A la caza de inversiones cruzadas

Además de producir bienes en conjunto, México, Chile, Perú y Colombia buscan facilitar el flujo de inversión con la Alianza del Pacífico.

Carlos Posada, viceministro de Comercio de Perú.  / Cortesía
Carlos Posada, viceministro de Comercio de Perú. / Cortesía

Hace tres años, la Alianza del Pacífico no era más que una simple propuesta en una cumbre presidencial. Hoy está a punto de consolidarse como un promisorio bloque económico que comprendería el 55% del PIB de América Latina, una iniciativa que tiene a sus integrantes (Colombia, Perú, Chile y México) haciendo cuentas y trazándose objetivos para aprovechar sus beneficios de la mejor forma posible.

De eso da fe Carlos Posada, viceministro de Comercio de Perú, uno de los estrategas de las dos más ambiciosas estrategias que han surgido en las reuniones previas del grupo: la integración productiva y las inversiones cruzadas. La primera, revelada por El Espectador en la edición del pasado 24 de abril, busca facilitar el libre tránsito de mercancías para que sean transformadas en productos de valor agregado en otro país miembro de la iniciativa y exportadas a países con acuerdos comerciales, especialmente a Japón, China e India.

La segunda busca un trato similar para las inversiones: que un empresario colombiano pueda instalarse en México, Perú o Chile sin mayores contratiempos, generando no sólo nuevos empleos, sino dinamizando el comercio exterior con futuras exportaciones e importaciones. Y viceversa.

“De esa firma incrementamos la presencia comercial entre los miembros de la Alianza. Será clave que los inversionistas cuenten con todas las garantías que la legislación del país receptor les brinda a sus nacionales”, comenta Posada. Estos planes han llegado a tan nivel, que cuentan no sólo con el apoyo de los ministerios y agencias de promoción de cada país, sino también del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De consolidarse, la estrategia tendría, al menos, consecuencias directas en el balance binacional. En materia de inversiones, y de acuerdo con cifras del Banco de la República, las colombianas (US$1.806 millones) sobrepasaron a las peruanas (US$104,5 millones) en el período comprendido entre 2000 y 2011. Y, por lo pronto, en Lima ya tienen identificado el sector a aprovechar.

“Nos llama mucho la atención la industria cosmética, pues cuenta con una gran presencia productiva y una fuerte cadena de distribución. Esto se suma a la seguridad jurídica que ofrece Colombia”, resume Posada.

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