Cuando lo político trasciende lo económico

Dados los recientes acontecimientos estamos en una etapa donde aparentemente hemos superado varios obstáculos políticos en Europa.

Por parte de Grecia se logró conformar un parlamento para legislar y Hollande resultó ser menos radical de lo esperado; pero queda una gran incógnita: ¿acaso que estén de acuerdo significa que están haciendo lo correcto? Finalmente, muchos pueden pensar: ¿qué saben los políticos de economía?

Dentro de una Europa azotada por el estancamiento y el desempleo, resulta costoso —políticamente hablando—, implantar medidas de austeridad para financiar a los países. Sin embargo, a diferencia de lo que dicta el sentido común, ha tomado cada vez más fuerza la idea de que se necesita más gasto para salir de un problema generado en buena medida por exceso de gasto. Nuevamente, no parece tan lógico, pero volvemos a la pregunta: ¿qué saben los políticos de economía?

Pensar en soluciones para la problemática actual en un mundo donde los bancos centrales utilizaron casi todo su arsenal para combatir la crisis se ha tornado en una labor desgastante. La búsqueda de soluciones de corto plazo a un problema de largo plazo puede terminar en un problema mayor al inicial. Por el momento existen dos caminos: el largo, que demarca un futuro austero, y el atajo, que propone una salida rápida, impulsando el crecimiento con una menor disciplina fiscal, lo cual puede prolongar los desajustes.

Finalmente, como cualquier decisión, la recompensa de tomar el atajo será una crisis de pocos años, pero el riesgo puede ser el colapso del sistema financiero. ¿Acaso está el mundo dispuesto a asumir este riesgo? Parece que el actual orden político europeo sí.

* Analista de Asesores en Valores.

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