“China va a producir mucho vino, pero no va a inundar el mercado mundial”

El “gurú del vino” explica por qué en Colombia se pueden producir buenos vinos de mesa, pero nunca de alta gama.

El enólogo francés Michel Rolland. /Juan Carlos Rincón.

En el universo vinícola, el enólogo francés Michel Rolland es considerado el “gurú mundial” y una de las personalidades más importantes e influyentes.

Es el enólogo más poderoso y renombrado en la moderna historia del vino y ha superado en términos mediáticos a sus eminentes maestros Emile Peynaud y Jean Ribéreau-Gayon -quienes revolucionaron la vitivinicultura mundial en los años 60- gracias a su personalidad y trabajo como consultor y su ritmo casi infatigable de “flying winemaker”.

Es el enólogo estelar, con el que una gran mayoría quiere contar, desde Francia, Estados Unidos, Argentina, Chile, Sudáfrica, España e Italia, hasta Tailandia, México, China, India, entre otros países.

Respetado y controvertido, adulado por unos e impopular para otros, Rolland asesora a más de 150 dominios en una veintena de naciones. A sus 68 años y tras más de 40 años de innovaciones, descubrimientos, dudas, desarrollos, osadas deducciones y pocos errores, su talento y visión siguen marcando tendencia.

Hiperactivo, catador excepcional y gran comunicador, Michel -junto con su esposa Dany- ha sido decisivo desde los años 80 para la globalización del vino y sus trabajos han sido determinantes para el conocimiento, comprensión y comunicación de las nuevas exigencias y técnicas modernas de la viticultura de hoy.

Cordial y expresivo como siempre, desde que nos conocimos hace casi dos décadas, Michel accedió a hablar con El Espectador sobre este maravilloso universo.

Sus conceptos siempre arrojan luz sobre el vino (y también generan debate), el mercado mundial y el futuro de la industria vinícola que atraviesa por una etapa de reacomodo, con nuevos actores como China -el más significativo-, la reducción del consumo en los principales países productores, pero a la vez un crecimiento de la superficie sembrada y de la producción mundial.

Michel, ¿hacia dónde va el mercado del vino?

Es una pregunta amplia y podríamos escribir un libro sobre ello. Estamos en buena situación, porque aunque el consumo ha bajado y está bajando todavía en los llamados viejos países, como Italia, España y, por supuesto, Francia, estas naciones tenían un consumo muy alto. Entonces, el consumo se está regulando naturalmente. Y a pesar de eso hay nuevos mercados que han surgido y el más importante es el chino. Pero también está el centro de Europa, que no tomaba mucho vino y ahora está consumiendo; Rusia, por ejemplo, y otras naciones del Este. Por supuesto también Brasil, donde ha aumentado el gusto por el buen vino. (* EE. UU, Corea, Japón, Brasil, Gran Bretaña y los países escandinavos muestran un incremento significativo del consumo).

¿Potencialmente qué puede ocurrir con este crecimiento del consumo?

Todo ayuda. La producción también está aumentando en un buen número de países, no dentro de los tradicionales como Francia, Italia y España, donde es estable. Entonces, hay un balance que me parece bueno porque existe una diversidad de vino como nunca, una calidad de vino como nunca y aunque estamos en un mercado bastante apretado, no está andando mal, no está bajando. Hay futuro, y va a ser un acople. A la gente hoy le gusta tomar más vino que antes porque hay una calidad superior y es una forma de cultura. Estamos en buen camino globalmente.

La desaceleración de la economía china, ¿cómo puede afectar el mercado mundial y ese aumento del consumo?

El mercado está apretado. Cada vez que hay una baja en algún lugar y sobre todo en China, el mercado se resiente, pero no podemos imaginar que China va a crecer como lo hizo en los últimos 10 años. Entonces el crecimiento va a bajar un poco y por supuesto que el mercado mundial se va a compactar y estará cada vez más apretado, pero no significará un problema enorme para el futuro, porque China crece y sin duda va a seguir creciendo.

¿Puede ser China un gran país productor en el futuro? Ya hay zonas de cultivo en pleno crecimiento, enólogos franceses y europeos trabajando allí. ¿China quiere ya entrar a competir?

China está entrando mucho en la competencia por el tema de plantación y de producción. Han producido mucho en los últimos años porque plantaron mucha viña. Pero pienso que China tiene un límite y es el clima. Es un clima un poco excesivo; cuando hace frío hace mucho frío, cuando hay lluvia hay mucha lluvia, cuando hace calor hace mucho. Un viñedo se adapta a un clima variable, pero no extremo. No conozco toda China, pero tiene una limitación natural debido al clima; me parece extremo para el cultivo perfecto de viña y la producción de vino. A pesar de eso China tiene una superficie plantada muy grande y va a producir mucho vino, pero no va a ser un gran país competidor, no va a inundar el mercado. China no puede esperar satisfacer su propia producción. Es un país muy grande, pero no creo que tenga el potencial para ser un productor como Francia, con 40 millones de hectolitros. No lo creo (ver recuadro).

China no solamente importa vino embotellado para venderlo, sino que también importa vino para mezclar con los suyos y etiquetar como vino chino. ¿Qué piensa?

Eso es legal. La ley de China es 50 % de vino propio, con lo cual la mitad puede ser vino importado a granel, mezclado y fraccionado, y puede salir a la venta como Vino de China. Es una realidad. No es una regla sobre el tipo de cepa, sino del origen. Pueden marcar un vino como chino con apenas un 50 % de vino realmente chino.

¿Pero es esto conveniente para el mercado mundial y la calidad del vino?

Cada uno puede hacer la ley que quiera. Pero si un día China entra a la OIV (organización internacional de la viña y el vino), puede ser que en este momento tendrá que cambiar su ley interior. Si no entra a la OIV, no podemos tener injerencia. Cada país decide su propia ley. (* Dos provincias chinas que son grandes regiones vitivinícolas -Ningxia y Yantái- tienen actualmente estatuto de observadores en la OIV).

Los millonarios y empresarios chinos han mostrado un gran interés en los vinos franceses y gradualmente han ido adquiriendo propiedades, especialmente en la emblemática región de Burdeos. ¿Cómo ve este proceso de compras? ¿Es positivo o esta nueva dinámica preocupa?

Esto es algo muy típico de Burdeos. Ahora son los chinos, pero antes vinieron los irlandeses, los ingleses, los belgas, los holandeses, americanos y japoneses. Burdeos siempre ha sido comprado por gente del exterior. Hoy día vienen de China, de más lejos, pero es igual. Piensan que en el mercado del vino, que está creciendo en China, Burdeos tiene un espacio muy importante y el nombre Burdeos es una marca fuerte que tiene alma. Y por ello están tan interesados en comprar en Burdeos. Creo que es muy bueno para la economía de Burdeos, porque no hay que olvidar el impulso y desarrollo que le aportaron en 3 o 4 años a los vinos de Burdeos, que entre 2005 y 2008 estaban complicados y gracias al mercado chino, de un golpe, creció aceleradamente; se vendió mucho vino. Burdeos lo necesitaba. Cada economía necesita un momento de impulso y alguien que lo haga.

A nivel personal, ¿vender a los chinos en 2013 Château Le Bon Pasteur, su propiedad en Pomerol, que era la tradición familiar, la historia de Michel y Dany, no fue algo difícil?

Por supuesto que no fue placentero. Pero hay que tener en cuenta que los temas de familia son complicados y siempre es difícil mantener un Château si alguien de la familia no lo quiere conservar. Compartía la propiedad con mi hermano mayor (Jean-Daniel) y él veía otra cosa. Las propiedades en Burdeos tienen un precio muy atractivo porque tienen una valorización importante y sobre una pequeña propiedad como era la nuestra (6,6 hectáreas), el dinero que podía generar era relativamente bajo. Tenía ganas de seguir manejando Le Bon Pasteur, aunque no se ganara mucho, pero mi hermano consideró el precio que podía obtenerse vendiendo y a sus 70 años consideró mejor tener un dinero seguro para vivir sus últimos días que tener siempre la propiedad. Entonces vendimos y tratamos de hacerlo al mejor nivel posible y encontramos un grupo chino de Hong Kong (Golding Group) que compró la propiedad. (* El director, el empresario Pan Sutong, ocupa el puesto 153 en la lista de billonarios de Forbes).

¿Pero Michel sigue haciendo el vino de Château Le Bon Pasteur?

Sí señor. Nada ha cambiado. Hemos vendido la propiedad. Eso es todo.

¿Usted tiene interés en producir vino en China?

Sí, me interesa mucho y estoy en varios proyectos. Pero como dije antes, el clima es un factor determinante y aunque no conozco toda China, aún no he encontrado un lugar donde creo que se puedan producir buenos vinos y económicamente rentables.

¿Qué nuevos proyectos tiene ahora?

Proyectos nuevos siempre hay. Finalmente he hecho un vino mío, en Estados Unidos, en Napa. Siempre estuve como asesor en Napa, pero no había hecho vino. Ahora produzco mi primer vino californiano (desde 2010), que tiene un nombre muy simple: MR (Michel Rolland).

Una pregunta técnica. ¿Es factible producir vinos finos de calidad en la zona ecuatorial, en el ecuador geográfico? Te hablo del norte de Brasil, Colombia, Ecuador, Indonesia, Malasia, Tailandia?

Se puede hacer vino y vino bueno. Pero vino tinto fino, con complejidad, con potencial para envejecer, no creo. Realmente no lo creo. Pienso que se puede hacer vino muy tomable, muy bien hecho para tomar joven, un poco fresco, vino simple. Pero vino de buen nivel, de alta gama, no.

Le hablo de países donde ha habido vid y se hace vino, incluso con mosto importado: República Dominicana, Cuba, Venezuela, Ecuador, Colombia. ¿Hasta dónde puede llegar la calidad?

Se logrará una buena calidad de vino de mesa, agradable y de buen nivel, pero nunca de alta gama. No lo creo.

¿Tintos o blancos?

Ambos. He hecho vino en una zona relativamente similar, en India. Teníamos tintos y blancos, y los blancos funcionaban bastante bien.

¿Qué piensa de México, el primer país de América donde se produjo vino, en 1574, y que tiene un buen potencial? ¿Quisiera volver a trabajar allí?

Estuve asesorando hace muchos años en Ensenada, Baja California. Empecé el proyecto de Château Camou (1995), en el Valle de Guadalupe, con Ernesto Alvarez Camou, e hicimos un buen trabajo porque los vinos son muy agradables. Pero no he vuelto aunque siempre hay ideas.

¿Cuál es el país que actualmente muestra un mayor desarrollo, un mayor potencial, que puede producir vinos de alta gama tipo Grand Cru y al mismo tiempo buenos vinos de volumen y atractivos para el mercado mundial?

Sin duda, hoy, Argentina. Ha logrado una gran imagen y posición en el mercado mundial gracias al Malbec y a su dinamismo. Y la ventaja es que hay todavía mucho por hacer. Y mañana el mar Negro, porque hay suelo, clima, historia, todo. Pienso en Bulgaria, Rumania, Georgia, Ucrania, esos creo que serán países claves.

Es decir, ¿la cuna del Cabernet Sauvignon?

La cuna de la vid.

Algo que hubiera querido hacer hasta hoy y no ha podido.

No. De verdad no tengo de qué quejarme. En mi vida profesional creo que he hecho casi todo lo que soñé un día. A mí me gusta hacer vino, por supuesto, pero me gusta la gente, encontrar gente. Entonces si tengo algo que lamentar es que hay siempre alguien que no encontramos. Hay tanto personaje grande en el mundo del vino, que me hubiera gustado encontrar. Como André Tchelistcheff (el enólogo ruso que revolucionó la industria vinícola de California), que estaba vivo cuando yo trabajaba en Napa, pero siempre nos cruzamos. Hay algunos personajes, así que me parece que me faltaron en mi vida. Pero he hecho casi todo.

¿Y lo que queda por hacer para Michel Rolland?

Lo mejor, porque nunca había tenido tanta demanda para realizar asesorías alrededor del mundo. Todos los días recibo a gente que me pide consejo y es muy loco, porque hay demanda de muchas partes. Entonces la vida va bien.

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