Construyendo turismo

Juan Francisco Muñoz, vicepresidente comercial de Movich Hotels & Resorts, dice que el problema de la industria hotelera en Colombia es la falta de infraestructura. Es fan de Cartagena. Su mayor frustración: no cocinar.

El mejor regalo que le han dado a Juan Francisco Muñoz es una botella de vino Château Mont-Redon, que aún no se toma. / Luis Ángel

En su opinión, ¿cuál es el panorama de la industria hotelera en Colombia?

Está teniendo un crecimiento impresionante. Las aerolíneas están mirando a Colombia como un destino turístico y de negocios importante, el flujo de pasajeros aumenta y ahí es donde toca estar en la jugada para recibir a los clientes.


¿Qué variables juegan a la hora de construir un hotel?

Lo que hay que mirar es si el huevo o la gallina, qué hacemos primero, si hay algún movimiento para tener hotel o si uno se pone un hotel para generar movimiento.


¿Cuáles son los destinos turísticos nacionales por excelencia?

Cartagena tiene mucha acogida en el mercado internacional, después sigue San Andrés, Bogotá, Medellín y el Eje Cafetero, que fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad.


¿Por qué hay lugares que a pesar de su hermosura casi no poseen actividad hotelera, como el Pacífico y el Amazonas?

El problema es de infraestructura, no hay aeropuertos ni carreteras, todo lo que implica un destino turístico con sitios de interés y una cantidad de cosas que se desarrollan alrededor del negocio. Además no se tiene la plataforma para poder atender al cliente, no es tan fácil.


¿Cuáles son sus ciudades favoritas?

Soy más de ciudad, no de playa. Caminar y conocer. Me gustanParís, Madrid, Roma, Berlín, Nueva York y Londres, son ideales para temas de cultura. Soy más de viajes culturales, históricos, comer rico y tomarse unos buenos vinos.


¿Y en Colombia?

Soy fan de Cartagena, salir a caminar por las noches, plan de por la tarde: dar una vuelta en bicicleta. Nací en Medellín y mi familia toda es de allá, es una gran ciudad, bonita, limpia, agradable y el clima es espectacular.


¿Cuál ha sido la mejor experiencia hotelera que ha tenido?

Un hotel en Shangái. Con la tarjeta de crédito hacía uno todo, hasta abrir la puerta de la habitación. Es un lugar donde tienen unos estándares de hotelería supremamente altos, en producto y en servicio.


¿Y la peor?

Un hotel en Colombia, no diré cuál. Al acostarme en la cama encontré unas medias de un huésped anterior enredadas en la sabana.


¿Cómo mezcla el turismo con la comida?

Trabajando en hotelería aprovecho para meterme en el tema. Me encantan las comidas española y francesa, y en Colombia no cambio una bandeja paisa y la comida costeña. Trato de comer lo típico de cada región.


¿Sabe cocinar?

Es una frustración grande que tengo, estoy pensando seriamente en empezar unos cursos. No sé hacer nada, me gustaría cocinar rico, algo gourmet.


El mejor ‘souvenir’ que haya adquirido o que le hayan regalado.

En un hotel en París me regalaron una botella de vino de Château Mont-Redon, catalogado como uno de los mejores del mundo. Todavía tengo la botella. Me da pesar tomármela.


¿Cuáles son sus favoritos?

El Montes Alpha y el Merlot.


Ciudad para los negocios.

En Colombia, Bogotá. Internacionalmente, Nueva York.


Una para el amor...

Nada se compara con las tardes con brisa y las noches de luna llena en Cartagena.


Y una para no volver..
.

De Colombia me gustan todas. Pero fui hace un par de años a La Paz, en Bolivia, y quedé ‘chuliado’. Ojalá no tenga que volver.

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