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hace 1 hora

El déficit comercial de Japón está por las nubes

La tercera economía del mundo, que durante décadas soportó sus ingresos en las exportaciones, ahora depende de lo que invierta el gobierno en el gasto estatal, creando un desbalance estructural.

Japón, que basaba su economía en las exportaciones, está viendo una baja en sus ventas internacionales. / EFE

El aumento del déficit comercial de Japón a un nivel sin precedentes de 2,79 billones de yenes (US$27.400 millones) en enero, que es más de 1 billón de yenes superior al registro anterior, pone de relieve un doloroso cambio estructural para una economía que durante mucho tiempo ha dependido de sus exportaciones para crecer.

Para los economistas que hacen seguimiento a Japón, el fenómeno podría llamarse el caso de la ausencia de una curva J.

Cuando el precio del yen comenzó a bajar rápidamente a finales de 2012, por la amenaza de devaluación que suponía el gobierno de Shinzo Abe, quien sería primer ministro, las importaciones se hicieron más costosas y provocaron que un déficit comercial, que ya era grande, entrara aún más en territorio negativo.

Es exactamente lo que los libros de texto de economía predecirían que iba a ocurrir.

Pero la teoría y la experiencia anterior de Japón sugerían que las cosas cambiarían: los consumidores iban a responder a los costos cada vez mayores de los productos extranjeros al comprar menos, mientras las propias exportaciones de Japón se hacían más competitivas. Después de poco tiempo, al deterioro inicial lo seguiría una mejora aún más pronunciada, que es la curva con forma de “J” de los economistas.

Sin embargo, eso no ha ocurrido. En cambio, las importaciones han aumentado más que las exportaciones, creando déficits cada vez mayores y debilitando una recuperación dependiente del gasto doméstico, o sea, la llamada “abenomía”. Éste es el nombre que se le ha dado a un año de crecimiento económico que coincidió con las políticas de expansión de Abe. Las cifras del Producto Interno Bruto trimestral publicadas el lunes demostraron que la producción no logró recuperar el impulso a finales de 2013, como muchos economistas esperaban que sucediera. En gran medida, esto se debió a la debilidad de las exportaciones netas.

“No hubo curva J”, dijo un economista cercano al gobierno. “Ha sido sorprendente. Debemos reconsiderar si hubo un cambio más profundo en la economía. Uno que haría obsoletos los supuestos sobre los costos y beneficios de un yen débil”.

Otro economista, Kazuhito Ikeo, de la Universidad Keio, dijo que el gobierno de Abe “observó los ejemplos del pasado y pensó que el debilitamiento del yen aumentaría las exportaciones y la economía, pero no ha sido así de fácil”.

El yen débil ha generado una bonanza para las economías que venden muchos bienes en dólares, euros y otras monedas, y el aumento de precios que se ha desatado ha hecho más ricos a los inversionistas y promovido el gasto de los consumidores. No obstante, la recuperación desequilibrada de la base doméstica genera un estado precario, según los expertos. En particular, dado el incremento que está por hacerse al impuesto a las ventas nacionales de Japón.

El aumento, que será de 5 a 8%, probablemente afecte el consumo luego de que entre en efecto en abril, y aunque la mayoría de los economistas piensan que Japón evitará una recesión, preocupa la ausencia de un cojín por la debilidad de las exportaciones.

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