Colombia, en la puerta del club de buenas prácticas

El país continúa en el proceso para ingresar al ‘grupo de los países ricos’, que en el futuro le permitiría mejorar sus políticas públicas y le traería beneficios económicos.

Miguel Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, confirmó la postulación colombiana.  / AFP
Miguel Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, confirmó la postulación colombiana. / AFP

La jornada de ayer en el Palacio de Nariño arrancó con la atención puesta completamente en París. La agenda del presidente Juan Manuel Santos estaba ligada y definida por el anuncio que se haría en la capital francesa, el cual no sólo significaba el punto final a una tarea que el mandatario le trazó a su administración hace dos años y que, ante todo, representa uno de sus logros más importantes en materia económica y de política exterior: el proceso de adhesión a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Ese objetivo comenzó a cristalizarse hacia las 9 de la mañana, cuando el mexicano José Ángel Gurría, su secretario general, le revelaba al mundo que el organismo multilateral había aceptado las candidaturas de adhesión de Colombia y Letonia, que entrarán ahora en la fase de negociación para convertirse en estados miembros. “Ambos han dejado claro que su ingreso es crítico para su desarrollo y sus esfuerzos de reforma”, afirmó, al tiempo que señaló que ese proceso “tarda meses” en completarse.

Al otro lado del Atlántico, Santos celebró el anuncio con un tono sosegado en una intervención que se transmitió por la página web de Presidencia: “Significa que vamos a mejorar cada vez más la calidad de nuestras políticas públicas y vamos a medirnos con los más altos estándares. Se va a incrementar aún más la confianza de los inversionistas en nuestro país, lo que se traduce en más empleo, en más competitividad, en mejores condiciones de vida para todos los colombianos”. El mandatario también destacó la importancia de esta invitación que el llamado ‘club de las buenas prácticas’, o de ‘los países ricos’ le hace al país: “Sólo los mejores son invitados y Colombia está entre ellos”.

El siguiente paso consiste en la elaboración de una hoja de ruta que marcará el rumbo de las negociaciones con el secretariado, el corazón de la organización. Claro que Santos anunció su as bajo la manga: como la lucha contra la corrupción es uno de los pilares del grupo, el Gobierno colombiano implementará un sistema que procesará e investigará las denuncias relacionadas en el marco de las concesiones viales de cuarta generación, el plan que pretende entregarles a los privados al menos 30 tramos de carreteras para revitalizar la infraestructura y en el que se invertirán alrededor de $50 billones.

Esa es la transformación que sufriría Colombia con su entrada a la OCDE: la de adquirir nuevas prácticas para garantizar la transparencia en la gestión pública, la adopción de políticas que promuevan, además de la economía de mercado, mejores condiciones económicas, ambientales y sociales. “No le va a dar nada concreto a Colombia, no es la firma de un tratado de libre comercio, pero es una buena idea porque le permite a Colombia estar muy cerca del grupo de las naciones desarrolladas”, explica César Ferrari, PhD en Economía y catedrático de la Universidad Javeriana, para quien la adopción de las políticas del organismo pude conducir a una trasformación progresiva del país: “Es un organismo que todos los años produce información detallada de sus miembros. Y ese ejercicio, de comparar a Colombia con estándares internacionales, forzará a los gobernantes a adoptar reformas de fondo”.

Entre esos instrumentos se destacan los foros para incentivar inversiones en economías en ebullición (de hecho, cuenta con uno especializado para África), de