“El café necesita políticas regionales”: Luis Guillermo Vélez

Luis Guillermo Vélez, aspirante a dirigir Fedecafé, dice que los problemas del sector son diferentes entre zonas. Para él, la investigación es la clave.

Luis Guillermo Vélez asegura que se necesita mantener la protección a los precios del productor, pero de una manera eficiente. / Liz Durán

 

Luis Guillermo Vélez, abogado y superintendente de Sociedades durante el primer gobierno de Juan Manuel Santos, cree que su fortaleza en la carrera por la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros es que, a diferencia de los otros miembros de la terna, es externo a la institución. Eso, según él, le da una perspectiva de lo que debe cambiar.

De ascendencia huilense, ha recibido el apoyo de ese departamento, que hoy es el primer productor de café del país. Dice que no cree en agendas de choque al responder si atendería o no a la petición de Dignidad Cafetera de que hay que defender los intereses de los productores así implique irse en contra del Gobierno.

Usted dice que la Federación necesita cambios concretos. ¿Como cuáles?

La legitimidad de la relación de la Federación con los afiliados. Mi candidatura en cierta medida viene de la base cafetera. La relación de la base con la Federación está resquebrajada, eso quedó en evidencia en el paro cafetero de hace cerca de dos años. Hay que tener un diálogo más claro y franco con el Gobierno. En cierta medida es lamentable que el esfuerzo de este gobierno, que se la ha jugado por los cafeteros, que asignó más de un billón de pesos a un subsidio, no sea reconocido por parte de los cafeteros. Hay que reconstruir la relación con el Gobierno porque pienso que se deben mantener mecanismos de subsidio al precio, llámenlos como quieran. No propongo volver al PIC anterior porque cumplió su función en su momento, pero hay forma de hacerlo más eficiente y, sin duda, nadie razonable podrá esperar que se gire otro billón de pesos hoy porque no se necesitan ahora y porque no hay el espacio fiscal que había hace dos años. Pero debe haber una voluntad política para que, eventualmente, cuando se requiera, haya un fondo de estabilización al pequeño cafetero, que esa persona tenga seguridad sobre un precio sostenible para que por lo menos pueda pagar los costos de producción.

¿Proteger el precio solo con un fondo de estabilización?

Uno es el tema del fondo de estabilización y lo otro es la garantía de compra. Creo que son dos políticas. La garantía de compra debe continuar sin duda. Pero también se debe plantear o diseñar un mecanismo de estabilización en el cual deberá haber fondos fiscales de presupuesto nacional. Alguien podrá decir por qué a los cafeteros y por qué no a los palmicultura o floricultores, etc., la respuesta es muy simple y es que ninguna actividad agrícola de Colombia es tan importante para el país como la caficultura por el número de gente que emplea, por el número de personas y empresas involucradas, casi 600.000 familias están en esto. De esto viven millones de colombianos y es una actividad que está por todo el país. Esto va desde La Guajira hasta Nariño.

En detalle, ¿cuáles son los problemas de los productores?

La problemática cafetera es regional. No diría que hay un problema de los cafeteros, hay muchos problemas, diferentes en cada región. Por ejemplo, en La Guajira lo primero que plantean es el cambio climático, cómo está cambiando las cosechas, sus tiempos y características, por el problema del agua. En el Huila uno de los problemas es el altísimo costo de los fertilizantes. En Risaralda es la mano de obra. Cada uno se debe atender con políticas regionales. Da la impresión de que eso ha faltado un poco.

¿Qué le parece acertado de la Misión Cafetera?

Recojo el tema de la productividad. Es claro que si no tenemos realmente control sobre la variable precio, que está determinada por el mercado internacional, y que si la posibilidad de lograr nichos de mercado que se extraigan de los precios internacionales todavía es difícil, lo único que queda es ver cómo lograr mayor productividad, que es posible con mejor producción, tecnología, calidad, y reducción de costos. El concepto sombrilla es cómo lograr mayor productividad atendiendo las realidades regionales. Invertir en investigación y desarrollo es clave, nuevas variedades más productivas, nuevos métodos de cultivo y recolección para reducir el costo de mano de obra. Hay un tema de fertilizantes: ¿por qué son más baratos en los países vecinos que en Colombia? Aquí se producen muchas materias primas de los fertilizantes. Hay que mirar cuál es el problema con eso.

¿Qué no le gusta de la Misión?

Los mercados fallan, este está lleno de distorsiones. No se puede esperar que al soltar un sector del que viven más de medio millón de familias a los vaivenes del mercado todo va a estar bien, porque no lo estará. Puede ser una tragedia social. La poca fe que tengo en el libre mercado cafetero es que hay especulación rampante, el precio es volátil, hay pocos jugadores internacionales importantes, han surgido fenómenos como Starbucks. Hay que tener mecanismos de amortiguación a esos vaivenes. Y ahí como amortiguador juega un papel muy importante la Federación. Volvemos al tema de garantía de compra, fondo de estabilización, tecnología que se le pueda trasmitir al campesino, bienes públicos. Hay cosas que hay que conservar así no sean tan eficientes pero responden a una realidad particular colombiana.

Si llega como gerente, tiene el estudio de la Misión. ¿Qué va a hacer con ella?

Hay que recoger las cosas del estudio que son positivas, y ser muy cuidadosos con las recetas de libre mercado que trae. Pueden ser muy dañinas en el corto y mediano plazo.

Desde afuera, ¿cómo ve Cenicafé?

Se ha hecho una labor importante, hay una base importante, pero da la impresión de que lo que se está produciendo no está respondiendo a la velocidad que se requiere. Es un ritmo y efectividad menores de lo que se requiere. Hay que darle un empujón fundamental.

¿Le parece pertinente el debate de exportar robusta?

Creo que hay una máxima: zapatero a tus zapatos. Cualquiera puede hacerlo, sembrar no está prohibido, y si quiere importar las semillas, que lo haga. Pero agarrar una institución como la Federación, con recursos limitados y cambiar el enfoque no es lo conveniente. Mejoremos lo que tenemos ya, antes de hacer experimentos o un salto al vacío como este.

¿Cuál cree que es el poder más allá del liderazgo de este cargo, político, por ejemplo?

Todos los candidatos hemos hablado de unidad, quien llegue a la Federación tiene que ser de unidad, que recomponga el gremio cafetero. Pero no puede haber unidad si no hay cambio. Buscar unidad haciendo más de lo mismo es un gran error.