¿Ecopetrol es una buena inversión?

Mientras que los que compraron acciones en 2007 mantienen ganancias del 78%, los de 2011 tienen pérdidas del orden del 35%.

No ha pasado el suficiente tiempo como para olvidar que Ecopetrol fue algún día la acción más importante y rentable de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). Desde su emisión en 2007, la más grande registrada en ese momento, se convirtió en uno de los títulos que más circulan entre los grandes fondos de capital y también entre los pequeños inversionistas.

Ahora la historia es diferente. La caída de más del 50% que ha sufrido el precio del petróleo provocó una desvalorización de la acción en la misma proporción, llevando a la cotización del título de $3.510 a fluctuar alrededor de los $1.700 en menos de un año.

Los casi $2.000 por acción que han perdido los socios de Ecopetrol son difíciles de solventar para cualquier inversionista, sin importar si son grandes fondos de capital o si son personas naturales. Además, los cuestionamientos sobre la rentabilidad de la iguana como un negocio se hacen cada vez más comunes, sobre todo porque no se vislumbran en el corto plazo catalizadores que puedan hacer repuntar la acción de manera importante.

Aunque en todas las jornadas hay transacciones en la BVC, hay dos grandes grupos de inversionistas de Ecopetrol: los que compraron el título a $1.400 en 2007, y los que lo adquirieron en $3.700 en 2011. Y por el momento, las cifras muestran un balance de rentabilidad muy diferente, debido a que los socios más antiguos siguen teniendo ganancias, pero los de 2011 llevan acumulando pérdidas desde el último año.

A simple vista parece lógico que los socios más antiguos de Ecopetrol sean los que mantengan ganancias, pues en 2007 compraron el título a menor costo pero si se ajusta este precio por la inflación, se encuentra que el valor actual de esta cifra es $1.886. Implicando que bajo la cotización actual del activo los accionistas pioneros registran pérdidas de 13% en el valor de cada uno de sus papeles. Sin embargo, la rentabilidad total de este grupo sigue siendo positiva, porque si tienen en cuenta los dividendos pagados en los últimos ocho años se encuentra que estos inversionistas tienen una rentabilidad del 78% hasta el momento.

Las cifras no son tan alentadoras para los inversionistas de 2011. Para empezar, los $3.700 ajustados por inflación valen $4.143 en este momento, implicando que sólo por la cotización de la acción ya tienen pérdidas del 60%. Incluso teniendo en cuenta los dividendos, la rentabilidad sigue siendo negativa del orden de 30%. También es posible establecer que desde que el papel de la iguana cayó por debajo de los $3.100, el 6 de octubre de 2014, este grupo dejó de recibir beneficios.

Las actuales cifras de rentabilidad deben agudizar la envidia hacia aquellos inversionistas que vendieron sus acciones el 3 de mayo de 2012, momento en el cual el título de Ecopetrol alcanzó su precio récord de $5.850. Ciertamente produce resaca pensar que si los del grupo de 2007 hubieran vendido sus títulos, en este momento habrían tenido una rentabilidad total de 300%, y de 66% para los de 2011.

Ómar Suárez, analista sénior de Alianza Valores, indicó que “al analizar los balances de Ecopetrol se encuentra que la compañía sigue siendo rentable, aunque es claro que mucho menos que hace un año. Lo cual provocaría que el dividendo que pagará el próximo año a los accionistas sea de casi la mitad de lo que se pagará este año, es decir, de aproximadamente $68 por cada unidad de participación. Y sería un efecto que también podría golpear a la cotización, de manera que habría doble golpe en rentabilidad”.

Por su parte, César Cuervo, analista de la comisionista internacional Credicorp Capital, explicó que “en este momento Ecopetrol es un activo que debería ser adquirido por personas con perfil de riesgo alto. Por el momento no hay catalizadores claros que puedan hacer repuntar la acción y, de hecho, existen factores como el recrudecimiento de los atentados a los oleoductos, que podrían provocar más incertidumbre en el título”.

Los problemas de orden público son de alta relevancia, por eso el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta ha mencionado que “si los atentados continúan, la producción nacional podría volver a caer por debajo del millón de barriles. Además, este tipo de atentados implica una serie de gastos importantes por las reparaciones, la producción que se deja de realizar y por las medidas contingentes que se tienen que hacer para desviar el crudo. Es probable que tengan que transportar el material en carrotanques por las vías de Ecuador, lo cual implica un costo cinco veces mayor frente al gasto en que se incurre cuando se utilizan los oleoductos”.

Esta serie de costos no llegan en el mejor momento para Ecopetrol, que se encuentra en un programa de austeridad con el fin de sanear sus balances. Si la empresa entra en una nueva temporada de ataques como los de hace un año, podría comprometer aún más sus finanzas por la reducción de la producción y por el aumento de los gastos. Además, parte de los recursos que el sector de hidrocarburos aporta a las regiones se podrían ver comprometidos, ya que por ejemplo, “el país pierde $2.170 millones de regalías por cada día que esté inhabilitado el oleoducto Caño Limón”, agregó Acosta.

Por el momento, se vislumbran más retos que oportunidades para Ecopetrol. Por un lado, el recrudecimiento de los atentados tiene en alerta a la mayoría de analistas de bolsa que siguen a la empresa, porque saben que antes de la crisis del petróleo este era el principal problema de la compañía. De igual manera, la reforma tributaria comenzó a hacerse presente en la iguana, ya que el impuesto a la riqueza le costó a la estatal $612.000 millones tan sólo en los primeros tres meses del año. Y deberá sobrellevar todo esto en un momento de bajos ingresos, pues su utilidad neta sólo alcanzó $160 mil millones en el primer trimestre de 2015, un 95% menos que en el mismo período de 2014.

 

 

jvega@elespectador.com