Cartagena, tras el ‘hub’ de cruceros

La compañía española embarcará 45 mil pasajeros colombianos este año. Colombia es el segundo mercado en A.L. para esta empresa.

El presidente de Pullmantur Cruceros, Jorge Vilches, cree que Cartagena debe ser un destino de referencia. / Cristian Garavito

Si no fuera por el acento, pasaría por un colombiano más. Pero la verdad, el presidente de Pullmantur Cruceros, Jorge Vilches, es un español que estudió su bachillerato en el colegio Cervantes norte de Bogotá y es ingeniero industrial de la Universidad Javeriana, es decir, que conoce muy bien el potencial de nuestro país y de Cartagena, ciudad a la que en diciembre traerá un segundo barco para atender el mercado caribeño y de América Latina.

Vilches es un convencido de que Cartagena tiene que ser el epicentro del crucerismo en la región, que tiene que consolidarse como un lugar que no puede faltar en la agenda de los turistas, especialmente de Brasil y de todas partes del mundo.

Considera que se debe ampliar el puerto para atender más cruceros y eliminar los impuestos de IVA y de salida del país para los colombianos, ya que hace a Cartagena menos competitiva. La siguiente es la charla con un hijo que vuelve a casa para potencializar a Cartagena y al país en el ámbito internacional del turismo.

¿Por qué traerán otro barco?

Estamos convencidos de que Cartagena tiene el potencial para ser el centro neurálgico de los cruceros de América Latina. Un poco lo que Miami ha sido para el público americano, Cartagena debe serlo para el colombiano y el latinoamericano. Pero también europeo y americano, vienen muchos aquí. Queremos que crezca Cartagena con ese centro de turismo de cruceros, por esos traemos al Zenith, un barco más pequeño, para 1.800 pasajeros, mil plazas menos que el Monarch, que tiene a Cartagena como puerto de embarque durante todo el año.

¿Qué esperan lograr con el Zenith?

Queremos traer un contingente importante de brasileños. Hoy, entre los 11 mil turistas extranjeros que tenemos, el 19 % son argentinos, el 18 % chilenos y el 17 % son brasileños, pero es que Brasil con sus 200 millones de habitantes tiene un potencial enorme. Una vez Brasil descubre un destino, ese destino está listo. Le pasó a Argentina, Buenos Aires está inundada de brasileños y las estaciones de esquí de Argentina y Chile lo mismo. Y queremos que Cartagena, o Colombia, sea el siguiente destino. Queremos que la mitad del barco, o sea 900 turistas, sean brasileños y se embarquen en Cartagena. Así, casi todas las semanas tendríamos 1.000 brasileños llegando, comprando y quedándose en esta ciudad. Pero para eso hay que hacer promoción allá. Eso no es solo poner el crucero, hay que invertir en el destino.

¿Qué falencias le encuentra la compañía a Cartagena?

Cartagena es un destino precioso, maravilloso. El corralito de piedra tiene playa, cultura, gastronomía, tiene un poquito de todo. Sin embargo, nosotros creemos que Colombia debe asumir que tiene el potencial de ser el hub (centro) de cruceros de América Latina y para eso hay que invertir, sobre todo en infraestructura. Hoy el terminal de Cartagena es un terminal bonito, pero pequeño. Con un barco ya se queda pequeño, en el pico del embarque hay pasajeros que salen del terminal, si está lloviendo es incómodo, tienes que poner carpas y no es la experiencia que le queremos dar al pasajero. Si Colombia va a consolidarse como el hub de cruceros, hay que ampliar el terminal.

¿Qué otra recomendación le hacen al Gobierno?

Colombia es el único país del mundo que yo sepa donde se les cobra IVA a los cruceristas. A un crucero internacional normalmente no se le cobra IVA, a un crucero de cabotaje nacional sí, porque es un servicio prestado en el país. Nosotros solo embarcamos a los pasajeros en Cartagena y los llevamos fuera del país, y no tenemos ninguna escala adicional en Colombia.

¿De cuánto es ese impuesto?

Es del 8% y solo se les cobra a los colombianos. Y eso hace que Cartagena no sea competitiva, que para el colombiano es más caro un crucero. Creemos que debería evaluarse que no se les cobre IVA a los colombianos. Además, los pone en desventaja con turistas internacionales a los que no se les cobra este impuesto. A los extranjeros que compran en sus países no se les cobra este impuesto.

¿Hay otros impuestos?

Claro. Pagan un impuesto de salida del país de US$35 y solo se les cobra a los colombianos. ¿Por qué deben pagar este impuesto y los demás no?

¿Cuánto tiene que pagar un colombiano en impuestos?

Depende del valor del paquete que adquieran. El más barato cuesta US$450 y el más costoso US$1.200. Estamos hablando de US$100 para los que tienen la tarifa promedio de US$700 por paquete, más el impuesto del IVA.

¿Cuántos pasajeros se movieron el año pasado?

Movimos 115 mil pasajeros en el Monarch. De esa cifra, 40 mil eran colombianos, 11 mil extranjeros que se embarcaron en Cartagena y 60 mil extranjeros que vinieron e hicieron escala en Cartagena. Los 11 mil extranjeros normalmente se quedan unos días en el país, antes o después del crucero, por ello se requieren hoteles en la ciudad. Estuvimos reunidos con Cartagena y Procolombia y todo mundo tiene mucho interés en consolidar a la ciudad en un destino de cruceros para el mundo. Hay que tener la ciudad bonita, controlar un poco las ventas ambulantes. Pero creo que Cartagena lo tiene todo para ser un gran atractivo. Pero requiere promoción en el exterior.

¿Cuánto deja un turista de crucero?

Un turista que se embarca en la ciudad deja alrededor de US$110, uno que hace escala en el destino gasta US$97. Si hablamos de que en promedio son US$100, esos 115 mil turistas le dejan al país US$11 millones, que solo con nuestro barco dejaron en la ciudad. Y es un impacto muy transversal que dinamiza la economía de la ciudad. En las ciudades donde operamos, solo el impacto de la llegada del crucero aumenta entre un 3% y un 5% el PIB.

 

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