La carrera de la 4G en la región

Colombia cuenta hoy con cinco operadores que ofrecen esta tecnología y espera la entrada de dos más. Pero el negocio solo será viable con estrategias comerciales y expansión de cobertura.

El aleteo de una mariposa puede crear un huracán al otro lado del mundo. Una aproximación de aquel postulado del matemático estadounidense Edward Lorenz, que constituye un principio fundamental de la teoría del caos, se vivió la semana pasada en la industria latinoamericana de las telecomunicaciones. Mientras en Colombia Avantel lanzaba su red 4G y se anunciaba la fusión entre Une y Tigo como el nacimiento de un nuevo gigante del mercado, la región veía tambalearse a uno de sus más reconocidos actores.

Se trata de Nextel, el operador con alcance en México, Argentina, Brasil, Perú y Chile, que fue vendido a un consorcio internacional por el mal momento económico de su controlante, la firma norteamericana NII Holdings. Sus altas deudas y su imposibilidad de pagar obligaciones por US$2.650 millones en el corto plazo la obligaron a vender su filial chilena para lograr liquidez (alrededor de US$35 millones).

Los ejecutivos evalúan aplicar la misma medida en otros mercados. Una alerta general si se tiene en cuenta que la deuda incluye pagos de espectro, bonos y facturas con contratistas, entre otros. Su principal activo es Brasil, donde ha desplegado una de las siete redes 4G que hay en el país. El detalle pone sobre la mesa la discusión sobre la rentabilidad de esta nueva tecnología, que, en teoría, permite prestar nuevos servicios y crear unidades de negocios basadas en el consumo de datos (como la música o los videos).

Para Bob Calaff, director para América Latina y el Caribe de 4G Américas (organización que promueve la expansión de esta tecnología), el panorama en el corto plazo es bastante positivo: “Estimamos que terminaremos 2014 con 6 millones de conexiones en la región. Un paso valioso, teniendo en cuenta que comenzamos el año con un millón”.

Dicho crecimiento es prometedor, en especial en Colombia, que esta semana le dio la bienvenida a su quinto proveedor en el mercado y espera la puesta en marcha de dos competidores más (ETB y Directv). “Existen diferentes proyecciones de analistas sobre cómo será el crecimiento de ese segmento. Tenemos cifras que van desde 500.000 subscriptores para 2014, alcanzando 1,5 millones en 2016. Todo dependerá de los tiempos de despliegue y penetración que alcancen los operadores, también de la innovación en los planes comerciales y estrategia de terminales”, dice Analí Contreras, ingeniera de Alcatel-Lucent.

Por otra parte, el éxito comercial tendrá que definirse a partir de dos factores. El primero, lograr el punto de equilibrio en un segmento que requiere inversiones en despliegue de infraestructura de hasta US$200 millones; el segundo, sobreponerse a la concentración de tres jugadores que abarcan el 86% del mercado. De hecho, se estima que esa condición solo soportaría a esos tres actores y a tres operadores virtuales (que operan sobre estas redes, como Uff!, Virgin o Éxito).

“Veo más probable una serie de fusiones con objetivos claros en operadores públicos, como ETB, cuyo futuro se vería alterado si llega un alcalde a Bogotá con otros propósitos para la empresa”, dice José Otero, presidente de la firma Signals Telecom Group. En su opinión, el futuro para las comunicaciones 4G es prometedor en la región, pero su sostenibilidad depende de las inversiones de los operadores: “Hasta ahora, las redes se han focalizado en áreas urbanas. Ni siquiera cubren el 100% de las ciudades”. 

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