La dama de internet

Para muchos es la madre de la web, pero ella se rehúsa a aceptar ese apelativo. Lejos de códigos y protocolos, habla de su experiencia y contribuciones a la industria tecnológica, sin los cuales la red no existiría como se conoce hoy.

 Radia Perlman, critica el uso que se le está dando a internet y no tiene lío en declararse desactualizada.   / Cortesía
Radia Perlman, critica el uso que se le está dando a internet y no tiene lío en declararse desactualizada. / Cortesía

Hace tres décadas Radia Perlman empezaba a diseñar los protocolos de navegación en internet, los mismos con los que aún funciona este recurso. Y luego de esos mismos treinta años, Perlman sigue siendo la única mujer en este campo. Confiesa que desde entonces pensó que debía esperar dos años para ver más representación femenina en la industria, pero eso nunca sucedió. Todavía espera ese momento. Cuenta, siempre con una sonrisa en el rostro, que a pesar de su extensa trayectoria entre algoritmos y sistemas electrónicos, en su vida personal se niega a ser consumidora de productos de última generación, como los teléfonos inteligentes.

Esta mujer no tiene problema con declararse una desactualizada en cuanto a herramientas innovadoras. Critica el uso que se le está dando a internet y revela, en contra de todos los pronósticos, que su intención jamás fue que las personas cambiaran sus estilos de vida y tomaran la decisión de trasladar todas sus actividades tradicionales, las personales y las laborales, a un espacio virtual. Una tendencia que ya no tiene freno y a la que se refirió en una conversación con El Espectador.

Es una de las pocas mujeres dedicadas a desarrollar tecnologías...

La mayor parte del tiempo no estoy pensando que soy una mujer o que la mayoría de mis amigos son hombres. Pero hace 30 años pensaba que sólo debía esperar un par de años para empezar a notar con más fuerza la participación femenina, y nunca sucedió. Todavía no sucede. Me encantaría ver estadísticas, pero sospecho que las cosas no son diferentes a como las percibo. La realidad es que en este campo muchos creen que el hecho de ser mujer te da ciertas ventajas y un trato preferencial, pero están   equivocados.

Este trabajo no es un asunto de género. Es como si pensáramos que sólo las mujeres tienen preocupaciones como el cuidado de los hijos, pero resulta que los hombres también las tienen. Tal vez uno de los mayores impedimentos para hombres y mujeres que quieran estar en esta industria es que existen personalidades que presumen todo el tiempo de lo que saben y quieren hacer sentir a los demás fuera de lugar. Alguna vez trabajé en una compañía en la que si hacías una pregunta, te respondían que si no sabías la respuesta no pertenecías a ese sitio. La presión hace que muchos renuncien a lo que quieren.

¿Cómo ve el futuro de la red?

Es muy difícil predecir el futuro. El impacto que ha tenido en el mundo es impresionante, porque hace muchos años la única forma de comunicarse era en persona o escribiendo cartas, pero ahora nada funciona sin la red. El email fue un invento maravilloso, porque permite escribir cartas fácilmente y recibir una respuesta inmediata, y luego vino la mensajería instantánea, que nunca entendí, me parecía muy distractora y perturbadora. Después llegó el tema de los medios sociales, y de nuevo no los comprendí, porque las personas empezaron a compartir todo acerca de su vida. Las nuevas generaciones no se dan cuenta de que lo que digan ahora seguramente seguirá allí cuando crezcan, y seguirá ahí el resto de la vida.

Otro problema es que los niños siempre están expsuestos a estas posibilidades a través de celulares, iPads, portátiles... Quince años atrás parecía maravilloso pensar que los niños iban a interactuar todo el tiempo con computadores y dispositivos, pero ellos no siempre hacen cosas que aporten a su educación. Solíamos preocuparnos porque veían demasiada televisión, pero esto no es diferente porque siempre están jugando y viendo videos. Como los dispositivos son tan pequeños, los llevan a todos lados, y creo que eso es muy malo porque destruye sus habilidades para concentrarse y relacionarse con otras personas.

¿Cómo comenzó su carrera en este campo?

Cuando estaba en la universidad quería hacer muchas cosas, pero no sabía exactamente a qué quería dedicarme, tenía que hacer una tesis y no sabía cómo empezar. Fue entonces cuando me encontré con un viejo amigo que me invitó a hacer parte de un grupo de estudio y terminé diseñando protocolos, que son la base de lo que conocemos hoy como internet. Cuando terminé mi proyecto y lo expuse estaban presentes algunas personas que trabajaban en Digital (compañía fabricante de minicomputadores), y se asombraron porque le di la solución a un problema que ellos habían intentado resolver por años. Así que terminé trabajando para esa empresa.

¿Qué le dio a la industria?

Estuve en el lugar y en la hora indicados. Tuve el empleo que muchos soñaban porque investigaba sobre cómo debíamos compartir toda la información y el conocimiento. Buscábamos cómo conectar varios computadores a través de una red, pero no necesitábamos una red sino algo más grande. Fue así como inventé el Spanning Tree, que ha sido algo muy importante en mi trabajo. Sin embargo, yo no existía para nadie y muchos seguían ignorando mi trabajo, hasta que publiqué mi libro Interconnections, que fue una contribución enorme y provocó cambios dramáticos en la industria.

¿En qué consiste el Spanning Tree?

Spanning significa alcanzar a todo el mundo y tree significa sin obstáculos, ir de un lado a otro. La idea general era trasladar la información; el gran problema era que si no se contaba con un puerto seguro esa información se iba a perder para siempre. Por esa razón queríamos crear algo que no tuviera que configurarse y que engranara perfectamente, para que los puentes distribuyeran la información por los puertos, y esa fue la solución que propuse.

Su computador debe ser el más seguro del mundo...

No, para nada (risas). Mi celular es más seguro, y eso pasa porque no tengo un smartphone. Sólo puedo hacer llamadas. No soy una persona de dispositivos y no disfruto de ninguno de esos inventos. Es un poco contradictorio, pero sería mejor si en esta industria hubiera más personas que odiaran este tipo de tecnologías, porque entonces diseñarían cosas que la gente pudiera usar.

Hago llamadas y ni siquiera he descubierto cómo mandar mensajes de texto. No uso redes sociales, pero mi hija, en su afán de actualizarme, creó una página de Facebook para mí e inmediatamente recibí cientos de solicitudes de amistad, y aunque era un poco grosero decir que no, fue lo más coherente, porque no me interesa publicar nada. No uso chats. Algunas veces la gente empieza conversaciones conmigo por Gmail, y cuando yo quiero hacerlo no tengo idea de cómo empezar. Entonces estoy un poco atascada. Llegué hasta comprender lo genial que es el correo electrónico, pero más allá no me interesa.

¿Midió el alcance de su trabajo? ¿Pensó en relacionar los protocolos con los usuarios en sus casas?

Mi desarrollo no es tan visible sino que es fundamental para el corazón de la red, y no sabía que internet se iba a convertir en lo que es hoy. Cuando estaba desarrollando mis proyectos, los computadores eran para gente muy aficionada a ellos, eran una forma de transferir archivos y de hacer algunas actividades, pero luego apareció el concepto de hacer absolutamente todo por internet: comprar, estar en contacto con las personas, trabajar, divertirse...

¿Qué tan peligrosa puede ser internet como arma de destrucción masiva?

Lo peligroso no es tanto internet como los modos de usarla. Dado que la sociedad se ha vuelto tan dependiente de ella, si se va la electricidad en alguna zona es un gran desastre, y eso es muy interesante porque hace poco más de 100 años no había electricidad. De repente todo el mundo entra en pánico si se cae su servicio: hay muchas tiendas que no pueden hacer negocios, no puedes hacer reservas, las aerolíneas no pueden hacer vuelos porque no tienen cómo obtener la información sobre los pases de abordaje. Puedes ver muchísimo daño con sólo desestabilizar internet.

Hay tanta información que se puede utilizar para crear cosas malas, como bombas, y cuando pones toda tu información ahí es mucho más fácil que las personas que están enojadas o aburridas atenten contra ti, porque encuentran millones de datos disponibles a su favor.

¿Qué está pasando con la seguridad informática?

Hay muchas cosas que tienen que ver con seguridad informática: desde la autenticación del usuario —¿cómo probarle al banco que eres quien dices ser a pesar de usar diferentes dispositivos para acceder a sus servicios?—, hasta el caso de la inseguridad de los computadores personales, que si antes estaban expuestos a varios riesgos, hoy las posibilidades de que se infecten son mayores, porque puede pasar leyendo un mail, entrando a una página web o descargando un documento que parece interesante. Entonces trabajamos en todos esos detalles para prevenir fraudes, temas que también son importantes para gobiernos y compañías.

La industria tecnológica es incluso más importante que la petrolera. ¿Qué piensa de eso?

Hay riesgos importantes, porque aunque en internet no hay derrames de petróleo ni daños ambientales, las compañías ponen toda la información de sus clientes allí, como números de tarjetas de crédito y direcciones. Además, internet facilita la coordinación de cosas malas, porque puedes encontrar personas de todos los rincones del planeta con la misma visión tóxica del mundo que tú, y cuando encuentras a alguien que cree lo mismo que tú magnificas tus ideas y te concentras en mantener ese contacto, relacionándote cada vez menos con el resto de las personas.