Diez efectos del “no” griego

Se proyecta escasez de alimentos y combustibles y un impacto negativo en los índices de pobreza y desempleo.

François Hollande, presidente de Francia, y Ángela Merkel, canciller alemana, se reunieron en París. / AFP

Al seguir el consejo de su gobierno y votar por el no en el referéndum del domingo, los ciudadanos griegos enviaron un mensaje inequívoco. A la manera de los estadounidenses retratados en la película Network, que abrían sus ventanas para gritar “Estoy harto y no soportaré más esto”, los griegos están exigiendo al resto de Europa que reconozca su aflicción.

A esta altura, empero, sólo unos pocos líderes europeos parecen dispuestos a escuchar y un número aún menor se muestra dispuesto a brindar el tipo de ayuda que Grecia necesita con desesperación. Las consecuencias se sentirán principalmente en este país, pero también en Europa y más allá.

Estas son diez consecuencias de la votación que podrían desarrollarse en los próximos días.

1. La victoria del bando del no provocará inicialmente una liquidación general de títulos globales, además de presiones sobre los precios de los bonos emitidos por Grecia, otras economías periféricas de la Eurozona y los mercados emergentes. Los bonos públicos alemanes y estadounidenses se beneficiarán con la huida hacia la calidad.

2. Los políticos europeos, que fueron tomados desprevenidos, tratarán de recuperar con urgencia la iniciativa: la canciller Ángela Merkel, de Alemania, y el presidente François Hollande, de Francia, se reunieron en París el lunes para trabajar en una respuesta. En un mundo perfecto, estos líderes actuarían en forma rápida y eficaz con el gobierno griego para dejar atrás el conflicto y la acrimonia que precedió al referéndum. Esto probablemente resulte difícil, considerando la desconfianza, la mala sangre y las acusaciones perjudiciales que envenenaron la relación.

3. Pese a esos problemas, los políticos griegos y europeos no tienen mucho tiempo para organizarse. Las espantosas condiciones en Grecia se agravarán mucho más antes de mejorar. Sin una ayuda enorme de emergencia del Banco Central Europeo (una decisión que enfrenta pocas probabilidades), al Gobierno le resultará difícil conseguir dinero para los cajeros automáticos del país, ni hablar de reabrir los bancos.

4. Al aumentar el acaparamiento se intensificará la escasez de productos, inclusive de combustible y alimentos. Se ajustarán los controles de capital y de pagos. La economía descenderá un escalón preocupante, agravando el desempleo y la pobreza. Y el Gobierno tendrá dificultades para pagar a los pensionados y los salarios de los empleados públicos.

5. Por lo tanto, el Gobierno se verá cada vez más presionado a emitir algún tipo de pagaré para mantener una idea de economía en funcionamiento. Si lo hace, los pagarés asumirán la función de una moneda paralela, cotizada internamente con descuento respecto de la moneda única.

6. Fuera de Grecia se pensará a fondo cómo limitar las repercusiones adversas. El BCE probablemente tendrá que lanzar nuevas medidas para frenar el contagio regional, como por ejemplo ampliar el programa actual de compras de títulos en gran escala. Esto debilitará el tipo de cambio del euro. Además, junto con el Fondo Monetario Internacional (con el cual Grecia ya tiene retrasos), los funcionarios se prepararán para cesaciones de pagos griegas en serie.

7. Todas las partes involucradas activarán su plan B. Esta transición será probablemente mucho más traumática para Grecia que para el resto de Europa.

8. Con el objetivo último de contrarrestar lo antes posible la eventualidad de un mayor sufrimiento humano, dolor e incertidumbre, Europa cuenta con los instrumentos y las instituciones para limitar el contagio y mantener la integridad de la Eurozona. Pero esto exigirá una acción del BCE combinada con medidas del Mecanismo Europeo de Estabilidad y el Banco Europeo de Inversión destinadas a implementar una unión bancaria y avanzar con la integración fiscal.

9. Es bastante dudoso, empero, que Grecia pueda restablecer su situación de miembro pleno de la Eurozona. De hecho, sin una gestión de crisis muy hábil, existe un elevado riesgo de que se convierta en un Estado fallido. Europa no debe permanecer al margen sino más bien garantizar que la salida de Grecia de su Eurozona, integrada por 19 países, no derive en su disociación de la Unión Europea más amplia. Esto podría implicar una pertenencia especial en un acuerdo de asociación, por ejemplo.

10. Por último, cabe esperar una explosión de reproches. Esta actividad improductiva podría terminar aplazando la necesidad urgente de Europa de internalizar las lecciones de este triste resultado: la serie de promesas de reforma incumplidas por parte de gobiernos griegos se vio agravada por la obstinación política, el análisis deficiente y el seguimiento inconsistente de Europa, lo cual está contribuyendo a la pérdida de Grecia como miembro funcional de la familia.

* Jefe asesor económico de Allianz.