EE.UU. oculta datos sobre bonos del Tesoro que ahora son cruciales

En los últimos 12 meses, Arabia Saudita consumió unos US$100.000 millones de reservas en moneda extranjera.

Bloomberg News

Es un secreto en el vasto mercado del Tesoro estadounidense, un vestigio de una era de escasez de petrolero y poderosos petrodólares: ¿cuánta deuda de los Estados Unidos tiene Arabia Saudita?

La pregunta –no respondida desde los años 1970, bajo una censura inusual por parte del Departamento del Tesoro estadounidense- ha aflorado ahora a la superficie en tanto Arabia Saudita se ve presionada por los precios del petróleo en baja y guerras costosas en Oriente Medio.

Solamente en los últimos 12 meses, Arabia Saudita consumió unos US$100.000 millones de reservas en moneda extranjera para cubrir su mayor déficit fiscal en un cuarto de siglo. Por primera vez también está analizando la posibilidad de vender una parte de su joya de la corona –la compañía estatal Saudi Aramco. Los signos de tensión están generando preocupación respecto de la posición desmesurada de Arabia Saudita en el mercado de bonos más grande y más importante del mundo.

Uno de los grandes riesgos es que el reino esté vendiendo algunas de sus tenencias en bonos del Tesoro, consideradas entre las más grandes del mundo, para reunir los dólares que necesita. ¿O acaso podría estar comprando, en busca de un puerto en esta última tormenta financiera? Como política, el Tesoro no ha revelado nunca las tenencias de Arabia Saudita, aliado clave durante largo tiempo en el volátil Oriente Medio, y lo agrupa en cambio con otros 14 países, en su mayoría de la OPEP, que incluyen a Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Nigeria. Para más de otros cien países, desde China hasta el Vaticano, el Tesoro presenta un desglose detallado de cuánta deuda estadounidense tiene cada uno.

“Es alucinante que no lo hayan dejado de lado”, dijo Edwin Truman, ex subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales a fines de los años 1990 y actualmente investigador sénior en el Peterson Institute for International Economics en Washington. Teniendo en cuenta que las relaciones eran inestables y los Estados Unidos necesitaban su petróleo, el Tesoro “no quería ofender a la OPEP. Es difícil justificar el trato especial para la OPEP a esta altura”.

Otros países

Por su parte, el Tesoro “combina datos donde una información más detallada puede llegar a revelar posiciones de tenedores individuales”, dijo en un correo electrónico la portavoz Whitney Smith.

Si bien esa posición es coherente con la Ley de Sondeo sobre Inversiones Internacionales y Comercialización de Servicios (IITSA, por su sigla en inglés) que rige las divulgaciones de inversiones realizadas por personas y gobiernos extranjeros, y protege a individuos en países donde la tenencia de bonos del Tesoro estadounidense es limitada, no ha impedido a Hacienda revelar cifras correspondientes a toda una serie de otros países –grandes y pequeños.

Van desde una participación de US$3 millones en manos del país insular de Seychelles, hasta una inversión de US$69.700 millones de Noruega, una economía productora de petróleo, y las de China y Japón, que superan en ambos casos US$1 billón.

Representantes de la Agencia Monetaria Saudí, conocida como SAMA, y el ministerio de Finanzas de dicho país se negaron a hacer comentarios.

Aparte del reino propiamente dicho, sólo un puñado de funcionarios del Tesoro, y los de la Reserva Federal que recopilan los datos en su representación, tienen un panorama claro de las tenencias de deuda estadounidense por parte de Arabia Saudita y si éstas aumentan o disminuyen.

Relación estratégica

Para el resto, es un juego de adivinanzas.

El acuerdo especial, nacido del shock petrolero de 1973 luego del embargo árabe, constituye sólo una pequeña concesión entre las muchas que establecieron sucesivas administraciones estadounidenses a lo largo de los años para mantener la relación estratégica de los Estados Unidos con la familia real saudí –y su acceso a las abundantes reservas petrolíferas del reino.

La excepción se extiende a otros 12 países en el grupo exportador petrolero del Tesoro, todos en Oriente Medio o África. Sobre la base de las informaciones globales dadas a conocer esta semana, ese grupo recortó sus participaciones en varios miles de millones de dólares desde marzo y a noviembre tenía US$289.000 millones.

En tanto se considera que sus tenencias son las más grandes, los movimientos de Arabia Saudita han atraído la atención, en vista, especialmente, de que otros bancos centrales en mercados emergentes están vendiendo bonos del Tesoro estadounidense para recaudar efectivo en defensa de sus monedas. (Hacienda no desglosa tenencias privadas y públicas, pero sus divulgaciones indican que alrededor de dos tercios de las tenencias extranjeras están en manos de entidades oficiales como bancos centrales).

Dichas ventas han tenido un impacto pequeño pero visible en los costos de financiamiento estadounidenses. Según Deutsche Bank AG, la venta por parte de bancos centrales extranjeros desde marzo sumó 0,3 puntos porcentuales a los rendimientos sobre los bonos del Tesoro estadounidenses a 10 años, que este jueves terminaron en 2,03 por ciento.

Las propias cifras de SAMA indican que los activos de reserva mantenidos en títulos externos cayeron en un récord de US$108.000 millones en 2015. El banco central saudí, que no divulga cifras por separado para los bonos del Tesoro estadounidense, tenía US$423.000 millones en valores extranjeros a noviembre.

“Me inclino a pensar que tendría que haber más transparencia”, dijo Jeff Caughron, director de operaciones de Baker Group, que asesora a bancos comunitarios con inversiones por más de US$45.000 millones. Pero al mismo tiempo, “el Tesoro se ve limitado por sensibilidades políticas y eso entra en conflicto con los participantes en el mercado que ansían una mayor transparencia. Es un conflicto entendible”.

Más allá de las consideraciones políticas, algunos analistas piensan que Arabia Saudita probablemente esté tratando de aferrarse a sus bonos del Tesoro como parte de una estrategia para acumular activos en dólares en medio de una turbulencia que se profundiza en los mercados financieros mundiales.

“Siendo productor petrolero, necesita dólares y debe asegurarse de tener dólares en el balance general”, dijo Sebastien Galy, director de estrategia cambiaria en Deutsche Bank, quien sugiere que SAMA podría estar recaudando efectivo liquidando inversiones de más riesgo como acciones, propiedades inmobiliarias y títulos privados. Tener dólares también es lógico como protección frente al precio del petróleo en baja, que está calculado en la moneda estadounidense.

Las cifras de SAMA sugieren que el reino podría estar reasignando algunas de sus reservas a activos líquidos a corto plazo para ayudar al ministerio de Finanzas a cumplir con sus compromisos fiscales y defender su paridad de 30 años de 3,75 riyales por dólar.

El banco central ha incrementado un 7 por ciento las monedas extranjeras y depósitos mantenidos en el exterior en los 11 primeros meses de 2015, reduciendo al mismo tiempo en un 20 por ciento los títulos extranjeros, que consisten en acciones y deuda a más largo plazo.

El dinero ha pasado a ser clave.

“Cuando SAMA debe reunir liquidez para el Ministerio de Finanzas, los depósitos y el efectivo aumentan y liquidan otros activos”, dijo Khalid Alsweilem, ex responsable de inversiones de SAMA. “Ellos saben cuándo el Ministerio de Finanzas gastará todos los riyales. Por eso preparan cierta cantidad de efectivo disponible en base a esas expectativas”.

Alsweilem, que pasó 20 años en SAMA y actualmente defiende reformas fiscales como investigador en la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, dice que quizá los observadores del mercado sobreestiman la cantidad de dinero que el banco central asigna a los bonos del Tesoro estadounidense.

SAMA no es un banco central típico ya que actúa casi como un fondo de riqueza soberana, dijo. Como tal, se propone tener retornos más altos como una protección contra los ingresos del petróleo en baja e invierte en una amplia gama de activos de riesgo, lo cual explica por qué sólo recientemente se ha vuelto más transparente, dijo Alsweilem.

Para Truman, del Peterson Institute, hace tiempo que se necesita más claridad por parte de los bancos centrales –particularmente cuando se trata del Tesoro estadounidense. “Antes, en el Tesoro y los bancos centrales, la transparencia no estaba a la moda” y la política no daba importancia al trato especial, dijo. “Ahora es un problema heredado. Nos conviene abordarlo tarde o temprano”.

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