El arte de vestir con valor agregado

Aquejada por el contrabando y la amplia oferta de productos asiáticos, esta firma colombiana encontró en los biocristales, minerales básicos que estimulan la circulación, el secreto para consolidar su operación y abrir mercados.

Gabriel Barbosa, gerente general de Fibertex, coordinó la estrategia de investigación de la compañía, que supuso invertir varios millones de dólares en nuevos materiales y tecnología. / Cortesía

La salvación surgió como una idea desesperada. Hace cuatro años, aquejada por el contrabando y las amplias existencias de productos chinos que se vendían en la calle a precios bajos, Fibertex decidió que la mejor forma para aumentar su posición en la industria y abrir nuevos mercados tenía, necesariamente, que pasar por la innovación. Por la apuesta de un producto diferente.

“Teníamos una saturación del mercado con productos que estaban madurándose y que se hacían cada vez más genéricos. Además, poníamos nuestras prendas a costo de producción y ya estaban, sin hacerles nada, 25% más caras que las fabricadas en China”, recuerda Gabriel Barbosa, gerente general de la firma bogotana con más de 35 años de experiencia en la confección de prendas para mujer, mejor conocida por su línea de medias veladas Co’coon.

Pero en 2010, aquejada por la competencia desleal, era necesario generar un valor adicional. La compañía inició un extenso proceso de investigación de nuevos productos que la llevó al descubrimiento de los biocristales, los minerales básicos de la tierra, como el calcio, el boro o el magnesio, que en Corea del Sur y Japón eran utilizados con fines de salud: sus emisiones micromoleculares estimulan la circulación y previenen la aparición de marcas en la piel.

El proceso también los condujo hasta Italia, donde, gracias a la tecnología de tejeduría seamless, que permite confeccionar una prenda en un 95% sin costuras, accedieron a la producción de prendas ajustadas al cuerpo. Todo esto, que supuso una inversión de varios millones de dólares, le permitió a la compañía abrirse en 2011 un espacio en el segmento de ropa inteligente con nanotecnología.

“Hoy se ha constituido en nuestra línea ganadora”, asegura Barbosa, quien añade que ‘Seamless con biocristales’, su coleccción lanzada al mercado en la feria de Colombiamoda de 2011, es responsable hoy del 25% de las ventas de la compañía, que el año pasado ascendieron a $20.000 millones. Un dato nada despreciable, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de Inexmoda y la consultora Raddar, las compras de vestuario en el país ascendieron a $1,8 billones en febrero.

Ese comportamiento le permitió a Fibertex suplir la pérdida del mercado venezolano, del cual tuvo que salir por los múltiples problemas económicos del país, encontrar nuevos clientes en Perú y Ecuador y, con la ayuda de un socio estratégico, explorar oportunidades en República Dominicana.

El logro va más allá de la simple innovación tecnológica, pues la compañía ha integrado a su oferta de valor agregado nuevos diferenciales en el área del diseño, como colores y accesorios a una línea compuesta por fajas de control. “La idea es alejar la noción de que es una prenda de la que la mujer se avergüenza”, añade.

Con ella, la compañía ha aprendido una lección. Desde hace dos años inició un nuevo viaje exploratorio en el que encontró Sanitize, un antibacterial europeo que encaja a la perfección con su nueva línea de medias veladas, ropa interior y deportiva, además de brindar la sensación de protección permanente. Un elemento que, para Barbosa, los llevará a consolidar su operación: “No es fácil innovar en un sector como el nuestro, pero es necesario para fortalecer una operación”.

 

 

[email protected]

 

últimas noticias

La distorsión del microcrédito