Cuando arrendar es la opción

El BID propone promover políticas en favor de la vivienda en arriendo, pues es una manera de fomentar el acceso a residencia formal. El Gobierno dice estar de acuerdo y adelantando medidas para facilitar el alquiler de finca raíz.

Una de cada tres familias en Latinoamérica vive en una casa que tiene algún tipo de falencia, según la radiografía habitacional que publicó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2012. Eso se traduce en cerca de 60 millones de hogares que residen en lugares con carencias, sobre todo de tipo cualitativo, es decir, con condiciones precarias de infraestructura o de seguridad.

De cara a esos resultados, el BID presentó este mes la investigación “Busco casa en arriendo: promover el alquiler tiene sentido”. En la publicación se plantea que con la política pública de los países latinoamericanos, y desde diferentes frentes, se debería promover el acceso a vivienda en arriendo.

Alquilar una residencia es, según los investigadores, el camino para frentear los tres principales problemas de la región en relación con la vivienda: el déficit, la asequibilidad y la segregación. De acuerdo con Housing Finance Information Network, el coeficiente de la relación entre el precio promedio de la residencia y el ingreso promedio en Colombia (4,94) es casi el doble que en Estados Unidos (2,49).

El documento del BID resalta el fenómeno de segregación espacial que ocurre en Latinoamérica: la concentración de mejores condiciones de infraestructura y servicios en la ciudad formal resulta en precios altísimos de suelo que actúan como una barrera al acceso de hogares de bajos recursos. En el caso colombiano, trazado por la estratificación.

Promover vivir en arriendo es, entonces, un vehículo de inclusión: “La vivienda en alquiler tiende a concentrarse en las áreas más centrales y consolidadas de las ciudades”. El resultado serían urbes más compactas.

Colombia, dice el BID, es el país que en mayor proporción tiene hogares inquilinos, con un 31% a nivel nacional y cifras cercanas al 45 y 46% en Bogotá y Cali, respectivamente. En el panorama regional, uno de cada cinco hogares vive en alquiler.

De acuerdo con el investigador Jorge Enrique Torres, arrendar es una opción válida de alojamiento y para atender efectivamente las necesidades habitacionales en Colombia. “El desarrollo de este mercado en el país aportaría al crecimiento del stock habitacional, con incidencia sobre el precio de los servicios habitacionales y la configuración de diversas alternativas para las preferencias de localización urbana de los hogares”.

Frente a esto, el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, dice estar de acuerdo. “(Promover el acceso a vivienda en arriendo) se debe hacer”. Habitar en alquiler facilita, explica el ministro, la movilidad social. Si una persona se traslada a otra ciudad en busca de mejores oportunidades y calidad de vida, el arriendo puede venirle bien.

A pesar de la política para vivienda de interés social y prioritario que ha promovido el Gobierno, “acceder a una vivienda formal sigue siendo difícil”, reconoce Henao. Uno de los principales obstáculos, según él, es la todavía baja bancarización y la informalidad laboral. Con cerca de un 50% de informalidad, se dificulta que al colombiano le aprueben un crédito para vivienda o que, de tenerlo, lo pueda pagar.

“Un arriendo permitiría más fácil que una persona pudiera acceder a una vivienda”, opina el ministro.

Para esto, sin embargo, es necesario promover facilidades y garantías para arrendadores y arrendatarios. Tal y como reconoce el jefe de la cartera de Vivienda, en Colombia “una persona pobre paga proporcionalmente el doble de lo que paga una persona rica por el arrendamiento”. De cara a esto, explica Henao, se ha dispuesto el programa “Tasa al Ahorro Construyendo Sociedad (TACS), a través del Fondo Nacional del Ahorro, reglamentado por el Decreto 1058 de 2014. El modelo permite que los arrendatarios accedan a la compra de casa propia sin pagar cuota inicial.

El Gobierno está también trabajando de la mano de Planeación Nacional, Asobancaria y Camacol en un modelo de arrendamiento subsidiado. Para que los propietarios sigan invirtiendo, Henao ve como conveniente un plan de incentivos tributarios.

El BID, en su publicación, advierte que para promover el mercado de arrendamiento de vivienda es necesario ofrecer seguridad jurídica a los arrendadores.

De acuerdo con una encuesta a agentes de bienes raíces, hecha por la plataforma inmobiliaria Lamudi, los incentivos para la inversión en este tipo de bienes están relacionados con el desarrollo económico del país en un 57%; el estándar de calidad de vida en un 43%; la migración, 35%; el desarrollo de infraestructura, 22% y el aumento del PIB, con 17%.

La recién aprobada reforma tributaria, que formula el gravamen al patrimonio, abre el interrogante de si podría ser vista como desincentivo para la construcción de grandes complejos para arrendamiento.

Jorge Enrique Torres señala que otro de los aspectos que desmotivan al propietario a poner su bien en alquiler es la competencia con el arrendatario informal. Es una “oferta competitiva, robusta y dinámica, de origen informal, que interviene con criterios de rentabilidad diferentes de los de la empresa privada”. Desde el punto de vista jurídico, es necesario, según el BID, hacer frente a ese competidor “posicionado que ha monopolizado la oferta de los niveles socioeconómicos bajo y medio-bajo”.

 

 

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