Deshielo cubano será considerable para pollos congelados de EE.UU.

El Congreso autorizó el comercio agrícola con Cuba en 2000, junto con los productos farmacéuticos y los dispositivos médicos.

El pollo es una de las principales importaciones de Cuba.Bloomberg News

A menos de 100 millas de la costa estadounidense hay un país insular que no puede autoalimentarse. Cuba, que importa un 80 por ciento de sus alimentos, ha desarrollado un enorme apetito por el pollo estadounidense, pese al embargo comercial que se prolongó durante décadas. De ahí que pocas empresas estén tan entusiasmadas con las relaciones normalizadas como los productores avícolas en Georgia, Alabama y Arkansas.

El pollo es una de las principales importaciones de Cuba, y una exención en relación al embargo sobre productos agrícolas que ha convertido al país en el quinto mercado de exportación para los productores avícolas estadounidenses. En los últimos 15 años, se han empacado en buques de carga para el corto trayecto hasta Cuba aves de corral estadounidenses por más de US$1.000 millones –casi todas patas y muslos congelados. Gran parte del pollo zarpa de puertos en Jacksonville, Fla., Mobile, Ala., New Orleans, y Savannah, Ga.

“Pueden hacer un pedido el lunes y probablemente tienen el producto el viernes si lo necesitan”, dijo Jim Sumner, presidente del Consejo Exportador de Aves de Corral y Huevos de los Estados Unidos en los suburbios de Atlanta. “Si lo compran en Europa o Brasil, tarda entre 20 y 30 días”.

El Congreso autorizó el comercio agrícola con Cuba en 2000, junto con los productos farmacéuticos y los dispositivos médicos, pero cinco años más tarde impuso a los exportadores estadounidenses una condición difícil: la agencia oficial de importaciones de Cuba debía pagar en efectivo antes de la entrega, no cuando llegan los productos. También se prohibió el financiamiento por parte de prestamistas estadounidenses.

Esta medida ha trabado el desarrollo del mercado cubano para algunos productos estadounidenses, incluido el arroz. El representante Rick Crawford, republicano por Arkansas cuyo distrito incluye algunos de los productores arroceros más grandes de los Estados Unidos, presentó el año pasado un proyecto de ley para rechazar las restricciones al financiamiento y permitir inversiones estadounidenses en algunas agroindustrias cubanas. El proyecto atrajo 30 copatrocinadores en la Cámara Baja, y una legislación similar está pendiente en el Senado.

“Teniendo un mercado a 90 millas de la costa, y con estas políticas verdaderamente anticuadas, los que perdemos somos nosotros”, dijo Crawford sosteniendo que la postura de la Guerra Fría de los Estados Unidos hacia Cuba ha sido más perjudicial para el mundo empresario estadounidense que para el gobierno comunista. “Estamos tratando de ver esto con una lente más moderna”.

Las normas sobre financiación de exportaciones pusieron efectivamente fin a las exportaciones estadounidenses de arroz y trigo a Cuba, y las ventas de maíz estadounidense a la isla también se desplomaron. Cuba compra la mayor parte de su arroz a Vietnam y Brasil, trigo a Europa y Canadá y maíz a Argentina y Brasil, según el Departamento de Agricultura estadounidense. “El arroz de Vietnam tarda 36 días en llegar y el nuestro pueden recibirlo en 36 horas”, señaló Crawford.

Pese a las restricciones de la ley estadounidense, las exportaciones de pollo a Cuba se han mantenido fuertes. La agencia de importaciones cubana, Empresa Cubana Importadora de Alimentos (Alimport), considera que la calidad de los pollos para asar estadounidenses es superior a la de Brasil y otras fuentes latinoamericanas, dijo Lee Ann Evans, asesora sénior en materia de política en Engage Cuba, una asociación comercial de grandes empresas estadounidenses que ejercen presión para ampliar los lazos comerciales. La mayor parte de los cuartos de pollo estadounidenses –la proteína más accesible para los consumidores cubanos- terminan en una serie de tiendas de alimentos estatales y privadas.

 

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