Las cosas más curiosas en las que se gastó el dinero de los contribuyentes

Desde un poeta que trabajó en la secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, hasta palas de $10.000 compradas a $1´000.000, hicieron parte del gasto del sector público colombiano.

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Pronto los colombianos deberán hacer frente a los nuevos impuestos que se vienen en 2017 tras la reforma tributaria que aprobó el Congreso, y mientras el Gobierno hace cuentas sobre la plata que recibirá, el gasto del sector público no para. Y dado que el país sigue en tiempos de austeridad, El Espectador revela algunos de los productos y servicios más curiosos a los que se destinó el dinero de los contribuyentes: van desde multimillonarios gastos de equinoterapia en el sector salud, hasta Reficar pagando por la reparación de material eléctrico de edificios que ni siquiera son de la empresa ni quedan en Colombia. (Vea Los productos más curiosos exentos y excluidos de IVA)

El poeta de la Alcaldía de Bogotá

El primer caso curioso se encuentra en la Secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá. Se trata de un contratista de la administración Petro, que trabajó hasta julio de 2016 y que se encargaba de hacerles poemas a los funcionarios de esta entidad para sus cumpleaños. Es decir, la Alcaldía tenía su poeta. Los funcionarios que trabajaron con él cuentan que era un empleado muy cumplido en su labor. Además también ayudaba a organizar fiestas. 

Cuantiosos recobros

Uno de los principales problemas que ha denunciado el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, es el gasto excesivo en recobros. Es decir, gastos en productos o servicios que no están dentro Plan Obligatorio de Salud (POS) pero que vía tutela las EPS se ven obligadas a cubrir, y que después el Gobierno (Fosyga) debe reponerles ese dinero.

Estos son algunos de los recobros más curiosos que reportó el Ministerio de Salud durante el 2015: $5.277 millones en equinoterapia, o rehabilitación ecuestre; $1.123 millones en terapia asistida con perros;  $2.940 millones en musicoterapia; $516 millones en productos de higiene oral (cepillo, crema, seda, enjuagues); $115 millones en artículos de aseo personal (gel antibacterial, desodorantes, protectores labiales, toallas de papel, soluciones para limpiar lentes, toallas higiénicas). Se trata de un gasto que estuvo cerca de duplicarse entre 2014 y 2015, al pasar de $87.307 millones a $145.679 millones, y que sigue creciendo según las información preliminar del 2016.

Leonor, la paciente de los Recobros

Entre los miles de personas que utilizan los recobros, existe una que es reconocida dentro del sector salud por sus curiosas solicitudes. Para proteger su identidad se le llamará Leonor. Se trata de una paciente enferma de fibromialgia que ha interpuesto más de 30 tutelas para obtener costosos servicios, e incluso para contratar a sus familiares.

A través de una tutela le fue asignado un vehículo adaptado para transportarla. Sin embargo, Leonor lo devolvió diciendo que no cumplía con sus necesidades. Para dar solución al inconveniente se optó por consignarle cada mes $3´800.000 para que pudiera financiar su transporte. El problema que denuncian los conocedores del caso es que se trata de recursos no soportados, es decir ella nunca demuestra que ese dinero se utiliza para movilizarse.

Otra de las particularidades de este caso es que Leonor ha hecho pública su desconfianza sobre el personal de la EPS que la trata. Por esto pide revisar las hojas de vida de los médicos y enfermeras que la atenderán. Lo curioso es que, ante tal desconfianza, ella pidió contratar a su hijo como parte del personal que la cuida.

Otras solicitudes que ha realizado vía tutelas son zapatillas deportivas con barras estabilizadoras; toalla Químic, colchón Green Life y almohadas Hidraluxe, todos insumos con marcas específicas; suministro de leche de soya (4 lts /mes); leche de almendras (4 lts /mes);  aceite de oliva extravirgen (2 lts /mes), bebidas de aloe vera (60 Unidades /mes) y yogurt Benecol (8 lts /mes).

Palas a millón de pesos

En octubre de este año la Contraloría General de la República (CGR) denunció una serie de irregularidades fiscales por $1.878 millones de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca: se invirtieron $1.681 millones en la adecuación hidráulica del cauce del Río Frío. La Alcaldía de Chía indicó que esta obra no era necesaria porque no se habían registrado inundaciones en esa zona, en cambio la construcción provocó daños sobre la fuente hídrica.

Sin embargo, lo más curioso sobre la obra del Río Frío fue que, según la CGR, la CAR incurrió en sobrecostos en la compra de equipos. Sobre esto se destaca que se adquirieron palas a $1´000.000 cada una,  mientras que en el mercado se encontraban a $10.000.

Reficar pagando por material eléctrico, pero no en Colombia

Entre las tantas irregularidades, que provocaron los billonarios sobrecostos de la modernización de la Refinería de Cartagena, sobresale el pago por US$65.000 que se hizo para reparar el material eléctrico de las oficinas de CBI (la empresa a cargo de la modernización de Reficar) en Houston, Texas.

De acuerdo con la Contraloría General de la República (CGR) la respuesta de CBI sobre el material eléctrico dañado fue: "Sí lo dañé pero me debían pagar”, y al final lo pago Reficar bajo el mayor hermetismo. 

Hemofilia que se multiplicó en Córdoba

Enfermedades como la hemofilia, por su rareza, baja ocurrencia y cuidado especial, son calificadas como enfermedades "huérfanas". Se presentan en 1 de cada 5.000 nacimientos de varones, y por tratarse de un desorden congénito, no tiene cura.

El Ministerio de Salud registró 13 casos de hemofilia en el Departamento de Córdoba para inicios de 2013. Sin embargo, la Gobernación ese año pagó por 44 casos. Al año siguiente la situación empeoró. La Gobernación pagó por 117 supuestos pacientes. “Lo anterior correspondería a un crecimiento exponencial, sólo comparable con los peores brotes epidemiológicos que haya sufrido la humanidad, y que habrían representado la intervención de la Organización Mundial de la Salud y las mismísima Naciones Unidas en Montería”, afirmó la CGR.