El acuerdo que da un respiro

El Senado de EE.UU. logró pactar un aumento del límite legal de endeudamiento, pero ese arreglo debe ser refrendado por la Cámara de Representantes para que se pueda convertir en ley. El gobierno le pidió al Congreso, en pleno ,que le de vía libre al texto para evitar una crisis.

El senador republicano Ted Cruz, en la rueda de prensa en la que habla del acuerdo que ahora está en manos de la Cámara. / AFP

Tuvieron que llover amenazas y advertencias internacionales para que los congresistas estadounidenses pudieran llegar a un acuerdo. Primero fue Japón el que les manifestó el riesgo que podrían correr sus inversiones en Estados Unidos si no lograban darse la mano. Luego, en la misma ruta, lo hizo China. Acto seguido aparecieron el Fondo Monetario Internacional y cuanto analista económico y financiero en el resto del mundo para enfatizar que se podría desencadenar una crisis económica mundial si republicanos y demócratas no limaban asperezas y lograban sacar un documento en limpio que permitiera aumentar el límite legal de endeudamiento de su país. Y hasta Fitch Ratings puso la calificación triple A de Estados Unidos en un período de evaluación negativo (ver nota adjunta).

Pero tras la tormenta llegó la calma ayer al seno del Congreso. A pocas horas de que el país entrara en riesgo de default (hoy), “los senadores lograron un acuerdo que pone fin al bloqueo político en Washington y que determinó el cierre de servicios públicos y entidades estatales”, informó la agencia AFP.

Básicamente, de la aprobación al unísono de las dos Cámaras dependen desde los “salarios de funcionarios del gobierno y cheques de seguridad social de los jubilados, hasta pagos a proveedores y de intereses de la deuda”, agregó la agencia de información. El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, advirtió que se trata de un “acuerdo histórico, consensuado, para reabrir (los servicios del) el Estado y evitar un default”, que luego fue aprobado por la Cámara de Representantes.

Este último un obstáculo grande que se logró superar, teniendo en cuenta que se tuvo que someter a la revisión del Tea Party, catalogado como el sector ultraconservador de gran influencia en el Partido Republicano, el mismo que se sigue oponiendo a la reforma de la salud (Obamacare) del presidente Barack Obama, aprobada en 2010.

El congresista Mitch McConnell, líder de los republicanos, fue claro en sus declaraciones: “Esta ley (Obamacare) está acabando con nuestra economía, eliminando empleos y elevando los costos de la salud. Pero por hoy, lo que queríamos era aliviar la situación reabriendo el gobierno, evitando un incumplimiento de pagos y protegiendo los recortes al gasto que ya habíamos logrado. Es menos de lo que esperábamos, pero es mejor de lo que se pensaba”.

La situación ha sido tan tensa, que incluso el millonario Warren Buffett salió a los medios a decir que el mecanismo del límite de endeudamiento de Estados Unidos, que tiene al país al borde del abismo, “es un arma política de destrucción masiva”, teniendo en cuenta que desde 1917 se decidió que el Congreso tenía el poder de controlar los gastos excepcionales del gobierno.

La Cámara de Representantes, que había anunciado públicamente que estaba dispuesta a votar el texto, cumplió, y permitirá una vez sea firmado el texto por el presidente Barack Obama, levantar la parálisis sobre todas las entidades estatales que vivieron dos semanas de parálisis.

 

El acuerdo tenía que ser inminente o, de lo contrario, como el Tesoro de Estados Unidos ya había dejado claro, “podría no disponer de suficiente dinero para pagar sus cuentas a menos que el Congreso incrementara el tope de $16,7 billones que tiene para pedir dinero prestado”. El secretario del Tesoro, Jacob Lew, recalcó que sólo contaba con US$30.000 millones en la mano, una cifra pequeña en proporción a la economía estadounidense, sin más “medidas extraordinarias” para hacer frente a un déficit mensual de cerca de US$60.000 millones.

 

últimas noticias