Crudo panorama en Rubiales

De nuevo el ambiente de desacuerdo entre representantes de la multinacional canadiense Pacific Rubiales y los trabajadores sindicalizados empieza a crecer en el área rural de Puerto Gaitán, Meta.

Y la pelea vuelve a subir de tono, en momentos en que la acción de Campo Rubiales se dispara y Ecopetrol anuncia un récord histórico en utilidades.

Sin embargo, un nuevo elemento se le ha sumado a este escenario de tensión: el aparente enfrentamiento entre sindicatos de trabajadores que operan en el campo petrolero.

Mientras aumenta el rumor de que se reactivará el paro de trabajadores, la compañía asegura que hoy el funcionamiento del campo petrolero más grande de Colombia continúa en total normalidad: 230 mil barriles de crudo diario.

Pero los mismos representantes de la transnacional canadiense se han declarado en alerta roja, tras advertir que fueron encontrados varios explosivos dentro del campo, en lugares muy cercanos a donde se encuentran ubicados los tanques de almacenamiento de nafta (un diluyente de crudo extremadamente inflamable), que de ser atacados podrían provocar una tragedia incalculable.

El vicepresidente de Asuntos Corporativos de Pacific Rubiales, Federico Restrepo, anunció que se está contemplando parar la producción y suspender las inversiones si el Gobierno no garantiza seguridad en los campos de Rubiales, Quifa y Pirirí.

Por su parte, Rodolfo Vecino, presidente de la Unión Sindical Obrera (USO), sostiene que su organización no fue la que provocó esta tensión. A su vez, Darío Cárdenas, también de la USO, explicó que quienes han incumplidos los acuerdos son los representantes de Pacific. “Frente a los rumores de que lo que hay aquí es un enfrentamiento entre sindicatos, eso no es así. Ese sindicato no es reconocido por los trabajadores. Nadie sabe quiénes son los directivos ni cuántos afiliados tiene. Es un sindicato patronalista y no representa a los trabajadores”, expresó Cárdenas.

Otra versión de los hechos la da Álex Ortiz, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Energética Nacional y de Servicios Públicos (Uten), en la que, según él, hay 1.500 trabajadores de la petrolera. Ortiz culpa a la CUT y a la USO de ser los responsables de la actual situación.

Ortiz, quien afirma haber sido miembro de Sintraelecol, negó que el sindicato que dirige sea de la petrolera Pacific Rubiales. Sostiene que la entidad fue creada hace más de tres años y es un sindicato progresista que busca ganar beneficios para los trabajadores, pero sin exprimir a las empresas, sino trabajando de la mano para hacerlas más fuertes y contribuir en el crecimiento de empleos y mejoramiento de la calidad del trabajador.

“Sería mentir decir que en Rubiales no hay problema, pero los 1.500 sindicalizados en Uten saben que trabajamos para lograr beneficios como el que acabamos de obtener, de mejorar el salario y que se mejoren las condiciones de dormitorio, en lo que se está trabajando”, señaló.

Frente a esta situación, el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, señaló que el Gobierno está cotejando versiones para determinar si realmente lo que ocurre en Rubiales es una pugna por el control laboral sindical.

“El Gobierno tiene que impedir que las protestas se transformen en actos vandálicos que terminen con actos terroristas que afecten la tranquilidad de los trabajadores y la producción petrolera, no sólo en Rubiales sino en todo el país”, explicó.

El jefe de la cartera resaltó que el 80% de los 230 mil barriles que produce diariamente Rubiales corresponden a Ecopetrol, lo que se ve reflejado en regalías y recursos para el país. Por esta razón el Gobierno no acepta el ultimátum que dio Pacific Rubiales para suspender la producción.

Por su parte, el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Petroleros (Acipet), Hernando Barrero, explicó que lo que ocurre en Rubiales podría afectar la inversión extranjera en el país.

Pero entre acuerdo y desacuerdos, los dedos acusadores aumentan de un lado y de otro, y finalmente los que padecen la incertidumbre de esta tensión son los trabajadores rasos de Campo Rubiales.