Conalvías va a salir adelante, dice su nuevo presidente

Álvaro Torres, quien está al mando de la empresa en reestructuración por los sobrecostos que tuvo que asumir en la Ruta del Sol tramo 3, advierte que no van a pagar solos ese “desfase” y que pujarán para quedarse con el tercer carril Bogotá-Girardot.

El 22 de septiembre del año pasado estalló una bomba empresarial de tamaño familiar. Se hablaba en los corrillos del negocio de infraestructura que una de las empresas más grandes del sector estaba en crisis, que sus números no cuadraban y que los contratos de construcción que tenían quedarían a medio terminar. Ese día, para que los rumores no siguieran creciendo como bola de nieve, en un comunicado oficial a la opinión pública, Conalvías lo confirmó: la empresa de 35 años de vida, con sobrecostos en sus obras por $250.000 millones, había pedido entrar en proceso de reorganización empresarial. Ser admitida en la Ley 1116.

La noticia cayó como baldado de agua fría. Se sintió el nerviosismo en el gremio y hasta se llegó a comparar con el descalabro financiero de Interbolsa. Pero fue incluso el mismo Gobierno el que salió a calmar las agitadas aguas y, en ese momento, le dijo a El Espectador que “lo importante de los proyectos de concesión es que están estructurados para que sean exitosos independientemente de las dificultades que pueda tener el contratista”.

Trece días después, el 5 de octubre, la Superintendencia de Sociedades anunció que, tras revisar con detalle la solicitud de Conalvías, había tomado la decisión de admitir la reorganización porque a través de dicho proceso se “pretende, a través de un acuerdo, preservar empresas viables y normalizar sus relaciones comerciales y crediticias, mediante su reestructuración operacional, administrativa y de sus pasivos”.

Llegó el congreso de infraestructura en noviembre, el más importante del cierre del año en Cartagena, y el tema, como era de esperarse, apareció sobre la mesa. El mismo presidente del gremio fue enfático en que no se trataba de un problema generalizado y que había que dejar claro que era un caso aislado. Y ahí quedó todo. Sólo hasta el 16 de diciembre apareció nuevamente el nombre de la compañía, donde anunciaban la entrega de “la obra intersección vial Avenida Ciudad de Cali con carrera 1ª ”, en la capital del Valle, “dando cumplimiento a los compromisos de la empresa”.

Y ahora, en su primera aparición de 2016, Conalvías, que había guardado silencio, salió a ponerle el pecho al escándalo con presidente y junta directiva nueva. Álvaro Torres, el ingeniero que asumió, recalcó una y otra vez que “la compañía no está intervenida por la Superintendencia de Sociedades” y reveló que de acuerdo con el cronograma, “aspiramos a tener firmado el acuerdo con los acreedores en los próximos tres meses. Ya hicimos unas propuestas. Estamos hablando de una obligación de $600.000 millones en bancos y $90.000 millones con los proveedores”.

Torres, acompañado de Camilo Andrés Jaramillo, vicepresidente financiero y también hijo de Andrés Jaramillo, saliente presidente de la compañía quien la lideraba cuando estalló la crisis, fue enfático en que “los costos no previstos en la Ruta del Sol tramo 3, $150.000 millones”, fueron los que obligaron a empezar “el proceso de reestructuración financiera”. Torres dijo, además, que en ese caso Conalvías paró, se está haciendo un inventario por parte del encargado de la obra para reanudar, teniendo en cuenta que son 450 kilómetros y sólo va en su 20% de construcción. Pero respondió que hoy “la obra está quieta”. Y, por cronograma, debe ser entregada en 2019. “Se va a cumplir la fecha de entrega”, apuntó Jaramillo, el vicepresidente financiero.

En materia jurídica, el presidente de la compañía advirtió que se viene un litigio, porque “tenemos que resolver ese desfase de $160.000 millones, porque eso no puede pagarlo Conalvías sola”. Habla de “reclamaciones entre los socios y los contratistas”, agregó. Por eso El Espectador le preguntó al presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, sobre ese caso puntual y aseguró que “los contratos de concesión y Ruta del Sol tramo 3 no son la excepción, transfieren el riesgo constructivo al concesionario, excepto algunas cosas que son identificadas muy puntualmente, como los problemas geológicos en túneles o el exceso en el costo de los predios; en este caso no hay túneles y lo que entiendo es que el tema predial está dentro de las fórmulas previstas, por lo tanto, los riesgos de construcción son de ellos. Estoy seguro de que en cualquier tribunal que ellos busquen cambiar esa ecuación de riesgo perderán”.

Y respecto al millonario negocio que se viene con la Alianza Público Privada del tercer carril Bogotá-Girardot, los ejecutivos de Conalvías manifestaron su interés por quedarse con esa obra. “Vamos a presentar oferta, estamos esperando que el Gobierno saque pliegos y nosotros ofertamos. Lo que vamos a hacer es involucrar a inversionistas tanto estratégicos como financieros para que nos acompañen. Es un proyecto de $2 billones. Son 141 kilómetros, más de 4.000 empleos, es 100% privado, no necesitamos recursos del Gobierno. Tenemos candidatos nacionales y extranjeros para asociarnos, con este socio podemos quedarnos con el contrato, porque cumplimos con todos los requisitos”.

Frente a ello, Andrade le dijo a este diario que “eso es lo que la ley dice, que el que presenta la APP privada tiene el derecho de mejorar o igualar la oferta que hacen terceros para quedarse con el proyecto. Lo que ellos están proponiendo es lo que establece la ley. Ellos tienen que conseguirse la plata. Somos muy exigentes con las propuestas. Hemos exigido una póliza de cumplimiento y un cupo de crédito bancario. Si ellos logran conseguir eso con el apoyo de un socio financiero, pues podrían participar en la puja del contrato y los pliegos saldrían en tres meses”.