¿Desajustes o enfermedad holandesa?

La expansión minera y la caída de la industria avivan el debate sobre el momento que vive la economía colombiana.

Según el DANE, la industria fue el único sector con números rojos el año pasado. Su producción se contrajo 0,7%.  / Archivo
Según el DANE, la industria fue el único sector con números rojos el año pasado. Su producción se contrajo 0,7%. / Archivo

La caída en la producción de café, que se ubicó en 8 millones de sacos, el impacto negativo —según la percepción de los empresarios— de 26,8% que tuvo la tasa de cambio sobre la producción industrial y los millonarios subsidios (más de $838.000 millones) prometidos por el Gobierno para el agro.

Todas ellas son síntomas de malestares en la economía colombiana, que al decir del Gobierno va bien, pese a las turbulencias internacionales, pero que para algunos analistas resulta más que un campanazo de alerta.

De hecho mientras el Ejecutivo destaca el desempeño del país en momentos de crisis europea, en Colombia las voces independientes siguen advirtiendo sobre la necesidad de medidas para evitar la enfermedad holandesa o los desajustes financieros.

La discusión nace del crecimiento PIB publicado ayer por el DANE, según el cual el país creció el año pasado a una tasa de 4%. Aunque la cifra se encuentra por encima de la expansión del mundo (3,2%) y de América Latina (3%), cuando se analiza en profundidad trae consigo una gran preocupación: mientras la minería (subió 5,9%) y el sistema financiero (5,5%) jalonaron el país, los sectores transables fueron los de peor desempeño. La agricultura tan solo creció 0,2% entre 2011 y 2012, mientras que la industria manufacturera fue la única actividad que registró retroceso (-0,7%).

“Es claro que el país la padece. La expansión de la minería, que deriva en la llegada de grandes capitales y el abaratamiento del dólar, perjudica a la industria porque la gente puede comprar afuera bienes menos costosos y favorece a los servicios bancarios”, dice Eduardo Sarmiento, docente de la Escuela de Ingenieros.

Este término, acuñado en los años 60 para describir la caída de la producción industrial en Holanda por la explotación gas natural, también describe la expansión de los servicios en contravía de los bienes de alta transabilidad. Esta condición se cumplió en Colombia, con desempeños sobresalientes en servicios sociales, comercio y transporte (ver gráfico).

Sin embargo, el panorama no es plenamente oscuro. “La enfermedad holandesa se da cuando hay exceso de dólares por vía de exportaciones, y la balanza comercial colombiana es profundamente deficitaria. Lo que padecemos es la ineficiencia financiera, porque las empresas prefieren endeudarse afuera ante los altísimos costos de hacerlo en el país”, explica César Ferrari, PhD. en Economía y exdirector del Banco Central del Perú.

Aparte de la discusión, 2012 tuvo un protagonista silencioso: el consumo de los hogares. “Aportó más del 70% del crecimiento, con la particularidad de haber consumido muchos bienes importados. Sin embargo, el consumo perdió dinamismo pues se pasó de un crecimiento del 5,9% en 2011 a 4,3% en 2012”, indica Camilo Herrera, presidente de la consultora Raddar.

Gobierno como industriales tienen claro de que se necesitan medidas urgentes para corregir el rumbo, pero difieren en las soluciones. Mientras el ministro de Hacienda propone fórmulas para depreciar del peso, la Andi pide menores costos de energía y logística, cambios en la chatarrización y reglamentar la reforma tributaria.

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