El colombiano que busca salvar a Grecia

Daniel Munévar Sastre hace parte del grupo de asesores económicos del saliente ministro de Finanzas del país helénico, Yanis Varoufakis.

Daniel Munévar estudió economía en la Universidad Pinar del Río, en Cuba. / Cortesía
Daniel se preparó con los mejores en la Universidad de Austin Texas. En el máster de políticas públicas tuvo como tutor de tesis al destacado economista James Kenneth Galbraith. Éste reconoció su talento y lo puso en contacto con el ministro estrella del gobierno del partido de izquierda en Grecia conocido como Syriza, para contribuir a la búsqueda de soluciones para sanear la crisis económica por la que atraviesa ese país y, de paso, Europa. “Yo vi una buena oportunidad en trabajar junto a él, porque técnicamente es un gran economista, motivado y convencido de que Syriza tiene cómo hacer renacer la economía griega”, advierte.
 
¿Por qué cree que la troika dejó de darle un margen de flexibilidad a la deuda griega?
Porque hay cálculos políticos que se sobreponen al bienestar de la economía. Con el ultimátum de la semana pasada han buscado acorralar aún más al gobierno griego. Desde el punto de vista técnico y económico, el paquete de medidas que proponen es inviable porque no hay una reestructuración de la deuda. Los griegos están dispuestos a imponer medidas de recesión siempre y cuando haya reestructuración de la deuda. Además, en las reuniones de negociación he visto el grado de división que hay entre el FMI y las instituciones europeas. El Eurogrupo claramente no quiere hacer ninguna concesión a Syriza porque se puede llegar a dar un efecto dominó. Esto les abriría las puertas a partidos como Sinn Féin en Irlanda, el Bloque de Izquierda de Portugal y, por supuesto, Podemos en España, para que ganaran elecciones y pidiesen concesiones a las instituciones sobre sus deudas.
 
¿Por qué colaborar como asesor económico sin recibir sueldo?
Porque hay un sentido de responsabilidad con lo que pueda suceder con la economía mundial. Es que es no solamente a escala europea sino a nivel global. Desde 2009 vengo siguiendo de cerca la situación griega por lo que trabajaba en Brujas, Bélgica, en el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (Cadtm). Pensé en todas las injusticias que se han cometido en este proceso y cómo las condiciones materiales de vida han colapsado por una transferencia de deudas que es insostenible. Las instituciones eran conscientes de que Grecia no era capaz de pagar, pero sí se rescató a los bancos privados dejando así al país expuesto. Es un absurdo económico. Hay una escala de austeridad sin precedentes: dos de cada tres jóvenes no tienen empleo, uno de cada tres personas está sin empleo y tres de cada cinco pensionados están por debajo de la línea de pobreza que se considera a partir de un ingreso mensual menor a 600 euros.
 
¿En qué se parecen la economía griega y la colombiana?
En los dos países hay un serio problema de evasión de impuestos e informalidad laboral. En Grecia el 40% de las pymes han cerrado y esto hace que haya más profesionales independientes que no declaren impuestos. La pregunta tanto en Colombia como en Grecia es cómo hacer para que vuelvan a empleos formales y declaren esos impuestos para que la base tributaria no sea limitada. También está el sistema pensional, que está supremamente concentrado en beneficiarios que reciben grandes pensiones mientras algunos tienen bajos ingresos. Por ejemplo, el promedio de ingreso pensional en Alemania y Grecia es el mismo, sólo que la repartición es desigual. Mientras las grandes pensiones están en manos de políticos y banqueros, el 60% de los pensionados griegos viven debajo de la línea de pobreza. Esta situación se presenta también en Colombia.

 

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