Ciudadanos luchan contra la corrupción

A pesar de las leyes anticorrupción, el mal está en todas partes, aunque está cambiando. Un escenario que se vive tanto en países pobres como ricos. A esa conclusión llegó una reunión de líderes mundiales en Londres.

El portal ipaidabribe.com ha sido uno de las herramientas más usadas en Asia para denunciar hechos de corrupción. Allí también se pueden poner mensajes de felicitación a funcionarios honestos./ Gustavo Torrijos

Michael Skapinker
Quinientos dólares. Eso es lo que exige el director del puerto para permitir que el barco atraque.

El capitán llama a la oficina principal. ¿Puede pagar? No, el soborno es ilegal. El director del puerto reduce su exigencia a US$50. El capitán se rehúsa. Días más tarde, al barco se le permite atracar, sin pagar el soborno. La demora le genera a la compañía una pérdida de US$2 millones.

Segundo dilema. Un inspector de construcción amenaza con cerrar su fábrica a menos que realice una evaluación de riesgo con una consultora externa, que es del yerno del inspector de la construcción.

Estas fueron las situaciones que se discutieron en la conferencia sobre corrupción de esta semana en la Casa Chatham de Londres. A la conferencia asistieron líderes empresariales, promotores de campañas anticorrupción, abogados y académicos de varios países.

Su mensaje fue deprimente. A pesar de las leyes anticorrupción, la corrupción rondaba por todas partes, aunque estaba cambiando. “El gen de la corrupción está mutando”, dijo un conferencista. Ya no era posible entrar a un banco del Reino Unido con una maleta repleta de efectivo y abrir una cuenta, pero había nuevas modalidades. Los traficantes de niñas estaban creando una red de corrupción, al igual que los traficantes de heroína lo habían hecho antes.

Un ruso dijo que no era de sorprender que las Olimpiadas de Invierno de Sochi habían estado plagadas por alegatos de corrupción. Rusia era corrupta antes de los juegos y lo sería después de ellos. Esperar que el evento sería algo diferente era tener la esperanza de que un alcohólico estaría sobrio después de un festival de vodka.

No eran sólo los países pobres y en desarrollo los culpables. Según Ángel Gurria, secretario general de la OCDE, las redes de compañías y evasión de impuestos eran prueba de que había corrupción en los países ricos.

Aunque la Convención Anticorrupción de la OCDE data de 1997, la mitad de los 40 países que la firmaron no han castigado a nadie.

La última evaluación de Transparencia Internacional, la organización que hace campaña contra la corrupción, publicó una lista de 20 países, que representan el 26,9% de las exportaciones mundiales, y que han hecho poco o nada para hacer cumplir sus leyes anticorrupción. Entre estos países se hallan Japón, Corea del Sur, Holanda, España, Israel y Brasil.

Tan sólo cuatro países (Suiza, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos) recibieron la calificación de “cumplimiento activo” de sus leyes anticorrupción, y los últimos dos fueron duramente criticados en la conferencia.

Según los conferencistas, el Reino Unido debió ser presionado para que aprobara la Ley Antisoborno, y en Estados Unidos aún se permiten los “pagos de facilitación” bajo su ley pionera de prácticas corruptas en el exterior.

¿Qué debería hacerse con respecto a los pagos de facilitación y el tipo de exigencias que se presentaron al principio de esta columna? El objetivo era llegar a una situación en la que nadie pedía pagos. En la que usted y sus administradores locales lograran conocer a los funcionarios y aclararan que tenían una política anticorrupción.

En la conferencia se dijo que las cosas no cambiarían de un día para otro. Demasiadas personas se beneficiaban de la corrupción.

¿Hubo optimismo? Sí. Las personas ordinarias están luchando contra la corrupción. Este fue el tema central de las campañas de oposición en Ucrania e India.

Hubo conductores rusos que tenían cámaras de video en sus automóviles, para que pudieran enfrentarse a funcionarios corruptos que los presionaban por infracciones ficticias.

También un portal indio, ipaidabribe.com, en el que las personas registraban sus experiencias. Como la de una persona que fue a una estación de policía como parte del proceso de renovar su pasaporte, y fue convencida de que debía “hacer un pago”.

Quien pagó el soborno escribió: “Me siento mal de que tuve miedo. No soy una persona influyente que tiene el apoyo para enfrentar a estas personas corruptas y no tengo la valentía para enfrentarme a estos idiotas enfermos”.

El portal tiene una sección titulada “Yo no pagué un soborno”, en el que un estudiante de Bangalore, enfrentado a funcionarios de universidad corruptos, “pidió el libro de visitantes y el libro de quejas, diciendo que quería escribir una queja. Luego de esto los funcionarios de un momento para otro cooperaron”.

También hay una sección titulada “Conocí a un funcionario honesto”. Todos estos son puntos positivos en la lucha contra la corrupción.