Carlos Slim muestra sus ases

Una férrea defensa de Claro, su compañía estrella en el sector de telecomunicaciones, hizo el hombre más rico del mundo, quien, de paso, anunció nuevas inversiones en Colombia.

Carlos Slim durante su intervención en el Hotel Santa Clara, de Cartagena. / EFE
Carlos Slim durante su intervención en el Hotel Santa Clara, de Cartagena. / EFE

En los momentos más difíciles de Colombia, cuando los ataques guerrilleros se tomaban los titulares, las masacres paramilitares sumaban nuevas víctimas cada día y la economía local se profundizaba entre números rojos, aterrizó un mexicano alto, de cabellos grisáceos y bigote tupido dispuesto a apostarle a un país que muchos consideraban fallido. Su nombre, entonces, no causaba mayor conmoción: Carlos Slim.

Un panorama que ayer, a la vuelta de 10 años, parecía lejano. Aquel país, considerado ahora como uno de los ejemplos en el mundo por el buen manejo de sus finanzas y por ser atractivo para los inversionistas extranjeros, que convirtió la seguridad en uno de sus puntos fuertes, negoció la paz con los paramilitares y le está abriendo las puertas del diálogo a la guerrilla de las Farc, recibió a al mexicano que un día confió en su futuro.

Con una salvedad: ahora el apellido Slim genera asombro, admiración y hasta envidia. Mucho tiene que ver que su fortuna, calculada por la revista Forbes en US$69.000 millones, sea considerada la más grande del planeta. Pero su mención también genera controversia entre algunos actores del sector de las telecomunicaciones: Claro, su compañía ícono, el operador móvil dominante y el principal actor en TV por suscripción, se encuentra en el ojo del huracán, investigada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de brindar un pésimo servicio a sus clientes y de incurrir en competencia desleal, y por el Congreso de ejercer monopolio.

Por eso, cuando el magnate habló ayer en el marco del Foro de Iberoamérica, la reunión de los principales magnates de la región en Cartagena de Indias, expuso su propia versión de la historia: “En cualquier industria siempre va a haber una firma que venda más que otra. En el caso nuestro, iniciamos en Colombia en el año 1999 o 2000, teníamos 46,7% del mercado y el competidor, Bellsouth, el 53,3%. En ese momento Bell tenía la mayor participación. Siempre que haya dos tiendas va a haber uno que venda más que el otro”.

Esa versión sostiene que cuando América Móvil, el conglomerado que maneja sus negocios de telecomunicaciones , tomó completamente el control de la entonces llamada Comcel, el ritmo de inversiones (a la fecha alrededor de US$7.000 millones) hizo que en pocos años tomara la ventaja y que, para 2002, aumentara su participación de mercado a 67%.

Otras versiones, no obstante, señalan que su crecimiento ha sido anormal. La SIC le ha abierto diferentes investigaciones por la entrega de su información de servicio al cliente, por supuesta alteración de las reglas del juego de la industria y la sospecha de, con artimañas, alterar los reportes de portabilidad numérica; para Merril Lynch, su dominio epuso a Colombia en el segundo lugar de mercados más concentrados del mundo, por detrás de México; para la OCDE, sus prácticas le han costado a su patria US$129.000 millones en competitividad.

Por eso, según fuentes del sector de las telecomunicaciones, el Gobierno, ante la demanda de mayores controles para frenar esta realidad, prepara una serie de medidas que buscarían controlar la operación de Slim en el país.

Aun así, el mensaje del magnate es claro: “El hecho de que uno tenga más se debe a la preferencia de los clientes”. Por eso anunció que su firma espera cerrar 2012 con US$920 millones invertidos, cifra que, si el Gobierno permite su participación en la subasta de espectro radioeléctrico para masificar la tecnología 4G en el país, aumentaría a US$1.000 millones el próximo año y podría ascender a US$9.000 millones al final de la presente década.

Pero no es el único frente que será atacado. Slim no quiere ser ajeno al boom petrolero que se vive en Colombia ni al auge que vive el mercado inmobiliario local, por lo que prepara un exclusivo proyecto de vivienda en el sector de El Salitre, en Bogotá, y afina los últimos detalles de su participación en la firma Tabasco Oil.

Algunas fuentes señalan que su inversión en ambos proyectos superará los US$25 millones. Será una nueva apuesta en un país que empieza a mirarlo diferente.

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