Camioneros estacionados

Los 200.000 camiones que dice la ACC están detenidos en las carreteras del país dejan de mover 400.000 toneladas diarias. Las pérdidas por cada día de freno son millonarias.

En el país están registrados legalmente unos 337.000 camiones y tractomulas. La mayoría están parqueados y el único bloqueo es en  Loboguerrero, Valle.   / Archivo
En el país están registrados legalmente unos 337.000 camiones y tractomulas. La mayoría están parqueados y el único bloqueo es en Loboguerrero, Valle. / Archivo

Los motores de los 337.000 camiones colombianos que ruedan a diario por las carreteras del país se están quedando sin aceite, sin acpm, sin agua y están rodando los últimos kilómetros de un negocio que, como el cafetero, hace muchos años dejó de ser rentable. Lo dicen los transportadores, en sentido figurado, que bajo el timón de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), tomaron la decisión de protestar por lo que consideran el abandono del gobierno a un sector considerado como la columna vertebral de la economía colombiana.

“El último balance que tengo de todo el país es que ya hay 200.000 camioneros sumados al paro de actividades, eso es más o menos un 70% de todo el parque automotor dedicado a la movilización de mercancías por carretera en el país”, asegura Pedro Aguilar, el presidente de la ACC. Y, con cuentas en mano, apunta que “la preocupación ya no nos deja trabajar porque no podemos pagar ese combustible tan caro, nos estamos arruinando, y eso mientras a las grandes multinacionales les cobran el galón a precio de frontera, a $3.700. Esto es un descaro”.

Aguilar, tras tres días de cese de actividades, insiste en que el Gobierno tiene las posibilidades de “reducir el precio del combustible, porque desde que comenzó el mandato del presidente Santos, nos han subido $3.000 por galón. Nosotros consumimos más acpm que esas empresas multinacionales, somos 337.000 camiones y todos tanqueando, mal contados $500.000 diarios por 15 días del mes, haga cuentas.... Producir un galón de acpm vale $2.030 y Ecopetrol lo cobra a $5.700. Entonces ¿quién se está quedando con las ganacias?”. Y piden, de nuevo, que se dé la orden de bajar el galón entre $1.000 y $2.000.

Pero es la misma ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, quien contesta que “eso vale $5.8 billones y eso no se puede hacer”. Básicamente, detalla el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, porque: “A Ecopetrol se le paga el precio internacional y es un productor como cualquier otro: se le pagan más o menos $5.000 por galón. A eso hay que sumarle dos impuestos: cada uno de mil pesos. El que va para la Nación y el que va para los departamentos y municipios. Ya vamos en $7.000. De ahí para arriba son los márgenes de los minoristas, uso de poliductos. Ahí llegamos a más de $8.000”.

Y al preguntarse cómo cumplir con la solicitud de los camioneros, Cárdenas asegura que habría que “acabar con uno de esos dos impuestos, con lo cual se crea un problema de billones de pesos. Ahí el hueco serían $3,5 billones para la Nación y $3,5 billones para entes territoriales”.

La ministra Álvarez, además, hace un recuento de las otras peticiones de los camioneros: “me pidieron intervenir las vías donde hubiera abusos o donde las condiciones de infraestructura también estuvieran malas y les dije que me sentaban y lo miraba. Que me trajeran los manifiestos y yo eso si lo puedo hacer, intervenir algunas vías. Ellos piden    quitemos algunos peajes, y eso tiene un costos de $500.000 millones, teniendo en cuenta que con esos peajes se tienen los recursos para el mantenimiento de las vías”.

Y agrega que “en todos los sitios donde han pedido ayuda, ya se adjudicaron las vías en el Invías, unos $6 billones para mantenimiento en recursos asignados. Hemos intervenido terciarias y también vías secundarias por más de $1 billón, y todo eso para que los campesinos puedan sacar sus productos”. Por eso “estoy dispuesta a que vengan y que sigamos con las negociaciones. Y por lo del combustible, que miremos cómo hacer para que se conviertan en mayoristas. Claro, a través de un estudio bien hecho. Les dije que se contratara una firma y una universidad para que los ayude en ese proceso. Pero eso toma tiempo”.

Y aunque existen una mesa abierta de diálogo entre el ministerio y los camioneros, el asunto más complicado está en que no se trata solo de un gremio. “Si los cafeteros y los camioneros se unen por el mismo principio y los cacaoteros lo hacen, se juntan los afectados en Santander por la caída de la economía de Venezuela y su moneda, podemos llegar en un bloque para un gran fin con alto riesgo político para el gobierno del presidente Santos y sus ministros”, enfatiza Ricardo Virviescas, presidente de la Cámara Nacional del Transporte.

“Nosotros no podemos seguir así. El gobierno, además de los altos costos del combustible, de la mala infraestructura en la que nos movemos, de los cobros de peajes que no se ven reflejados en las carreteras y la sobreoferta de vehículos que no ha podido contralar, hay que sumarle la entrada de camiones de Ecuador y Venezuela a Colombia y que aquí, como si fueran colombianos, transportan las mercancías sin tener que pagar el combustible caro que nosotros sí pagamos. Eso es injusto”, enfatiza.

 

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