Consulta y recursos demoran el censo poblacional

La medición estadística estaba planeada para terminar este año, pero asuntos como la consulta previa con comunidades afros ni siquiera han comenzado.

Organismos internacionales recomiendan que los censos de población se hagan cada diez años. /
Organismos internacionales recomiendan que los censos de población se hagan cada diez años. /

El censo de población, que busca actualizar los datos de la medición hecha en 2005, parece avanzar más lento de lo previsto, por distintas razones que ni siquiera dependen de la autoridad estadística, el DANE. El presupuesto para este año fue bastante menor que lo esperado y la concertación con los grupos étnicos en asuntos como la ruta censal y el cronograma han estado atados, por ejemplo, a procesos que son competencia del Ministerio del Interior.

En diálogo con este diario en abril de 2015, Mauricio Perfetti, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), afirmó que la medición terminaría en octubre de 2016, para publicar los resultados en 2017, y que el presupuesto esperado para este año era cercano a $378.000 millones. Pero los recursos que aprobó el Congreso de la República quedaron en $15.000 millones, la concertación con los pueblos indígenas comenzó en abril y con los afros ni siquiera se ha iniciado.

“Vamos al ritmo que estos espacios requieren”, respondió Perfetti a este diario a la pregunta de si se han presentado demoras con las que no contaba. “Tenemos el compromiso con las comunidades étnicas de hacer un proceso de consulta y participación, para concertar el formulario, cómo serán los operativos, la capacitación, la sensibilización, comunicación y entrega de resultados”, agregó el director del DANE.

Para empezar a concertar, primero se deben integrar espacios de discusión nacionales de la mano del Ministerio del Interior, cartera encargada de las consultas previas. En el caso de las comunidades afros, el espacio se conformó en marzo pasado, después de 32 asambleas departamentales hechas en 2015, algunas de forma extraordinaria para “solucionar diferencias” que surgieron en algunos departamentos, de acuerdo con la viceministra del Interior, Carmen Vásquez.

Con las comunidades negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales, sobre el censo específicamente se empezará a discutir los próximos 17, 18 y 19 de junio, agregó la viceministra. En definitiva, a la pregunta de cuándo los colombianos podrán esperar que el operativo censal llegue a sus casas, Perfetti respondió: “Lo comunicaremos en su debido momento. Estamos dedicados a lo que nos toca trabajar en todos estos procesos”.

Según Dora Vivanco, vocera de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas (CNOA), la voluntad política de hacer el censo existe, pero hay incertidumbre sobre los recursos, lo cual se empezará a discutir en julio, cuando el Ministerio de Hacienda radique el proyecto de presupuesto del próximo año. “Es importante saber si queda en el plan de inversiones. En el proceso de los diálogos de paz y en el posconflicto son importantes las estadísticas actualizadas”, dijo Vivanco.

El costo total del censo con el que hoy el DANE hace sus cálculos ronda los $300.000 millones. “Hacemos un llamado a la Presidencia de la República, al Ministerio de Hacienda y al Departamento Nacional de Planeación, a que aseguren los recursos necesarios para realizarlo. No podemos seguir planeando el país ni el posconflicto con estadísticas de hace once años”, afirmó Luis Fernando Arias, consejero mayor de la ONIC, organización que por estos días lidera el paro agrario.

¿Para qué un censo?

Un censo de población no sólo es diciente de qué tanto ha crecido o disminuido el número de habitantes de un país. Permite saber las condiciones de calidad de vida de las personas, es decir, qué hace falta y hacia dónde deben ir las políticas públicas. También puede dar cuenta de las formas como las personas se reconocen (blancos, mestizos, indígenas, entre otros) y, hurgando en las cifras, es posible incluso plantearse preguntas sobre qué tan incluyente es un país, si el racismo prevalece o si el nivel de vida puede estar determinado por aspectos como el color de la piel.

Como muestra está Brasil. En diálogo con este diario, Marcelo Paixão, doctor en sociología y profesor de la Universidad de Texas en Austin, contó que en su país los que se identificaban como personas blancas en 1995 eran el 55 %. Hoy son el 45 %. “La reducción no se puede explicar con razones demográficas: no ha habido una explosión de natalidad de personas negras ni una epidemia que haya afectado a las personas blancas. En vez, es un reflejo de cambios políticos, culturales e identitarios. Hay un proceso de creciente conciencia sobre el propio cuerpo”.

Organismos internacionales recomiendan que los censos de población se hagan cada diez años, por lo cual se podría decir que a Colombia se le está haciendo tarde. Un paso que ha sido resaltado es la realización de un censo agropecuario en 2014, el primero en 45 años. Pero de cara a un eventual posconflicto, una radiografía de toda la población colombiana se perfila como un imperativo.