Crece presión de congresistas al Gobierno para suavizar reforma tributaria

Proponen que la totalidad del recaudo del impuesto verde vaya a reforzar el presupuesto del Fondo Colombia en Paz. En esta reforma el gobierno propone un impuesto de $15.000 por tonelada de CO2.

Avanzan las discusiones entre el Gobierno y los ponentes sobre el proyecto de reforma tributaria estructural que llevó el Ejecutivo al Congreso. Pocos son los acuerdos a que han llegado unos y otros, pero lo cierto es que el proyecto fiscal tiene un camino difícil en su paso por el Legislativo; primero llega apurado por el tiempo y teniendo en frente al acuerdo de paz, que ha concitado el mayor interés de los congresistas.

El Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, manifestó que ya hubo consenso sobre el destino de los uno de los tres puntos en que se elevará el IVA, tarifa que pasará del 16% al 19%. El ingreso por ese punto del IVA va a fortalecer los presupuestos para la salud y la educación. Con el incremento del IVA el gobierno estima que le permite despejar el panorama fiscal del país, “por eso esos tres puntos son tan importantes”, dijo. Se mantiene la discusión sobre el impuesto de los $300 por litro a las bebidas azucaradas. "Es una tendencia global, no es algo que nos estemos inventando y tiene el propósito de desincentivar el consumo de bebidas azucaradas".

Sobre el impuesto verde indicó que la propuesta que se abre paso para ser incluida en la ponencia es que la totalidad de este recaudo vaya a reforzar el presupuesto del Fondo Colombia en Paz. En esta reforma el gobierno propone un impuesto de $15.000 por tonelada de CO2, “que el total de los recursos que produzcan estos impuestos los asignemos al Fondo Colombia en Paz, que va a apalancar los recursos de la cooperación internacional para el posconflicto”. Para las empresas que se creen en zona afectadas por la guerra, la reforma incluye unas tarifas de impuesto de renta reducido durante 10 años para las empresas que se constituyan en esas zonas.

Pocas veces se ha visto tanta asistencia a un foro de impuestos como el que congregó la fundación Buen Gobierno y la Cámara de Comercio de Bogotá. Grandes, medianos y pequeños empresarios escucharon al ministro de Hacienda y al director de la Dian, Santiago Rojas,  diciendo les van a cobrar nuevos tributos para evitar que la economía elimine grandes nubarrones que la pueden llevar al traste.

Hubo un momento en que el silencio fue roto por un fuerte murmullo, cuando el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se refirió al impuesto de renta que deben pagar las personas naturales. Ahí sintieron que les tocaron el bolsillo. El funcionario recordó que se eliminan algunos impuestos y sólo queda la renta ordinaria. "Mantenemos algo muy importante es ese pilar social: el 90% de los colombianos con ingresos no tendrá que declarar impuestos".

Cuando llegó el cuento del monotributo, los asistentes reaccionaron. “Con este impuesto no se buscan más recursos”, dijo el ministro de Hacienda y la tranquilidad regresó a la sala de conferencias. “Con este impuesto se busca un único objetivo que quien está en la informalidad pase a la formalidad, que es fuente de más oportunidades, por ejemplo de acceso al crédito, es al mismo tiempo tener la tranquilidad que sus cuentas están al día con la Dian”.

Cárdenas insistió en que la reforma “es producto de un trabajo de mucho tiempo, de muchas personas, expertas e independientes y ajenas al Gobierno”. Si no se hace la reforma, “la pobreza en Colombia vuelve a aumentar, si la hacemos sigue disminuyendo (la pobreza). El momento es ya, no podemos perder esta oportunidad”.

Una visión de la reforma tributaria

propuesta de reforma tributaria “tiene una gran cantidad de elementos que a mí, al menos, me enamoran”, dijo la codirectora del Banco de la República, Ana Fernanda Maiguashca. “Si nosotros no logramos hacer una reforma profunda en términos de ingresos fiscales, que nos permita solventar esa capacidad de pago intertemporal que tiene el país, pues lo cierto es que el riesgo de que estemos en un escenario como el que ya vivimos, es importante”. Hacia finales de 1998 y comienzos de 1999, los dineros que tenía que conseguir en el mercado financiero internacional el país eran muy esquivos y descendieron sustancialmente.
Maiguashca indicó que la discusión sobre la reforma tributaria “nos afecta a cada uno de los colombianos”, sufrimos un choque y es el momento de hacer algo para mantener la estabilidad macroeconómica del país.

Alfredo Lewin, miembros de la comisión de expertos tributaristas que presentó la propuesta, dijo que “debemos pagar más impuestos, yo que esto es impopular, pero es una realidad. Por supuesto debemos exigirle al Estado más rigor y optimización en el gasto”. Astrid Martínez, consideró que el proyecto de reforma tributaria “es una oportunidad para discutir en la sociedad, sobre cuál es el tamaño del Estado”.

El exdirector de la Dian, Juan Ricardo Ortega, consideró que el Fiscal General es absolutamente determinante de todo lo que está en la reforma tributaria. Considera importante la cárcel para evasores pero de la forma como está planteada.  “El recaudo de este país pasa por el Fiscal General y la voluntad política de pasar en la plaza pública a las personas que le están haciendo conejo a lo colectivo. Son personas muy poderosas y son personas que no se asustan con pagar una multa, porque las multas no les importan un comino, porque son muy ricas”. 

Ortega señaló que “la informalidad no es producto de pequeños tenderos ignorantes, que no quieren pagar impuestos. Es una cadena estructurada en la cual se distribuye el cigarrillo de contrabando, el licor de contrabandos, los textiles y zapatos subfacturados y donde importantes empresarios venden un 30 o 40% de sus productos sin factura”. Pero también desnudó lo que pasa en el mercado del aceite comestible. “Hay un billón de pesos de ventas de aceite que se hace sin facturación y que se distribuye en tiendas de barrio. Cuando uno puede mantener un 30-40% sin facturación, sin registrarla en libros, uno tiene una ventaja competitiva fenomenal y le va a ganar a sus competidores. Además más aun cuando despacha de una zona franca como sucede en estos casos del aceite”. Ortega dijo que casos como estos no van a ser resueltos por una administración tributaria, son investigaciones penales, donde se requiere la capacidad de poder hacer las sanciones públicas”.

El tributarista Enrique Manozalva considera que la planteada por el Gobierno, no es una reforma tributaria estructural, "sin embargo toca aspectos muy importantes de la estructura tributaria colombiana. Tiene grandes cambios y genera mayores ingresos".