El campo, la tarea del Mintrabajo

Aparte de bajar la tasa de desempleo al 7,5%, el ministro Luis Eduardo Garzón tiene el reto de mejorar las condiciones laborales rurales.

Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo, señaló que a los empresarios se les han bajado costos para generar nuevos empleos. / David Campuzano

Para darles continuidad a las políticas puestas en marcha en el primer período de gobierno del presidente Juan Manuel Santos, el ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, ya comenzó a definir en su agenda la orientación de las tareas de este cuatrienio. Algunas de ellas radican en mejorar las condiciones laborales en el sector rural y en las regiones, reducir para 2018 la tasa de desempleo de 9,7% a 7,5% y, por supuesto, generar 2,5 millones de nuevos trabajos y atender a sectores particulares como los vendedores ambulantes.

Garzón explicó que el mejoramiento de las condiciones laborales en el campo colombiano pasa también por el escenario del posconflicto. “La primera cosa es trabajo decente. Nos interesan muchísimo el campo y sus productores (arroceros, cafeteros, paperos). Del jornalero no hemos hablado. Estamos empezando a proponer la necesidad de descentralizar las competencias de las comisiones de concertación salarial. Llevaremos esta iniciativa a empresarios y sindicalistas”.

En el sector rural, de acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el panorama luce así: las cifras de desempleo muestran que para el trimestre móvil abril-junio la tasa de desocupación en el campo fue de 5,1%, lo cual se traduce en cerca de 248.000 personas sin trabajo. En contraste, 4,63 millones de ciudadanos tienen una ocupación caracterizada por una elevada informalidad, que según el Gobierno es cercana al 86%.

El primer paso para darle un vuelco al campo, según el Ministerio de Trabajo, es que los jornaleros rurales puedan tener acceso real a un salario mínimo. Con esa base podrían contar con pensiones. Adicionalmente, el ministro Garzón tiene la tarea de combatir el trabajo infantil no remunerado en el sector agropecuario, donde hay cerca de 800.000 niños que laboran.

Sumado a esto, en el Gobierno se ha venido pensando que para comenzar a formalizar el campo se necesitaría lograr un sistema en el que se combinen régimen subsidiado de salud, beneficios económicos periódicos (BEP) y vinculación al sistema general de riesgos laborales.

Al referirse a las estrategias para generar empleo decente en este cuatrienio, Garzón dijo que “los empresarios no pueden sentirse molestos. No vengo a hacer un discurso antiempresarial. La reforma tributaria les quitó parafiscalidades en términos de Sena e ICBF, bajamos los costos en tiempo nocturno, se generó tercerización. Hay que ver cómo se benefician los trabajadores del crecimiento económico”.

Ante los propósitos laborales del segundo tiempo de la administración Santos, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) advierte al Gobierno en un informe que debe dimensionar “el grave error que estaría cometiendo al llegar a reversar ese abaratamiento del factor trabajo, lo cual, entre otros aspectos, ha ayudado a perfilar (por fin) la tasa de desempleo hacia el 8% que se tuvo tres décadas atrás, después de superar ‘la horrible noche’ de los umbrales del 14% al 20% que experimentamos durante 1998-2005”.

Por lo pronto, el Gobierno también deberá afrontar otra discusión: la construcción de un proyecto de ley en el que se debatan los recargos nocturnos. Según Garzón, el Ejecutivo comenzará a concertar esa iniciativa junto a las centrales obreras y los empresarios. Parte de los diálogos, agregó, se centrarán en el pago de dominicales y en definir desde qué momento de la noche se harán recargos nocturnos.

“Hay tres proyectos de horas extras de los congresistas Alexánder López, Juan Fernando Velasco —con quien me reuniré— y Jimmy Chamorro. Con una ley como esa se beneficiarían 1,4 millones de trabajadores (de 22 millones activos)”, concluyó el jefe de la cartera laboral.

 

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@hector_sandoval