EE.UU. logra bajar el déficit, pero a fuerza de gran recorte del gasto

El gobierno estadounidense ha mantenido un perfil bajo ante la noticia y el presidente Barack Obama poco dijo.

Estados Unidos registró en 2013 una de sus mayores caídas del déficit fiscal en puntos porcentuales desde hace casi 50 años, pero esto se debe más a una crisis presupuestaria que no logró evitarse que a la voluntad política de mejorar el resultado de este indicador.

De acuerdo a las cifras publicadas el miércoles en Washington, el déficit fiscal del país cayó 37,5% en un año, a 4,1% del Producto Interior Bruto (PIB) contra más del 10% en 2009. Este es su nivel más bajo desde 2008 y el estallido de la crisis financiera.

Sin embargo, el gobierno estadounidense ha mantenido un perfil bajo ante la noticia. El presidente Barack Obama poco dijo sobre el asunto, dejando las declaraciones en manos del secretario del Tesoro.

"Bajo el mandato del presidente Obama, el déficit de la nación cayó durante los últimos cuatro años al ritmo más rápido desde la Segunda Guerra Mundial", indicó Jacob Lew, sin ahondar en el espectacular retroceso del año fiscal 2013, terminado el 30 de septiembre.

Las razones de esta discreción son simples: el gobierno no deseaba un descenso de tal amplitud en 2013, por miedo a afectar un crecimiento de la economía todavía convaleciente y frenar la recuperación del empleo. Pero apenas tuvo elección.

Austeridad forzada

Debido a la ausencia de un acuerdo entre republicanos y demócratas en el parlamento, los gastos del Estado federal se vieron afectados a partir de marzo, cuando entró en vigor de manera automática una serie de recortes presupuestarios acordados en el verano (boreal) de 2011, en medio de una crisis sin precedentes sobre el techo de la deuda.

Se suponía que la amenaza de estos recortes obligaría a ambos partidos a entenderse, pero esto no sucedió.

¿Cuál fue el resultado? Los gastos cayeron un 2% en el ejercicio fiscal 2013.

"La administración no ha parado de repetir que estos recortes eran demasiado importantes para un año" y que no iban a ser favorables, dijo a la AFP Joseph Gagnon, exresponsable del Tesoro.

Jacob Kierkegaard, investigador del Instituto Peterson, fue todavía más lejos. Según él, la cura de austeridad forzada en Estados Unidos casi podría ser considerada como una "victoria" del campo republicano que no ha parado en sus intentos de reducir los gastos y el "peso" del Estado federal.

"Se podría decir de cierta manera que los republicanos han ganado el debate. (...) Ellos fueron capaces de reducir el déficit público de manera muy importante contra la voluntad expresa de la administración Obama", dijo a la AFP.

El congresista demócrata Chris Van Hollen llamó el jueves a suprimir los recortes presupuestarios automáticos "destructores de empleos" en las próximas discusiones sobre el presupuesto.

Es que mientras Estados Unidos sale de una nueva crisis sobre la deuda y la financiación del Estado, no logra superar el problema de los recortes presupuestarios. A falta de un acuerdo de aquí a enero, éstos continuarán en 2014 en dosis más fuertes.

Esta sería la peor de las elecciones, aseguró Gagnon, para quien Estados Unidos puede pasar a otra etapa luego de la fuerte caída del déficit registrada en 2013.

"Hemos hecho una estupidez y hemos sobrevivido", dijo. "Esto es similar a los momentos en que uno debe hacer algo desagradable y doloroso. Tal vez no lo hace bien, tal vez lo hace demasiado rápido, pero al menos no tiene que hacerlo de nuevo".

 

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