Claro, un dominio sin riesgo

Aunque el operador móvil tendría que cancelar millonarias sumas por competencia desleal y disputas legales no ve amenazado su liderazgo en el mercado.

La participación de Claro cayó 4,38% entre 2010 y 2012. / Archivo
La participación de Claro cayó 4,38% entre 2010 y 2012. / Archivo

A todas luces, la cifra es escandalosa: $152.925 millones que Claro, el operador móvil dominante en el mercado, tendría que cancelarle a la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) dentro del pleito que sostienen hace más de 10 años por cargos de interconexión. Pero ese monto, calculado por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca y consignado en un mandamiento de pago, es apenas el primer paso para resolver, de una vez por todas, este conflicto entre dos de los principales actores de la industria.

En realidad, la decisión es tan sólo la primera fase en la resolución de una disputa que, a pesar de tener el fallo de tribunales de arbitramento, continúa sin resolverse. “Esperábamos desde hace meses que el caso se presentara ante los jueces para que se liquidara la cifra de devolución. Eso ya ocurrió con el mandamiento de pago, que es el inicio del proceso”, explicó Hilda María Pardo, vicepresidenta jurídica de Claro, en diálogo con El Espectador.

Cálculos preliminares señalan que este desacuerdo se mantendrá activo por lo menos por los próximos 12 meses, aunque el operador dominante se ha quejado en múltiples ocasiones de las estrategias legales de su contendor, que supuestamente habrían dilatado la reapertura de litigios de arbitramento. Y mientras la pelea se mantiene activa en este frente, en otro Claro tendrá que pagar una alta factura, pues la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) le ordenó indemnizar a Tigo, su competidor en telefonía celular, con $908 millones por prácticas de competencia desleal relacionadas con la portabilidad numérica (el libre traslado del cliente entre operadores).

Según la investigación del ente de control, funcionarios del operador dominante vendían tarjetas SIM de su competidor para activarlas en su propia red, alterando de paso los números de la portabilidad. Entre otras razones, esto hizo que la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) suspendiera su contabilidad para ajustarla (los últimos datos disponibles son los de julio de 2012) y que la SIC le impusiera el año pasado multas y sanciones por más de $6.929 millones.

Las sumas vuelven a ser grandes, aunque no tienen mayor incidencia en un operador acostumbrado a finalizar sus balances anuales con ganancias que bordean los $10 billones. Aun así, debido a las múltiples quejas instauradas en su contra (la SIC le abrió 464 investigaciones en 2012), la compañía ha disminuido en 4,38% su participación de mercado (alrededor de 2,14 millones de clientes, según el actual tamaño de la industria), sin alterar el dominio que mantiene sobre él.

En las oficinas de Claro hay total tranquilidad frente al momento que viven. “En todas las compañías hay procesos y discusiones jurídicas. La operación no se ha afectado por esto”, aseguró Pardo.

 

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