EE.UU. se queda sin tiempo

A un día de que se cumpla el límite para que el país deje de pagar sus obligaciones, los republicanos persistieron en su negativa y bloquearon la oferta consensuada del Senado.

John Boehner (centro), vocero republicano, informó ayer que su partido no llegó a un acuerdo para elevar el cupo de endeudamiento. / AFP

Los esfuerzos por llegar a un acuerdo en el Congreso de EE.UU., para dar fin al cierre del gobierno y evitar un cese de pagos sobre la deuda, sufrieron un revés luego de que los republicanos de la Cámara de Representantes no apoyaran el plan de su partido para darle fin al desacuerdo.

Poco antes de la fecha límite del jueves, cuando el país ya no será capaz de pedir más dinero prestado para pagar sus cuentas, los principales republicanos de la Cámara siguen sin dar su apoyo a un acuerdo que fue diseñado por los legisladores de ambos partidos en el Senado.

En cambio les presentaron a sus copartidarios conservadores una nueva propuesta que fue rechazada de inmediato por los demócratas y la Casa Blanca, y que generó escepticismo entre los republicanos más cercanos a la línea tradicional del partido.

Esto llevó a que John Boehner, el vocero republicano, saliera sin un plan concreto para resolver la crisis de la reunión a puerta cerrada con sus copartidarios. “Hay muchas opiniones sobre qué dirección debemos tomar, pero no hay decisiones con respecto a qué debemos hacer exactamente. Seguiremos trabajando con nuestros miembros a ambos lados del espectro político”, dijo a los periodistas.

Las negociaciones bipartidistas en el Senado, que por poco finalizan el lunes, se suspenderán hasta que los republicanos de la Cámara de Representantes se pongan de acuerdo respecto a su posición.

Se esperaba que Boehner modificara su propio plan para hacerlo más aceptable a los ojos de la derecha de su partido y que fuera aprobado con una mayoría de sólo republicanos, o bien, que aceptara la derrota y aprobara el plan consensuado que pasaría con los votos demócratas.

De todas formas, ahora que el futuro de las conversaciones en Washington pende de un hilo, las probabilidades de que EE.UU. no cumpla la fecha límite del 17 de octubre para aumentar el techo de su deuda, que es de US$16,7 billones, son cada vez mayores.

Esto quiere decir que el Tesoro tendría tan sólo US$30.000 millones en efectivo para pagar sus cuentas y debería administrar sus finanzas de la mejor manera posible mediante los ingresos de los impuestos. En algún momento durante la próxima semana el país podría potencialmente cesar los pagos sobre su deuda.

Los grandes bancos han profundizado sobre las preparaciones que implica un escenario tan sombrío. Por ejemplo, Citibank alineó ayer las medidas de contingencia con sus resultados. John Gerspach, su gerente financiero, dijo que el banco ya no tenía en su poder bonos del Tesoro que vencieran antes del 1º de noviembre y tenía una exposición mínima a la deuda estadounidense que vence antes del 16 de noviembre.

“La esperanza no es un plan. Por lo tanto nos hemos preparado para diferentes contingencias durante las últimas semanas. Como con cualquier crisis potencial, esto quiere decir que administraremos de forma prudente nuestro riesgo y nos aseguraremos de que tendremos liquidez a la mano de forma inmediata”, explicó.

La ley que no aprobaron los líderes republicanos se asemejaba mucho a la de conciliación que fue redactada en el Senado. Ésta reabría las agencias del Gobierno hasta el 15 de enero y aumentaba el límite de la deuda nacional hasta el 7 de febrero, lo cual quiere decir que en principio los bandos no estaban tan lejos.

Sin embargo, una de las diferencias críticas es que la ley de la Cámara de Representantes también demoraría durante dos años un impuesto sobre equipos médicos que ayudaría a pagar la ley de salud de 2010.

 

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