Cafeteros, unidos a pesar de todo

Aunque cinco de los 10 comités piden la renuncia del gerente de la Federación, hay consenso para proteger los bienes públicos. Presidente Santos dijo que en el nuevo año se producirán 12,2 millones de sacos.

Luis G. Muñoz, gerente de la Federación de Cafeteros (der.) en su intervención en el Congreso Cafetero. En la mesa, (centro) el presidente Juan M. Santos. / Óscar Pérez

“A un gerente hay que apretarlo por principio”, fue la respuesta de Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, a las preguntas sobre la petición que hicieron cinco comités para que dé un paso al costado y deje que otra persona asuma el liderazgo de la institución. La solicitud se hizo durante el primer día de la versión número 80 del Congreso Nacional de Cafeteros, que termina mañana en Bogotá.

Marcelo Salazar, delegado de Caldas, fue quien le pidió al presidente de la República, Juan Manuel Santos, presente en el auditorio, que considere la posibilidad de que llegue un “nuevo capitán al barco”, ante la que consideran una pérdida de liderazgo y credibilidad por parte de la gerencia. “Esos procesos tienen que darse con la mayor prudencia y de manera concertada”, respondió Santos. Propuso que el tema se empiece a discutir “sin la necesidad de atropellar a nadie” y se ofreció como facilitador para que se dé el debate.

Lo cierto es que los inconformes son cinco departamentos que concentran el 52% de la producción de café del país: Antioquia, Huila, Caldas, Cundinamarca y Risaralda. Los que apoyan a Muñoz, en cambio, son 10 de los 15 comités. Con ese respaldo, sumado al acuerdo de discutir el tema en el comité nacional propuesto por el Gobierno, Muñoz anunció que “por ahora” no dará el paso al costado.

El gerente de la federación dijo no sentirse sorprendido por la petición, que ya era un secreto a voces antes del congreso. La “falta de credibilidad” a la que se refiere el delegado está relacionada con la división entre los miembros de la federación por los resultados preliminares de la Misión Cafetera, es decir, se han avivado las discrepancias sin siquiera tener las conclusiones definitivas.

Sigue habiendo descontento también por los estatutos vigentes de la institución, a lo que el presidente del congreso cafetero, Iván Arango, de Antioquia, respondió de una vez. “Es cierto que hay que hacerles modificaciones a los estatutos”, dijo, y anunció que la división jurídica se reunirá con cada una de las comisiones inconformes para luego informar los resultados de las conversaciones y que se tomen medidas.

El que se hubiera acordado en un par de minutos cómo resolver temas tan espinosos como la suerte del gerente y los estatutos de la federación es para Muñoz una muestra de que la institución está “más unida que nunca”. Y es que, a pesar de las diferencias que han suscitado las recomendaciones de la Misión Cafetera, ordenada por el presidente Santos y dirigida por Juan José Echavarría, hay un ambiente de unidad respecto a la protección de los bienes públicos, como el servicio de extensión, que ha sido defendido por su asesoría “integral” a los caficultores durante años, y la garantía de compra, criticada por la Misión. “No podemos dejar que se debilite nuestra institución”, dijo el presidente del congreso.

Santos les respondió a los cafeteros diciendo que el sector está hoy “mejor, mucho mejor que hace cuatro años”, cuando asumió su mandato en plena ola invernal y con una producción menor a los ocho millones de sacos anuales, la más baja en 36 años. Dijo que la estrategia se ha enfocado en la renovación de los cultivos. Según cifras de la federación, 600.000 hectáreas se han renovado en los últimos cinco años.

“Esperamos que los esfuerzos que se vienen dando desde hace más de un año para sacar adelante el seguro climático cafetero den sus frutos”, dijo Santos. En total, durante este gobierno se han desembolsado $5,2 billones, sumando apoyos y créditos, los cuales equivalen al presupuesto anual actual para todo el sector agrario. “El café antes estaba concentrado en el Viejo Caldas. Hoy está desde La Guajira hasta Nariño. El tejido social es grande”, dice Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, al explicar por qué darle tanta importancia a la prosperidad del café.

Justamente, la suerte de la Protección del Ingreso Cafetero (PIC), que ha entregado cerca de $1,5 billones a los productores, es uno de los temas más esperados del congreso. Si se le da continuidad al subsidio, el debate será si el excedente de $600.000 millones actual, por cuenta del buen momento cafetero, debe ahorrarse ante una disminución inminente del recurso público, por, entre otras cosas, el desplome en los precios del petróleo. El ministro de Hacienda intervendrá mañana viernes.

A pesar de las fricciones de los cafeteros, hay optimismo en el Gobierno con respecto a la producción de este nuevo año que, según el presidente Santos, llegaría a los 12,2 millones de sacos. El mandatario incluso habló de llegar a 14 millones de sacos “en el corto plazo”.

 

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