Discordia sobre impuestos a las gaseosas

Mientras gremios de refrescos dicen que es un gravamen regresivo, analistas independientes y el Gobierno dicen que puede bajar hasta en 11 % el consumo y reducir casos de diabetes.

La reforma tributaria propone un impuesto de $300 por cada litro comercializado de gaseosa. / Bloomberg
La reforma tributaria propone un impuesto de $300 por cada litro comercializado de gaseosa. / Bloomberg

Una guerra de estudios económicos se vivió durante el foro Impuestos a las Bebidas Azucaradas, organizado este martes por la Universidad del Rosario. Expertos internacionales, el ministro de Salud y representantes de gremios de refrescos trajeron al evento un arsenal de investigaciones, algunos con resultados muy diferentes, para defender su posición frente a este gravamen, que se encuentra dentro de la reforma tributaria que pronto se debatirá en el Congreso.

México fue el factor común en el foro. Desde que en 2013 implementó el impuesto a las bebidas azucaradas, ha servido como caso de estudio sobre la eficacia de esta política. Jorge Terrazas, director general de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas del país azteca, afirmó que “el primer efecto que se vivió con la imposición del gravamen fue un incremento de 15 % en el precio de las bebidas. Lo cual, según nuestras investigaciones, afectó principalmente a la población de menos ingresos, por lo que consideramos que es un impuesto altamente regresivo. Y se trata de un golpe que no se traduce en una reducción significativa en el consumo: en el primer año bajó, pero ha vuelto a subir”.

Simón Barquera, director del área de investigación en políticas y programas de nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (Cinys) de México, tiene una posición diferente. Primero hace “un llamado de alerta a que se debe tener cuidado con los estudios que se citan sobre el impuesto a las bebidas azucaradas. Por lo general, cuando son financiados por las corporaciones de refresco, las conclusiones difieren de los trabajos académicos que salen en revistas respetadas. Lo que hemos encontrado es que el gravamen provocó una disminución de 6 calorías per cápita. Y aunque digan que es poco, ese resultado significa una reducción de 1,5 gramos de azúcar, que por el número de habitantes en México se traduce en 184 toneladas menos al día: 67.343 toneladas al año”.

Barquera dice que Colombia está en la misma situación que México hace 10 años, por lo que tiene la oportunidad de intervenir el consumo de bebidas azucaradas para reducir los índices de obesidad: cerca del 50 % de los colombianos de entre 23 y 37 años padece este problema. También ayudará a bajar las cifras de diabetes.

Frente a esto, Alejandro Gaviria, ministro de Salud, explicó que “uno de los estudios más respetados sugiere que un impuesto de 10 % a las bebidas azucaradas reduce el consumo en 11 %. Por esto creemos que el gravamen de 20 % que proponemos en la reforma tributaria llevaría a una reducción del consumo tal que bajaría el número de casos de diabetes en 18.000. Lo cual a su vez implica un ahorro de $220.000 millones en el tratamiento de esta enfermedad”.

Gaviria reconoce que el impuesto a estas bebidas no solucionará todo el problema de obesidad y diabetes, pero sí ayudará en una fracción: “Aun si sólo impactamos en un 2, 3 o 5 %, se debe hacer. Lo que no se puede permitir es la inacción. Colombia está en el mismo punto que México hace 10 años y es el momento de actuar”.

 

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