápido está creciendo, precisamente porque es un mercado naciente en Colombia. “Esperamos que para el primer año signifique 15% de las ventas de Café Quindío”, afirmó Moreno. La empresa cafetera, que viene creciendo 35 % año a año y está construyendo una nueva y más grande planta de producción en Armenia, al igual que otros participantes del negocio, desarrolló cápsulas compatibles con máquinas Nespresso, pero alrededor de 15 % más económicas.

Lo cierto es que el interés por mover el mercado de café en cápsulas va en línea con lo que varios actores, como la Federación Nacional de Cafeteros y productores y tostadores independientes, han tratado de lograr: que Colombia pase de ser un productor reconocido del grano a aumentar y sofisticar su consumo, que hoy está cerca de los 2 kilogramos anuales per cápita, ni siquiera la mitad de lo que consume Estados Unidos ni la sexta parte de lo que consume Finlandia.

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