Economía vs. cultura

Cuando a la economía de un país le va mal, pareciera que la primera víctima es la cultura.

El candidato a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney, señaló que de ser elegido eliminará los subsidios a las artes. / AFP
El candidato a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney, señaló que de ser elegido eliminará los subsidios a las artes. / AFP

No en otra forma se explican las noticias que llegan de todas partes donde una y otra vez se manifiestan ataques a la cultura, en la forma como los gobiernos deciden retirar o disminuir sus subvenciones. Ejemplo de esto es el del candidato a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney, que ha declarado públicamente que de ser elegido procederá a eliminar los subsidios a las artes y a las dependencias públicas que patrocinan artistas. Pero en los mismos Estados Unidos varias orquestas han tenido toda clase de problemas, que se han resuelto (si es que esa es una solución) cerrando las orquestas o disminuyendo los sueldos a los músicos.

Pero es en Europa donde el ataque contra la cultura parece ser masivo. En Inglaterra han disminuido los aportes a entidades culturales hasta el punto de que los museos ingleses, que tradicionalmente no cobran al público por la entrada, están pensando en hacerlo. En Alemania, que tanto se enorgullece de su vida cultural, han disminuido subsidios a óperas y a orquestas y hasta han sido eliminadas algunas de éstas. Aparentemente Francia, que siempre ha estado orgullosa de su tradición cultural, se ha librado, por ahora, de este tipo de recortes, pero no faltará algún político ignorante que quiera acabar con la cultura en aras de ahorrar unos pesos.

Donde peor les ha ido a las entidades culturales es en España. Allí se están anunciando masivas reducciones en el gasto a la cultura, hasta el punto de que importantes entidades como el Teatro Real de Madrid y el Liceo de Barcelona, han recibido noticia de que sus subvenciones se reducirán en ocasiones a la mitad. Otras entidades culturales, como el Teatro de la Zarzuela, el Teatro Clásico español y el Museo del Prado, también tienen su vida amenazada o al menos disminuirán servicios, por los anunciados recortes.

Todo lo anterior y hechos similares en otros países como Holanda, Noruega y Dinamarca hacen que el panorama cultural en esos países esté lejos de ser prometedor y todo indica que muchos estados abandonarán su tradicional mecenazgo de la cultura. Lo cual es indicio negro, porque no hay que olvidar que es mucho más fácil destruir que volver a construir.

 

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