China, a sacarles jugo a los precios

La petroleras chinas reducen costos al tiempo que se compra crudo para aumentar reservas. La idea: evitar seguir dependiendo de la importación de energía en el futuro.

La demanda china de crudo ya está generando ventajas para los exportadores. Aquí, la imagen de una refinería en Beijing. / Bloomberg

Esta semana, Cnooc, compañía petrolera, anunció sus planes para reducir el gasto de capital, al tiempo que el gobierno y las grandes empresas que son propiedad del Estado responden al colapso en los precios del petróleo. La tercera productora de petróleo más grande de China dijo que reduciría en 67% el gasto en desarrollo, y en menor medida también el gasto de capital en exploración y producción.

Al mismo tiempo, el gobierno de Beijing y las refinadoras como Zhuhau Zherong han aumentado sus compras de petróleo crudo a niveles históricamente altos. Sinopec, otra gran compañía que es propiedad del Estado, abrió en noviembre, en la isla veraniega de Hainan, un patio de tanques para petróleo crudo.

Estas señales aparentemente contradictorias reflejan cambios en las fuentes de crecimiento, en una economía china que se desacelera y muestran cómo el gobierno y la China corporativa están explotando el colapso para reducir su vulnerabilidad en el largo plazo a los cambios de precio en el volátil mercado de la energía.

Es fácil comprender por qué Cnooc está reduciendo su gasto. La economía del país está creciendo a poco menos del nivel que los líderes han ordenado, y se desaceleró a 7,1% en el último trimestre de 2014. La tendencia se ve reforzada por el hecho de que la intensidad del consumo de energía para la producción en China se ha reducido. La demanda de petróleo crudo allí por unidad del producto interno bruto ha estado cayendo por 4,3% al año desde 2005, según cifras de JPMorgan Private Bank.

Es más, al tiempo que las fuentes de crecimiento cambian lentamente de las manufacturas a los servicios, y de las exportaciones a la demanda doméstica, esta caída probablemente se acelerará, haciendo probables más reducciones a los gastos de capital, lo cual tendrá satisfechos a los accionistas.

Sin embargo, China también está mirando hacia el futuro y aprovechando la rápida e inesperada caída en los precios del petróleo.

El aumento en la demanda por crudo en la China continental se da porque el país está explotando los bajos precios del petróleo para impulsar dramáticamente la capacidad de almacenamiento por motivos comerciales y estratégicos. Al hacerlo, atacará una de sus más antiguas debilidades, que es su dependencia en la energía importada, y así se hará más competitiva.

La maniobra se da en un momento en el que el pesimismo con respecto a los prospectos de China está generalmente en aumento. Esta actitud de desconfianza refleja un crónico exceso de capacidad, un mercado inmobiliario con sobreoferta y preocupaciones con respecto a un sector corporativo que ha prestado demasiado, sea en renminbi o en la apreciación de los dólares estadounidenses.

La forma como China está aprovechando la caída en los precios del petróleo también sugiere que el pesimismo, en parte, es injustificado. La dramática expansión en las posiciones comerciales y estratégicas del crudo mientras que el precio está a la mitad, en comparación con hace apenas unos meses, forma parte de esta historia. El gobierno también está aumentando la recaudación, en lugar de únicamente trasladar a los consumidores todo el beneficio de la caída en los precios del combustible.

Esos recaudos se emplearán en parte para combatir los monumentales problemas ambientales de China, según Miswin Mahesh, analista de commodities de Barclay’s en Londres. Ese gasto debería ser bueno para China y para sus vecinos. Hasta ahora, el crecimiento allí ha sido una buena noticia para el resto del mundo. En 1990, la contribución de China al crecimiento mundial del PIB fue de 5%. Desde 2010 la cifra se ha incrementado a más de 40%. Su papel como la muleta del crecimiento mundial ha sido particularmente importante desde que cayó esta tasa en otros mercados emergentes.

La demanda china de crudo ya está generando ventajas para los exportadores y para otros. Según Amrita Sen, principal analista de petróleo en Energy Aspects, entre los beneficiarios más grandes del incremento en el apetito de China por el crudo se encuentra Irán. En un primer momento, luego de que China recibiera la autorización de Estados Unidos para comprar petróleo iraní, el país pagó por las importaciones de Irán en renminbi. No obstante hoy, dijo Sen, los chinos están usando dólares. Esto beneficia a ambos lados. Teherán considera que los dólares son más útiles que el renminbi, pues todavía hay controles con respecto a lo que Irán puede hacer con la moneda china.

Al mismo tiempo, China ha decidido claramente que es mejor obtener activos reales, como el petróleo, con sus dólares, en lugar de comprar títulos papel.

En este momento, tanto los bonos del Tesoro de Estados Unidos como el dólar estadounidense parecen atractivos, mientras el petróleo no transmite esa imagen; pero China siempre asume la mirada a largo plazo, y en el largo plazo ni los títulos del Tesoro ni el dólar parecen tan atractivos como hoy, al menos vistos desde Beijing. 

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