De las estaciones de combustible a los estrados judiciales

Los representantes de los pequeños proveedores de combustible acusan a la gran empresa de competencia desleal. La mayorista los desmiente.

Terpel dice competir con precios más bajos y una mejor oferta de servicio.  / Archivo
Terpel dice competir con precios más bajos y una mejor oferta de servicio. / Archivo

El negocio de la gasolina en el país se está trasladando de las estaciones de combustibles a los estrados judiciales. Fendipetróleo se enfrenta a la ahora multinacional Terpel por la distribución minorista de gasolina. Terpel nació en los años 60 con el apoyo de Ecopetrol y actualmente está en manos de la compañía Petróleo de Chile (Copec) con un 58 % de participación y 1.450 accionistas. Fendipetróleo es el gremio del sector de combustibles que agrupa a unas 2.500 estaciones de servicio en todo el país. En Colombia existen 4.968 gasolineras diseminadas en el territorio nacional, muchas de ellas afiliadas a Fedispetrol Colombia.

Jairo Antonio Gómez, su presidente, señala que desde 2005 Terpel incursionó en la distribución minorista, pero usando una estrategia que, a su juicio, es “una integración vertical”. Es decir, vende como grandes distribuidores (arriba) y participa en el mercado de venta al consumidor final (abajo). Por ley, los distribuidores mayoristas tienen un margen de ganancia de $367,69 y el minorista de $667,96.

El dirigente gremial asegura que la multinacional vende entre $400 y $500 por debajo de los vecinos competidores. Así las cosas, están transfiriendo de un sector al otro: lo reciben como mayoristas y lo reparten en la distribución minorista. “Al final hay un favorecimiento para el consumidor, pero es una cortina de humo, porque es transitorio y de corto plazo”, dice Gómez. Además recuerda que Copec en Chile, cuando ingresó al mercado minorista, deprimió los márgenes y motivó la quiebra de muchas gasolineras. Eso es lo que pretende frenar el presidente de Fendipetróleo para que no se repita en el país, asegura.

Por eso, este jueves o viernes, ante la Fiscalía General, serán denunciados penalmente los directivos de Terpel por el delito de agiotaje, “una manipulación perversa de precios”, argumenta. El otro proceso civil es por competencia desleal ante un juez del circuito. “Es posible que estén transfiriendo la utilidad que tienen en la línea de producción donde cuentan con una posición dominante para subsidiar otros productos, como la gasolina, sacrificando los márgenes, y así acabar con la competencia y posicionarse de manera estratégica”, dice Gómez. ¿Qué busca Fendipetróleo? Que Terpel se aparte del mercado minorista y se quede en la distribución mayorista.

Terpel, mirando al espejo retrovisor, como empresa colombiana nació para atender un problema de desabastecimiento que se presentaba hace cerca de 40 años en la zona nororiental del país. Desde 2010 decidió enfocarse fuertemente en el consumidor final, dice la organización. Y ese es el tema angular de disputa entre el gremio de las estaciones de gasolina y la multinacional de combustibles: los consumidores.

Terpel tiene 2.000 estaciones de servicio que llevan su nombre, pero sólo es propietaria de 200. Otras 20 marcas y particulares son propietarios del resto de las 4.968 gasolineras que hay en todo el país. Terpel desvirtúa las acusaciones y dice que nada tiene que ver con las quiebras de varias estaciones de servicios. Dentro de la empresa no les queda claro cómo el gremio los puede acusar de, con 200 estaciones, tratar de quebrar a otras 4.800.

Los delegados de la multinacional admiten que la organización Terpel sacrifica el margen de referencia autorizado por el Ministerio de Minas y Energía, pero no está vendiendo por debajo del costo, advierten una y otra vez. Insisten, además, en que la utilidad del negocio, como lo tienen pensado en la empresa, es lo que venda en gasolina, seguros, gaseosas y otros productos dentro de sus estaciones, “porque las estaciones de servicios no son bombas de gasolina, son puntos de retail donde llega un consumidor con expectativas distintas a la (compra) de gasolina”.

Las gasolineras en los sitios de mayor afluencia de vehículos se convierten en “niñas bonitas” con 21 pretendientes, que son los mayoristas que hay en el país. Se sabe que una vez se venza el contrato de una de ellas, existen varias opciones para escoger y cada propietario decide irse con la marca que mejor ganancias le ofrezca. Terpel aclara que el precio en la planta de abasto es el mismo para todo el mundo, porque llega por la misma infraestructura. Sin embargo, cada mayorista puede ofrecer un porcentaje del margen que le otorga el Gobierno a su afiliado, al dueño de la bomba. Cualquiera de las 21 marcas lo puede ofrecer y está dentro de la legalidad del negocio. Terpel cuenta que ese descuento no se les da a las estaciones de su propiedad, sólo a las afiliadas.

De acuerdo con cifras de la industria, en promedio en Colombia se cierran entre cuatro y nueve estaciones, de 120 que ingresan al mercado cada año. Terpel aclara que las que han salido del negocio lo han hecho por razones distintas a la quiebra por precios, como dice la denuncia de Fendipetróleo. Una pelea de titanes se está vislumbrando, en la que el consumidor espera con ansias que el precio de cada galón de gasolina, a un precio justo y razonable, además duradero, sea el gran ganador.

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