Caída de acciones de bancos tras Brexit deberían preocupar a la Unión Europea

El impacto de una nueva crisis crediticia en las compañías europeas, que en general dependen de los bancos, podría ser fuerte.

/Archivo

No hay que subestimar el costo que puede tener para la economía de la zona euro la caída de las acciones de los bancos tras el Brexit. Los cálculos iniciales del efecto del referéndum británico en la reactivación de la región han sugerido que el impacto será relativamente leve. El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi les dijo a los líderes de la Unión Europea que el impacto del comercio directo podría sumar 0,5 punto porcentual en tres años.

Pero estás hipótesis no tienen en cuenta las consecuencias del 23 por ciento de caída en las acciones de los bancos desde la votación por el Brexit. Históricamente, las acciones de los bancos tienen una fuerte correlación con el crédito bancario, con un retraso de alrededor de un año.

Analistas de Deutsche Bank AG, bajo la dirección de Marco Stringa, sostienen en un trabajo del 5 de julio que también hay una relación causal: como ahora los bancos están bajo presión regulatoria para captar capital, la caída del precio de las acciones y la baja rentabilidad hacen muy difícil acumular fondos ya sea externa o internamente. El precio de la acción de Deutsche Bank cayó más de un 25 por ciento desde el 23 de junio. Si los bancos tienen dificultades para captar capital, podrían sufrir más presiones para que reduzcan activos. Eso podría significar menos préstamos a la economía.

Los banqueros suelen afirmar que pedirles que tengan más fondos propios en lugar de tomar préstamos en el mercado reduce su capacidad para dar crédito. Los reguladores responden que requisitos de reservas de capital más altos en realidad fortalecen la capacidad del banco para otorgar préstamos, no al revés.

Impacto del Brexit

Aun así, podría no hacer falta mucho para que el Brexit ponga fin al tímido repunte del crédito bancario en la zona euro que comenzó el año pasado. En buena medida, ello se debe al impacto de la incertidumbre en las opciones de inversión de los hogares y las empresas.

El impacto de una nueva crisis crediticia en las compañías europeas, que en general dependen de los bancos, podría ser fuerte. No es casual que recomponer los bancos para reactivar el crédito a la economía real haya sido uno de los principales objetivos de las políticas del BCE desde la crisis.

Stringa calcula que, si los bancos deciden mantener sus balances sin cambios hasta fines de 2017, el crecimiento económico podría caer a la mitad en la zona euro el año que viene. Lo que es aún peor, si las entidades de préstamo sólo logran captar la mitad de los fondos que necesitan para cumplir con lo que los economistas denominan requisitos de “Basilea IV”, podrían verse obligados a reducir los activos ponderados por riesgo de sus carteras de préstamos.

Aun una contracción del crédito de 2 por ciento podría llevar a una recesión y un aumento del desempleo en la zona euro, según el estudio, que no toma en cuenta las repercusiones de un potencial debilitamiento de la demanda mundial. Se trataría de la tercera recesión de la región en menos de diez años.

Temas relacionados